Liturgia de LA SANTÍSIMA TRINIDAD 2026 (A)

Trinidad Misericordiosa
Trinidad Misericordiosa

Comentario Inicial:

¿Puedes comprender el Espacio Sideral en el que baila nuestro minúsculo Planeta?

¡Cómo vas a comprender y explicar lo que es la TRINIDAD!

Solo puedes asomarte a la infinitud de tu interior, creado a imagen y semejanza (verdad muy olvidada), y vivirlo en permanente expansión.

¿Quieres saber qué es la TRINIDAD? “LA TRINIDAD ES LA CUNA EN LA QUE RESPIRAS Y DUERMES TODOS LOS DÍAS”... Como las estrellas viven y duermen en el espacio sideral.

¡Ojalá acertemos a vivirlo!

Y empezamos:

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Qué es la Trinidad para nosotros: el Dios vivo del amor. El Dios crucificado de la compasión, el Dios liberador de la vida, el Dios en femenino, el Dios que rompe las cadenas, la compañía del Dios de la fiesta.

Presencia cálida. Corazón amante. Palabra reveladora. Bondad transformadora. Espíritu creador en un mundo en evolución.

Celebremos hoy, con gozo, este misterio de Amor que nos llena por dentro a poco que nos dejemos vivirlo.

ACTO DE RECONOCIMIENTO

El Espíritu creador potencia e impulsa nuestras cualidades y actitudes desde dentro, para que las hagamos presentes en nuestra vida. Por eso comenzamos reconociendo y dando gracias a Dios por esas cualidades y actitudes.

Porque tu Espíritu se manifiesta en nuestra compasión que nos mueve a verte y ayudarte en los hermanos que nos necesitan.

Gracias Señor

Porque tu Espíritu se manifiesta en nuestra amabilidad que nos mueve a ser educados, atentos y delicados con los demás. 

Gracias Señor

Porque tu Espíritu se manifiesta en nuestra alegría que hace que vivamos la vida con entusiasmo haciéndosela agradable a los demás.

Gracias Señor

Dios, Padre amoroso, nos impulsa con su Espíritu, olvida nuestros fallos y nos guía a la vida eterna. Amén

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros

ORACIÓN COLECTA

QUIERO ENTENDER y COMPRENDER, SEÑOR.

Que siendo invisible, como eres, te hiciste como nosotros en Belén sin más pretensión que el poder tocarnos, sin más deseos que el amarnos más de cerca en nuestra propia carne, sin más intenciones que compartir nuestra existencia, sin más derecho que integrarte en medio de nosotros.

QUIERO ENTENDER y COMPRENDER, MI DIOS.

Que, sin ser demasiado consciente, yo también soy imagen de tu amor trinitario. Que en mi mano está el amar, o el odiar. Que en mi corazón está la fuerza para la comunión o la inclinación hacia la división. Que mis pies pueden caminar hacia el bien común o hacia mi propio egoísmo.

¡GRACIAS, SEÑOR! Porque, al ser demasiado grande, ya que hay ciertos misterios que no entiendo, doblo mis rodillas y te digo: ¡TE AMO y TE QUIERO! Amén.

Lectura del libro del Éxodo (34,4b-6.8-9):

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.

El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.»

Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tomanos como heredad tuya.»

Palabra de Dios

Salmo Dn 3,52-56

R/. A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

bendito tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

sondeas los abismos. R/.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (13,11-13):

Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso ritual. Os saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-18):

R/Gloria a tí Señor

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor.

Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

Ante el misterio que hoy celebramos podemos hacer dos cosas: quedarnos con lo que aprendimos en el catecismo: «Tres Personas distintas y un solo Dios verdadero», que no nos dice ni aclara nada, pero nos quedamos tan panchos. O nos hacemos esta pregunta: ¿Qué significa para mí eso de «creo en un solo Dios que es Padre, que es Hijo y que es Espíritu Santo»?

Como tantas cosas importantes de la vida (la libertad, la esperanza, la amistad, el amor, la belleza, la misericordia, etc.) antes de teorizar sobre ellas es necesario haber experimentado, vivido, sentido algo.

Así ocurre con respecto al Dios-Trinidad: Antes de intentar comprender y madurar lo que significa, necesitamos preguntarnos ¿Cómo está presente, cómo he experimentado en mi vida al Dios Padre, al Dios Hijo, al Dios Espíritu Santo?

Y como nuestra fe se basa en el Evangelio es ahí donde debemos ir a preguntar para ver lo que nos cuenta sobre Dios.

Pero vamos a remontarnos un poquito más atrás, para descubrir cómo se presenta a Dios en la Escritura, porque Jesús no parte de cero, sino que asume la fe de su pueblo, la purifica y la lleva a plenitud.

 

Lo primero que encontramos es a un Dios que habla para crear. Que tiene una Palabra creadora, ordenadora y renovadora. La fe nos dice que todas y cada una de sus palabras han sido recogidas porque tienen la capacidad de hacerme nuevo, de darme vida.  

