Liturgia del 30º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Comentario Inicial
1º.- Aceptar con humildad nuestra limitación: Los exégetas suelen comparar el evangelio de hoy: "Uno de ellos,doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba..." (Mt 22,34 Tono conspirativo), con el de Marcos: "Acercándose uno de los escribas... y viendo que les había respondido muy bien, le preguntó..." (Mc 12,28 Tono conciliador). E, incluso, con Lucas: "Se levantó un doctor de la Ley y, para ponerlo a prueba, le dijo: ¿Maestro, qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Lc 10,25 Enfoque existencial y de salvación personal).
Querer averiguar ahora, después de dos mil años, si son distintas versiones de los evangelistas o son hechos de distintos momentos, aunque se parezcan, es un tanto pretencioso. La "aceptación humilde de nuestra limitación para vislumbrar aquello" es lo más evangélico. Y esa actitud del corazón me parece aplicable a este pasaje y a otros parecidos. No hay que caer en "interpretaciones literales", pero tampoco en los "excesos de imaginación" de los exégetas.
2º.- El auto de Jesús y nuestra necedad: ¿De qué color y marca era el coche de Jesús? ¡Que entonces no existían, bobo…! Pues ese razonamiento tan simple nos lo solemos saltar. Nos olvidamos que "in illo tempore" había una religión y una cultura primitivas, otra economía y otro grado de EVOLUCIÓN. Y que en aquel estadio de la "evolución humana" vino Jesús a enseñarnos a ser humanos. ¡Pues nos empeñamos en aplicar aquellos parámetros a la actualidad, sin actualización ni adaptación alguna, acorralados por las LETRAS y aquel ENTORNO! ¡Gravísimo error!
El mayor disparate sigue siendo aplicar el concepto y relación con el Dios de Israel a nuestra actualidad evolucionada con mayor conocimiento de cómo es ese Ser Infinito que originó todo. Se os olvida que Jesús era JUDÍO y hablaba a los JUDÍOS en su lengua y cultura. Extraer la NOVEDAD de Jesús requiere mente y corazón, no solo lectura.
Un ejemplo claro es la "oración de petición", que suelo criticar, porque se queda en el primitivo balbuceo de la relación con Dios. Es como el "ta, ta, ta" que pronuncia mi nieto de un año, que todavía no habla ni piensa. Suelo citar el ídolo, al que realmente dirigimos nuestras "interesadas demandas de servicios": "el dios camarero". Algunos me recuerdan el "pedid y recibiréis", sin percatarse de la época y religión que entonces regía.
Olvidar la EVOLUCIÓN enorme que ha sufrido el ser humano y querer interpretar y aplicar aquello como INAMOVIBLE, es el mayor error de nuestra católica Iglesia. Nadie cuerdo aceptaría que le obligaran a viajar en burra porque era el transporte de Jesús. Comer la ESCRITURA cruda es garantía de indigestión segura.
3º.- El mandamiento imposible:"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser" es un IMPOSIBLE. Para empezar, no se puede amar por OBLIGACIÓN, eso sería inútil coacción. Además, para AMAR es necesario CONOCER ("Nihil volitum quin praecognitum" ya decían los filósofos escolásticos. O el más antiguo "Ignoti nulla cupido" de Ovidio: "No hay deseo por lo que se ignora"). Solo podemos vislumbrar y presentir a Dios desde la actualidad del corazón con humildad.
El voluntarismo del primer mandamiento de Moisés o del Shemá (Deut. 6,5), que es lo que citó Jesús, es solo un recordatorio judío. El significado real es: "Reconocerás al Señor, tu Dios…", una "confesión de fe monoteísta", alejada de toda idolatría.
Quienes nos quieran imponer hoy el Shemá (¡Escucha Israel!) más allá de su confesión monoteísta, porque Jesús lo citó, se han comido muchos años de EVOLUCIÓN y búsqueda del Abba de Jesús. Que NO quiere ser amado, sino amarte. Que no quiere ser alabado, sino que tú seas feliz viviendo los "genes divinos" con que te engendraron.
Cómo hemos podido olvidar que el "Dios verdadero" NO es el que pide, exige e impone (concepto judío), sino el que se da. El Abba de Jesús es GRATUIDAD total, entrega, derroche, torrente, ágape…y LIBERTAD total. De tu libre albedrío depende tu pensar, actuar y tu relación con Él, siempre presente para ayudar desde dentro.
