Liturgia de TODOS LOS SANTOS 2026

Dejen paso
Dejen paso

Comentario Inicial:

Hoy tocan las Bienaventuranzas, a las que se ha considerado la síntesis del Cristianismo y que muchos han tergiversado.

Si quieres una síntesis más corta y directa, aquí la tienes: PAZ, AMOR, BONDAD y AYUDA que, por cierto, coincide con los valores universales de todas las religiones. Nuestros matices concretos hay que saber buscarlos e interpretarlos, más allá de las LETRAS de la Escritura. Te hago algunas observaciones por si te sirven:

1ª.- Bienaventurados los pobres: De ninguna manera quiere decir que Jesús bendiga o proponga la "pobreza", como se ha interpretado por algunos interesadamente. En concreto por aquellos muy escorados al comunismo o socialismo cuyo objetivo real es la igualdad en la pobreza y el DOMINIO de unos pocos con PODER material enriquecido. Como demuestra la terca REALIDAD de la Historia. Solo la ignorancia hace que los más frágiles, en su desesperanza, sigan eligiendo a sus verdugos.

La pobreza es una carencia, un mal, la causa de muchos males concretos. Jamás Jesús defendería la POBREZA sino a los sometidos por ella.

Lo que Jesús bendice es la ESPIRITUALIDAD, lo específicamente humano, los genes de Dios en tu ser, la interioridad del "reino de Dios", lo que te habita como ser humano más allá de la MATERIALIDAD de nuestros instintos animales. Lógicamente lleva implícita la condena de la "avaricia" (ambición desmedida de lo material), el "acaparamiento" sin mirar al otro (egoísmo), la "ambición de poder" y dominación sobre el mundo material, sin considerar a los otros como seres espirituales, es decir, humanos. Con toda lógica "de ellos es el reino", la interioridad habitada, no necesariamente unida a la "pobreza material". Por eso Mateo añade "pobres de espíritu".

Jesús, como buen judío, defendía la PROSPERIDAD (lo contrario de la POBREZA) consecuencia del trabajo honrado, del esfuerzo continuado, del orden y moralidad de vida e, incluso, de la bendición expresa de Dios, como puede leerse en todo el AT. Bastaría leer la "parábola de los talentos" para descubrir la coherencia imprescindible para interpretar la Escritura.

2ª.- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Aquí lo relevante es el concepto judío de JUSTICIA que no es otro que HONRADEZ, bonhomía, rectitud de conciencia y de acción. Esos eran los JUSTOS en Israel. Pero no ha de entenderse como virtud individual, sino como actitud generalizada que consigue que una comunidad viva en paz y satisfecha de la conducta generalizada.

De hecho, la consecuencia de "serán saciados" corrobora esta interpretación. Porque en el "reino de Dios", es decir, la vivencia interior de la "imagen y semejanza" no puede más que saciar, conducirnos a la vivencia de HUMANIDAD, finalidad de la predicación de Jesús.

3ª.- Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia. Aquí la palabra "justicia" hay que entenderla como "tribunal jerárquico" (como nuestra Inquisición, por ejemplo). Los "perseguidos por causa de la justicia" (Mt 5,10) son, en términos históricos, los miembros de la comunidad de Mateo que sufrían la expulsión de las sinagogas y el acoso de las autoridades judías locales por seguir la interpretación subversiva de Jesús.

Esta parte como la siguiente: Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa, son con toda probabilidad añadidos de Mateo en paralelo con la situación de su Comunidad. Lo que no le quita ningún valor, sino que anuncia el camino de los seguidores de Jesús, como la historia ha confirmado.

4ª.- Finalmente, la comparación de este pasaje con el el texto de Lucas, el Sermón de la llanura (Luc 6,20), más corto y dramático, con solo 4 bienaventuranzas (frente a las ocho de Mateo) y cuatro maldiciones o "ayes" antitéticos (un recurso profético clásico del AT), puede hacernos dudar si fueron expresados realmente por Jesús. Lo que nos debe alertar sobre la INTERIORIZACIÓN de los mensajes, más allá de las LETRAS. Lo importante es que sean COHERENTES con el mensaje de humanización global de Jesús.

Todas las demás bienaventuranzas se resumen en la síntesis de VALORES que escribí al principio, los habituales y constantes en todo el mensaje evangélico.