 

Es un Dios que hace al hombre a su imagen y semejanza, poniendo todo lo creado a su disposición y cuidado. Por eso nuestra fe nos llama a vivir descubriendo detrás de cada ser humano un espejo de Dios (a veces un poco o un mucho empañado, pero espejo en definitiva). 

Me dice que puedo mirar el mundo y la creación como un regalo exquisito para mí, que es mío y lo debo cuidar. Así que no estoy en el mundo por casualidad, sino porque un Dios, Creador y Padre, ha querido que yo exista y me ha encargado una tarea que yo intento descubrir y llevar a la práctica.

Es un Dios que no se conforma con crear, sino que habita al hombre, lo acompaña e ilumina toda su vida, desde su interior, y lo guía hacia su plenitud. En palabras del recordado Papa Francisco: “nos primerea”, va siempre primero, delante de nosotros desde que nacemos. Su cariño, como el de una madre, nunca nos abandona.

Es un Dios Padre y Madre, empeñado en construir un pueblo universal, fraterno, justo. Todo lo que suene a «construir comunidad» y ponerse al servicio de los hermanos viene de Él. Siempre está conmigo, me acompaña, me protege y me guía.

Jesús, el Hijo, es ya una locura de amor del Padre: «Tanto amó Dios al mundo…». Fue el modo elegido por Dios para experimentar en «carne» propia todas nuestras cosas. Jesús es sobre todo una invitación a ser una persona que merezca la pena. Hemos sido creados para ser felices, y así nos lo explica con las bienaventuranzas, parábolas y signos de su vida terrenal.

Cuando yo creo que el sentido de mi vida es vivir y ser como Jesús, y creo lo que Jesús, nuestro modelo humano, me ha enseñado: Que puedo llegar a ser una persona madura y plena, feliz, a pesar de mis limitaciones humanas.

Cuando descubro que el amor a los demás, hasta entregar la vida por ellos, merece la pena y tiene sentido…

Cuando oro, no con muchas palabras como los paganos, sino que dejo que Jesús me enseñe a orar para sentirme profundamente hijo amado por el Padre y para buscar su voluntad en todas las cosas, me voy haciendo profundamente humano… y estoy siendo un pequeño dios en la tierra… Entonces estoy creyendo en el Hijo.

¿Y qué pasa con el Espíritu?

 

– Si cada vez que participo en una Eucaristía, por ejemplo, experimento que eso no es un «recuerdo» de algo pasado, sino un acontecimiento actual del que yo soy protagonista, es que el Espíritu anda por medio.

– Si al escuchar en silencio lo más profundo de mí mismo, siento un eco que grita «Abba, Padre» y me hace descubrirme como Hijo, es que el Espíritu anda por ahí dentro. Sí: Un Dios interior, que me ilumina, me abraza y me mueve.

– Si me considero propiedad personal de Dios, y vivo consagrado a Él, dejando que ese Dios se exprese por medio de mis palabras, mis miradas, mis manos y mis pies, si dejo que mi corazón lata al ritmo del Amor, es que tengo experiencia del Espíritu.

 – Si siento la urgencia de contar a otros lo que Dios ha hecho conmigo, si busco hacer nuevos discípulos, si he descubierto que tengo una tarea evangelizadora que hacer cada día… es que creo en el Espíritu de Dios.

– Si siento una fuerte llamada a ir cambiando mi vida, a no cansarme de luchar para crecer, a no desistir nunca de ser LUZ, para mí mismo y para mi entorno, si siento que Dios me tiene personado desde la eternidad, porque Él es perdón y misericordia, y todo eso me llena de paz… Entonces es que creo en el Espíritu Santo.

Tenemos un Dios tan rico que nos saca de la nada, y luego va delante, está al lado, en medio y dentro de nosotros. En él somos, nos movemos y existimos, de Él venimos y hacia Él vamos.

Quien ha experimentado en su vida estas cosas, quizá no sepa explicar el Misterio de la Trinidad, pero lo estará viviendo, que en definitiva es lo verdaderamente importante.

Hermanos míos, la mayoría de nosotros somos ínfimos, efímeros e insignificantes, pero necesarios para el plan de Dios de divinizar el mundo y su historia.

¿Queréis saber qué es la TRINIDAD sin tantas palabras? Tomad nota: “LA TRINIDAD ES LA CUNA EN LA QUE RESPIRAMOS Y DORMIMOS TODOS LOS DÍAS”... Como las estrellas viven y duermen en el espacio sideral.

¡Ojalá acertemos a vivirlo!

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, hoy celebramos, agradecemos y bendecimos el don de la comunidad. Una comunidad de Amor que nos constituye, nos sostiene y nos lanza a la vida de cada día. Oremos.

Queremos ser comunidad viva

• Deseamos que la Iglesia sea siempre, en todo lugar y con todas las personas, mediación de Amor; y que sus celebraciones, sus gestos, sus palabras hablen y siembren semillas de paz y bien en este mundo.