Es la EXPERIENCIA interior de todos los que hacen "oración profunda" y caen de rodillas en profunda adoración, no por obligación, tradición o rito, sino por sentida ADMIRACIÓN, que es el fundamento del AMOR, sin exigencia, sin obligación, pura espontaneidad del corazón agradecido.
La gran NOVEDAD de Jesús no radica en citar el Shemá: Deut. 6,5, amar a Dios, ni Lev 19,18, amar al prójimo, pues ambos textos ya eran fundamentales. Lo relevante es colocarlos al mismo nivel y declarar que el segundo es "semejante al primero", fusionando indisolublemente la dimensión teocéntrica con la humana. Quedará confirmado más tarde: "Amaos unos a otros como yo os he amado" (Jn 13,34).
4º.- Consagración del YO como fundamento de la persona:"Amarás a tu prójimo como a ti mismo". ¿Y quién es "tú mismo"? ¡Pues tu YO! Ese pronombre personal vapuleado por las consignas buenistas de clérigos ignorantes que claman por machacarlo y eliminarlo. (Deberían estudiar Sicología en vez de Teología con naftalina).
El YO es la PERSONA, el fundamento de tu vida, como el TÚ es el fundamento de la PERSONA del otro. Para poder dar un paso en la construcción de la PERSONA hay que cultivar y fundamentar el YO. Los guías ignorantes lo cofunden con el EGO, que son las máscaras con las que engañamos o aparentamos lo que no somos. (¿Deberían pensar ellos en las máscaras de APARIENCIA y PREPOTENCIA de la carrera clerical?).
Como a ti mismo, NO más que a ti mismo. Otro error de los guías ciegos. Toda ayuda y amor a los demás se ha de fundamentar en la solidez, seguridad y amor a ti mismo. Sin esa "autoestima" cierta y madura poco vas a poder ayudar, más bien todo lo contrario. El "amor propio" es fundamental para la solidez de la persona y poder ayudar de verdad a otros. Después habrá que completarlo con la preparación intelectual o capacidades especificas a la AYUDA que quieras y puedas prestar. En el Evangelio también se aprende Sicología.
"Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas". Por eso Jesús afirmó que no había venido a abolir, sino a dar cumplimiento a la Ley. Lo que no significa que debiera tragarse todas las aberraciones implantadas por los jerarcas o las costumbres. Ni conservar las interpretaciones primitivas de los judíos.
Jairo del Agua
Y empezamos:
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos nosotros.
MONICIÓN de ENTRADA
El evangelio de esta semana apunta a lo más esencial. Los fariseos le preguntan por el mandamiento más importante. Jesús contesta que amar a Dios y al prójimo es el resumen de la Ley y los Profetas. Tan sencillo y tan olvidado por tantos que se dicen cristianos. Y eso que el Maestro y los evangelistas lo dejaron bien clarito y resumido.
La llamada de hoy es a dar un giro de ciento ochenta grados y volver a la frescura del evangelio.
ACTO de RECONOCIMIENTO
El amor a los hermanos es manifestación del Amor de Dios. Él nos lo está dando a manos llenas, y nos regaló los dones y cualidades que cada uno tenemos para conseguir nuestra madurez humana y demostrarla a los demás. Por eso comenzamos esta celebración dándole gracias por ellas y comprometiéndonos a vivirlas para nuestro bien y el de todos los hermanos.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don del Amor , descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros
ORACIÓN COLECTA
Señor, sé Tú el fondo y el sentido de todo lo que hago. Que mi trabajo, mis amistades, mis pasatiempos sean para Ti y por Ti. Quiero amarte con todo mi corazón, y por eso te ofrezco todo lo que hay en él: mis intereses, mis deseos, también mi necesidad y mis errores. PJNS. Amén.
Lectura del libro del Éxodo (22,20-26):
Así dice el Señor: «No oprimirás ni vejarás al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y os haré morir a espada, dejando a vuestras mujeres viudas y a vuestros hijos huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».
Palabra de Dios
Sal 17
R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza
Yo te amo, Señor;
tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca,
mi alcázar, mi libertador. R/.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R/.
Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,5c-10):
Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la palabra entre tanta lucha con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
Desde vuestra Iglesia, la palabra del Señor ha resonado no sólo en Macedonia y en Acaya, sino en todas partes. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.
Palabra de Dios
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):
R/Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser". Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas».
Palabra del Señor.
R/Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
Una señora mayor regañaba a todos en su casa y en la calle. Era una ‘cascarrabias. Como ella se consideraba santa, iba con frecuencia a la iglesia a rezar. Un día peleó especialmente con todos los que encontró. Y se fue a la iglesia a visitar al Santísimo. Pero ese día en la puerta había un letrero: “Estoy afuera”.