Lo que me parece muy relevante es identificar el "reino de Dios", que tanto corretea por los textos, como el reino de la INTERIORIDAD, los genes divinos que todos portamos, es decir, la "imagen y semejanza con el Creador" que se resume en INTELIGENCIA, VOLUNTAD y LIBERTAD: Nuestra parte humana por encima de nuestra parte animal o instintiva. Es el resumen de todo el mensaje de Jesús, que aprendamos a ser y vivir como seres HUMANOS, hijos de una Padre Amor, no como fieras (en aquel entonces era lo habitual, como demuestra cómo murió Jesús).

Y una última advertencia: La comprensión del "reino de Dios" EVOLUCIONA dentro de nosotros a medida que evoluciona nuestra inteligencia y toda la creación. Lo que explica perfectamente que el "concepto de Dios", a que hemos llegado hoy, NO coincida con el Dios del AT más que parcialmente y en el monoteísmo. Que dicho sea de paso, nos lo estamos pasando por el forro. Es decir, estamos haciendo una REGRESIÓN irracional.

Es la opción jerárquica por el INMOVILISMO y la negación de la EVOLUCIÓN humana, como tantos hechos históricos demuestran.

En términos financieros buscan seguridad en la RENTA FIJA y en activos poco sólidos. Lo que nos conducirá a la quiebra de la Institución. Solo la CONVERSIÓN institucional nos podrá salvar.

Mientras tanto, solo nos queda la CONVERSIÓN INDIVIDUAL y de las pequeñas Comunidades. Como empezaron antaño. No nos queda otra, aunque "nos injurien y nos persigan"…

Diferente
Diferente

Y empezamos la Misa en la que celebramos a Todos los Santos, incluidos nuestros Difuntos, como hace el Pueblo llano:

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.

Y con tu Espíritu

MONICIÓN de ENTRADA

“Sed santos como vuestro Padre celestial es santo”, nos dice Jesús. Todos estamos llamados a la santidad, y esta no consiste en otra cosa que en vivir el Evangelio. Por ello santos no son solo aquellos que están en los altares de nuestros templos, personas que en su época destacaron por vivir la misma entrega que Jesús, y que hoy son para nosotros un ejemplo, un faro que nos muestra el camino. 

Santos son también, como nos recuerda la 1ª lectura de hoy: “esa multitud que nadie puede contar…”, entre los que están familiares, amigos, vecinos, conocidos, nuestros difuntos, “santos de la puerta de al lado”, que nos dieron ejemplo de sencillez, de amor y de fe. Hoy junto con todos ellos oramos dando gracias a Dios por su amor infinito, y comprometiéndonos como todos ellos a seguir testimoniando ese amor.

ACTO de RECONOCIMIENTO

Para que seamos santos Dios Padre nos ha dotado de las herramientas necesarias que son nuestros dones y cualidades. Comenzamos la celebración reconociéndolas dando gracias por ellas y comprometiéndonos a usarlas en nuestra maduración personal y para contribuir al bien común de toda la humanidad.

Queremos vivir el don de la PAZ, la interior que nos da tu presencia y la exterior que tenemos que construir todos juntos. Nos comprometemos a vivirla cada día diciendo:

Nos comprometemos Señor

Queremos vivir el don del AMOR, el que tú nos manifiestas en nuestro interior y en todo lo que nos das, y el que nosotros queremos vivir y dejar rebosar hacia los OTROS.

Nos comprometemos Señor

Queremos vivir los dones de la BONDAD y la AYUDA preocupándonos de nuestro desarrollo personal y de ayudar a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos:

Nos comprometemos Señor

Dios Padre amoroso TIENE siempre MISERICORDIA de nosotros, conoce nuestras limitaciones y nos guía de su mano a la vida eterna.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, TÚ tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, TÚ atiendes nuestras súplicas…

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, TÚ tienes piedad de nosotros…

ORACIÓN COLECTA

Dios Padre del Amor y de la Vida. El ejemplo de los santos, nos inspira hoy y nos da esperanza en el futuro del mundo. 

Queremos, como ellos, descubrir la fuerza interior que de Tí emana para, todos juntos, hacer nuestros sueños realidad, el sueño de un mundo más unido y fraterno, donde reine el amor y la paz, un mundo donde valga la pena vivir y morir, sabiendo que vamos hacia tus brazos de Padre, dónde están ya todos nuestros seres queridos difuntos por los que hoy te damos gracias y que recordamos como un ejemplo y un estímulo para llegar a la plenitud que ellos ya disfrutan.

Por ellos y con ellos te damos gracias por tu amor infinito por los siglos de los siglos.

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios».

Y oí el número de los marcados con el sello: Ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel.

Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.

Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero».

Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén».

Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «¿Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás».

Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero».

Palabra de Dios

Salmo 23

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes y puro corazón,

que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

R/Gloria a ti, Señor.