Queremos ser comunidad viva

• Los creyentes experimentaremos y viviremos nuestra fe como fuente de vida que nos compromete en el día a día junto a los más necesitados de este mundo.

Queremos ser comunidad viva

• Deseamos que para nosotros, vivir signifique siempre acogida, respeto, unidad en la diversidad, compromiso con los más vulnerables y vida en clave de servicio y solidaridad.

Queremos ser comunidad viva

Padre y Madre buena, nos comprometemos a que nuestras comunidades sean fraternas, que nuestros espacios sean abiertos para quienes nos necesitan, queremos ser huella de Amor. Agradecemos la vida de nuestro Hermano y Maestro Jesús de Nazaret, que resucitado vive por los siglos de los siglos. Amén.

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Junto con el pan y el vino, que son frutos de la tierra y del trabajo humilde de los hombres y mujeres que los cultivan, te ofrecemos Señor nuestras vidas, sus alegrías, sus tristezas, sus errores y aciertos. Ofrecemos también el deseo y el compromiso de vivir desde dentro el Amor trinitario que nos habita. Te lo ofrecemos con Jesucristo nuestro Señor. Amén

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Es nuestra obligación, Señor y Dios nuestro,

darte gracias por todo y bendecirte,

pero lo hacemos de corazón, 

con alegría y satisfacción,

particularmente hoy que celebramos tu festividad.

Reconocemos que apenas sabemos de Ti,

que sigues siendo El Inefable,

por mucho que se hayan esforzado por definirte

teólogos y concilios.

Pero creemos como cierto:

Que eres el Creador del universo,

que estás en todo, también en nosotros,

comunicándonos la vida.

Que podemos vivirte y respirarte en nuestro interior, aunque nuestra cabeza no pueda abarcarte.

Creemos que todo en Ti es amor y bondad,

y que podemos llamarte Padre y Madre

porque lo eres.

Por eso, no podemos temerte sino quererte 

y fiarnos totalmente de Ti.

En este momento, Padre nuestro,

nos unimos a todos tus hijos

sintiendo que somos todos hermanos 

de un mismo Padre,

para entonar juntos y en tu honor 

este himno de alabanza.

SANTO SANTO SANTO

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

Te glorificamos, Padre Santo,

porque estás siempre con nosotros

en el camino de la vida,

sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega

para el banquete pascual de su amor.

Como hizo en otro tiempo

con los discípulos de Emaús,

él nos explica las Escrituras

y parte para nosotros el pan.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

Jesús en su última comida con sus amigos

tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso

diciendo:

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

 

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Por eso, Padre de bondad,

celebramos ahora

el memorial que Jesús nos encargó,

y proclamamos la obra de tu amor:

Cristo, tu Hijo, a través del servicio 

y la entrega de su vida

ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha. 

Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.

Fortaleciéndonos a cuantos nos disponemos a recibir el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo para que, unidos al Papa León, a nuestro Obispo N... y a cuantos nos ayudan en el Camino hacia Ti, seamos uno en la fe y en el amor. 

Nos das entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspirandonos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayudándonos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. 

Tu Iglesia, Señor, quiere ser un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.

Gracias una vez más porque

has acogido en tu casa del Cielo 

a nuestros hermanos difuntos ...

todos nuestros familiares, amigos

y fieles difuntos de esta Comunidad 

Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación

para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,

en la feliz compañía de tu hijo Jesús, 

unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José

a los apóstoles, a los santos y a todas las personas

de buena voluntad diciendo

Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

 

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Sé que las imágenes pueden confundirme

y hasta engañarme.

Sé que los nombres no alcanzan a decirte

por mucho que los ajuste.

Sé que los sueños más hermosos

son proyecciones.

Sé que las palabras se quedan cortas

en todas sus expresiones.

Y, a pesar de ello,

te imagino,

te nombro,

te sueño,

y te hago palabra e imagen

para conocerte,

porque Tú eres el que quiere revelarse

en esas pobres mediaciones.

Como Padre,

tu querer es siempre amar

y dar vida

–el espacio, el aire, el cuerpo–

a todo lo creado,

a nosotros también,

aunque no lo sepamos,

desde el principio de los tiempos,

pasando por nuestros días,

hasta la eternidad.

Como Hijo

viniste a nuestro encuentro

y te hiciste como nosotros;

tu palabra es vida

que ayuda y consuela al hermano;

te haces carne para el hambriento

y bebida para el sediento;

santificas y alegras nuestros pasos

y eres viático en nuestro vagar

hacia la eternidad.

Como Espíritu,

tu presencia nos acompaña

y es luz y sombra,

fuego y brisa

que empuja la historia,

y a todos nosotros,

hacia la plenitud,

dándonos paz, justicia, verdad y amor

día a día;

de ella surge la eternidad.

Tanto nos amas

que eres Trinidad,

Dios abierto y entregado sin reservas.

Lo creo,

lo siento,

lo sé.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.   

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