El letrero lo había puesto Jesús, para que la mujer comprendiese que Él está en los hermanos.
Viene este cuento a escenificar la respuesta de Jesús respecto al “amor al prójimo”. Quien no sabe reconocer y amar a sus prójimos, es imposible que sepa reconocer al Padre de todos, por muchos beaterios que practique.
La pregunta del doctor de la ley que quiere poner a prueba a Jesús había sido por “el mandamiento”: sólo por uno. La respuesta de Jesús equipara, pone al mismo nivel, el amor a Dios y al prójimo, los hace inseparables.
Los fariseos, hablaban de los 613 preceptos de la Ley. Algunos afirmaban que el precepto más importante de la Ley era el descanso del sábado. Jesús en su respuesta les corrige y se centra en lo esencial.
La tentación permanente en nuestra historia religiosa es la tentación de creer que se puede amar a Dios sin tener en cuenta al prójimo. Pensamos que la relación con Dios es un tema personal, un tema íntimo, en el que no tienen nada que ver ni nada que decir los demás.
Es una tentación interesada porque el amor a los demás es un amor que a veces nos complica la vida. Hay personas complicadas, porque plantean exigencias que no siempre son fáciles ni de entender ni de acoger. El amor a los demás me exige en ocasiones renunciar a mi tranquilidad e, incluso, a mi seguridad.
Muchas veces pensamos que el amor a Dios consiste en venir a la iglesia, en rezar o en cumplir lo mandado. Y con eso ya he cumplido y soy muy bueno.
El evangelio de hoy nos saca de esa creencia falsa y nos pone en relación con las personas que nos acompañan en la vida, las que conviven con nosotros o viven a nuestro lado.
En los primeros años del cristianismo San Juan ya denunció con contundencia: “Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y a la vez odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (1ª Juan 4, 20).
No es posible amar a Dios sin amar aquello que Él ama. Y lo que Dios más ama es a sus criaturas preferidas: los hombres y las mujeres que Él ha creado. Y, entre ellos, aquellos más débiles, más pobres, más vulnerables, más pequeños. Porque, al igual que una madre, Dios ama con preferencia a sus hijos más necesitados. Y espera que cada uno de nosotros seamos mediación de su amor para con ellos.
No hay auténtica oración cristiana que no acabe en la caridad, en el compromiso con nuestros hermanos. Si no es así, caben dos posibilidades: o que nuestra oración sea un engaño o que no sea la oración de Jesús, sino otra cosa, no digo que mala, pero no la oración del evangelio.
Y también a la inversa: la caridad cristiana, el compromiso evangélico por los demás (en fondo y en forma) nacen y se alimentan de la experiencia de Dios. Es esa experiencia de Dios, y sólo ella, la que hace posible que nuestro amor por los demás sea gratuito, generoso hasta la entrega y que privilegie a los privilegiados del Señor: aquellos que no nos pueden pagar ni recompensar. La experiencia de Dios hace auténtico y profundo nuestro amor y nuestro servicio a los demás.
CREDO
Creemos en Ti, Padre,
que nos das la salvación
como regalo a compartir y celebrar con todos.
Creemos
en la verdad del amor de Jesucristo
descubierto cada día en cada hermano
Creemos en Ti, Espíritu,
que nos animas en la tarea fascinante
de ir transmitiendo codo a codo,
desde nuestra pequeña comunidad
la Buena Nueva con las manos tendidas y abiertas,
dispuestos siempre más a preguntamos que a contestar, a descubrir, a atender y a tomar ejemplo del amigo.
Creemos en el diálogo y en la reconciliación
como actitud primera de convivencia;
creemos en la imagen de Cristo
que nos sugiere la sonrisa o la exigencia del hijo,
del hermano o del amigo.
Creemos en la Iglesia como camino,
comunidad de comunidades,
como encuentro de todos ...
En la Iglesia rica en pluralidad,
tan abierta y cercana,
como seamos capaces de ser abiertos y cercanos
cada uno de nosotros.
Creemos que el mensaje de Cristo
sólo se puede vivir en Comunidad;
profundizarlo, intentar hacerlo propio
es un trabajo inacabado para todos.
Creemos en la comunidad porque no es perfecta,
porque duda y se pregunta,
porque nos necesita y la necesitamos,
porque es servicio y entrega,
porque es calor, abrazo y fiesta.
Creemos en la comunidad porque es dolor,
despedida, sufrimiento, desaliento ...
y porque hace posible
las pequeñas victorias de cada día
sobre nuestro egoísmo, individualismo e indiferencia.