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

Palabra del Señor

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

En este día en que recordamos a los santos y a nuestros difuntos vamos a reflexionar sobre ellos, sobre lo que hacemos y sobre lo que creemos.

Quizás a más de uno le pueda extrañar esta reflexión, incluso puede escandalizarle, porque todos somos rehenes, de una cultura, de una educación, que nos marca y hace que vivamos y creamos según lo que nos enseñaron, sin plantearnos que puede haber otra manera (lo cual no significa que nos enseñaran mal porque lo hicieron con las luces que entonces tenían).

Por ello os pido que abráis vuestra mente y vuestro corazón, y consideréis si lo que digo puede serviros y ayudaros a crecer en vuestras vivencias y vuestra fe. Al fin y al cabo esto es un proceso y cada uno tiene que hacerlo a su manera y a su ritmo. Yo mismo lo que hoy digo no lo diría hace unos años y pensaría y creería como muchos creen todavía hoy.

Vamos a titular esta reflexión: ¿QUÉ HACES CON TUS MUERTOS?

La respuesta es clara: llevarles flores estos días o rezarles una oración, algunos incluso hablan con ellos.

Todo esto forma parte del culto a los muertos, que siempre ha existido, como nos muestra la arqueología. Es el intento de conservar los vínculos con el que se fue. La raíz de esta reacción humana ante la muerte está en el amor, amor al ser querido que se fue. Por eso nos preocupa si sufrió o no, si estaba acompañado y asistido, dónde y cómo murió. Por eso queremos estar, ver, acompañar, tocar, despedir… Algo que a tantísimos miles de personas se les está negando en este año.

Y ahora demos un paso más y veamos y preguntémonos: ¿CÓMO ES EL "CULTO A LOS MUERTOS" EN NUESTRA PRÁCTICA CATÓLICA? ¿QUÉ HACEMOS?

La respuesta: Pedir por ellos, ofrecer Misas por ellos con el objetivo de que Dios los salve, los alivie, los perdone.

¿EN QUÉ DIOS CREEMOS? Esa es una pregunta que yo me hice ya hace tiempo y me sigo haciendo, para ir purificando la imagen y el trato que tengo con Él.

¿Creemos en un “dios pequeñito” que necesita peticiones, sacrificios, ofrendas, para actuar, para hacer lo que le pedimos o deseamos? Por lo visto a unos les atiende y a otros no, con lo cual es, además, arbitrario.

¿Creemos y queremos creer en el Dios que nos presentó y presenta Jesús en el Evangelio? Porque ese Abba de Jesús es Padre y Madre, Bondad infinita, que no puede más que AMAR, que siempre nos busca, nos ama, nos tiene perdonados desde la eternidad, que nos impulsa desde dentro para que nosotros actuemos y acertemos a caminar por este mundo y nos acoge en su casa del Cielo cuando partimos de este mundo. ¿Es eso lo que creemos realmente?

Os habéis fijado que en las misas de funerales, aniversarios, y otras, nunca digo “te pedimos Señor, te pedimos Padre”. Lo que repito es: Confiamos, queremos, agradecemos. 

¿Y habéis escuchado bien lo que repito al comienzo de las mismas? “Que la celebración nos ayude a tener la certeza y la confianza de que el difunto está ya junto al Padre, y que eso ayude y consuele a sus seres queridos”.

Ante el "misterio de la muerte" no cabe más que ACEPTAR nuestra limitación, nuestro "no saber". No se nos ha revelado cómo es el desembarco. Solo sabemos -por revelación y certeza interior- el destino: Amor Infinito en el que "somos, nos movemos y existimos".

Hay demasiada ficción novelada y siniestra imaginación sobre la muerte y los muertos. Todos los cuentos míticos sobre purgatorios e infiernos son incoherentes con el Dios revelado por Cristo. Lo único que sabemos es que no sabemos nada sobre el viaje al otro lado y los horizontes luminosos de la eternidad.

Lo que sí sabemos es lo que nos dice Jesús, el único que volvió: Que Dios nos espera, como el padre que espera la vuelta del hijo que se marchó de casa, para abrazarnos y mostrarnos cara a cara todo su amor.

Por eso, no hay que preocuparse por los muertos. Pasado el umbral de la eternidad ya están en brazos de la Misericordia y la Paz. Sí, podemos tenerlos presentes, como lo hacemos en la Eucaristía, no para pedir o rogar por ellos pues no lo necesitan, sino para saberlos en las manos y la casa del Padre.