Creemos, Jesús amigo, Jesús cercano,
que aquí, en medio de nosotros
como nos has prometido,
estás presente, vivo y triunfante
en el gozo de tu Espíritu.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, lo único que cuenta es el amor. No creemos en una serie de normas que tenemos que cumplir; sino que creemos en el Amor que es fuente de Vida siempre y en toda circunstancia. Oremos.
El verdadero amor es siempre sin medida.
• Queremos que la Iglesia proclame el Amor de Dios al estilo de Jesús: entregándose a todos y en especial a los más pobres; situándose siempre junto a los más desfavorecidos de este mundo.
El verdadero amor es siempre sin medida.
• Queremos que los creyentes tengamos siempre una palabra, y un gesto amable, que suscite vida en toda circunstancia, que regale, amor, ternura, humanidad, paz.
Elverdadero amor es siempre sin medida.
• Todos nosotros queremos optar responsablemente por vivir la vida en clave de amor: amor que incluye, amor que se entrega, amor que acoge, amor que perdona, amor que regala vida.
El verdadero amor es siempre sin medida.
• Queremos ser próximos de quienes nunca se han sentido amados por nadie, que nuestros pasos nos conduzcan hacía lo pequeño, lo sin brillo, lo considerado no productivo ni válido en nuestra sociedad.
El verdadero amor es siempre sin medida.
Padre Madre buena, queremos ser conscientes de que Jesús nos invita a amar sin medida, sin cálculos, sin esperar respuesta, sin mirar a quién. Damos gracias por Jesús de Nazaret, fuente de Amor, que vive por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para alabanza de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa iglesia.
ORACIÓN OFRENDAS
Recibe, Señor, nuestras ofrendas. No es más que un poco de pan, no es más que un poco de vino. Es la ofrenda de nuestras vidas: el trabajo y la fatiga, las alegrías y tristezas, los llantos y las risas. Tú los transformarás en Pan de Vida y Bebida de Salvación. PJNS
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Te damos gracias, Padre de Bondad,
por habernos dado a Jesús tu Hijo,
Hermano y Amigo nuestro.
Él manifestó su amor y preferencia
por los necesitados y enfermos,
por los pequeños y débiles.
Su vida y su Mensaje son para nosotros
la prueba de que eres un Dios
que cuida y quiere a los hombres,
como un padre se preocupa por sus hijos.
Por todo eso,
y por muchas cosas más,
te alabamos, te damos las gracias.
Nos unimos a los ángeles y los santos,
a las personas sencillas y de buen corazón,
y cantamos y contamos tu bondad, diciendo
SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA
Te glorificamos, Padre Santo,
porque estás siempre con nosotros
en el camino de la vida,
sobre todo, cuando Jesús, tu Hijo, nos congrega
para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo
con los discípulos de Emaús,
él nos explica las Escrituras
y parte para nosotros el pan.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino y
se conviertan para nosotros en el signo,
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.
Jesús en su última comida con sus amigos
tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso
diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
Haced esto en conmemoración mía.
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos y proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús.
Por eso, Padre de bondad,
celebramos ahora
el memorial que Jesús nos encargó,
y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del servicio
y la entrega de su vida
ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.
Fortaleciendo a tu pueblo con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y renovándonos a todos a su imagen.
Derramas tu bendición abundante sobre el Papa León, sobre nuestro Obispo N… y sobre todos tus hijos.
Para que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; preocupándonos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y mostrándoles así el camino de la salvación.
Gracias una vez más porque
has acogido en tu casa del Cielo
a nuestros hermanos difuntos ...
todos nuestros familiares, amigos
y fieles difuntos de esta Comunidad
Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación
para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,
en la feliz compañía de tu hijo Jesús,
unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José
a los apóstoles, a los santos y a todas las personas
de buena voluntad diciendo
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amen.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,
mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
errores sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Señor, nos das la gracia de saber salir de nosotros mismos, de ser capaces de mirar a nuestro alrededor, para brindarnos y amar con gestos y con actitudes concretas a los que nos rodean.
Queremos tener tus mismos sentimientos, sentir y vivir como Tú.
Señor, danos tu mismo corazón para amar como Tú lo has hecho, amando sin condición, amando totalmente, amando desinteresadamente.
Danos Señor, tu mismo corazón y ayúdanos a amarte totalmente en los que nos rodean.
Hemos alimentado nuestra adhesión a Jesús y ahora vamos a trabajar unidos con su bendición.
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.