La acción de los difuntos sobre nosotros se reduce a la "vida de ellos" que permanece en nosotros. El único y universal remedio, lo que realmente puedes hacer "aquí y ahora" es: "Vencer el mal con abundancia de bien" con el impulso y experiencia de los que partieron. Únicamente puedes ensanchar el bien que pugna por inundar tu vida.

Imitar el buen ejemplo que te dejaron. Es la mejor forma de amar y honrar a tus difuntos. Tiene sentido nombrarles en la santa Misa para sentirnos orando "CON ellos", pero NO "POR ellos", para seguir sintiendo su aliento y ejemplo de su vida, para concienciar que pertenecen a tu misma Iglesia y siguen viviendo en ella. 

Ellos están en el cielo, es decir, sentados en tu sofá, en tu cocina, asomados a tu ventana... Porque el cielo está donde Dios reside y Dios está alrededor nuestro, envolviéndonos, arropándonos, apoyándonos.

Ten la seguridad de que están sentados a tu mesa, secando tus lágrimas y dando vida a tu corazón. No tenemos órganos para verlos, solo antenas profundas para sentirlos y seguir sus buenos ejemplos...

La "presencia interior" de tus difuntos (más que su recuerdo cerebral) estimulará eso que pugna por crecer en ti. Esa sería la gran finalidad de honrar a los muertos.

CREDO

Sacerdote. - ¿Creéis en Dios , que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en la resurrección y la vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí, y que disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por la vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

La Palabra de hoy nos ha recordado las pistas que conducen a la verdadera felicidad. Hoy, una vez más, Jesús nos invita a vivir según el estilo del Reino y con sus mismas actitudes. Oremos.

Elegimos ser felices contigo

• Deseamos que nuestra Iglesia proclame con sus gestos, palabras y hechos la llegada del Reino para todos: próximos y lejanos, para los que viven fuera y dentro de los márgenes socialmente establecidos.

Elegimos ser felices contigo

• Los creyentes deseamos acertar a vivir con un corazón más sencillo, sin tanto afán de poder, apostando por caminar tras las huellas de Jesús.

Elegimos ser felices contigo

• Que todos nosotros, seamos puente de bienestar, reconciliación, justicia, solidaridad y paz interior.

Elegimos ser felices contigo

• Que la celebración de todos los Santos nos anime a no conformarnos con la mediocridad y nos sintamos capaces de seguir el camino de las Bienaventuranzas.

Elegimos ser felices contigo

Que nuestros familiares, amigos, vecinos, todos los difuntos de nuestra parroquia, que disfrutan ya del amor de Dios cara a cara, nos recuerden sus buenos ejemplos y los sigamos.

Elegimos ser felices contigo

Padre bueno, en el día de hoy celebramos con gozo y agradecimiento todas las vidas que te buscaron con sencillez y que nos hicieron tanto bien; concédenos la gracia de seguir sus pasos y ser testigos y puentes de tu Amor. Te damos las gracias por tu hijo Jesús, nuestro hermano y maestro.

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para alabanza de su nombre, para nuestro bien y el de toda tu santa Iglesia.

ORACIÓN OFRENDAS

Junto con el pan y el vino sobre el altar, te ofrecemos ahora nuestra buena disposición para avanzar por el camino de la santidad. Y aunque no podemos todavía ver el resultado, queremos tener la convicción de que vamos hacia un final feliz que ya disfrutan nuestros difuntos. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Este es el momento, dentro de nuestra celebración,

de darte gracias, Dios y Padre nuestro,

porque nos has creado, nos das la vida

y estás en todos y cada uno de nosotros.

Ya es una maravilla que podamos llamarte Padre,

pero aún lo es más que Tú nos consideres hijos tuyos

y nos quieras a todos por igual, incondicionalmente.

Por eso te bendecimos y soñamos que algún día

todos los seres humanos te reconozcamos

como Dios bueno y nuestro Padre.

En nombre de todos tus hijos repartidos por el mundo, y los que ya están junto a Tí,

que nos acompañan en esta aventura de la vida

e integran nuestra gran familia de hermanos,

te dirigimos este himno de gloria y acción de gracias.

SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. 

Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

SANTO eres en verdad, Padre,

y con razón te alaban todas tus criaturas,

ya que, por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo,

nos das Vida y santificas todo.

 

Congregas a tu Pueblo sin cesar,

para que ofrezca en tu honor esta OFRENDA

desde donde sale el sol hasta el ocaso.

 

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino

y se conviertan para nosotros en el signo,

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,

en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

Porque Él mismo,

la noche en que iba a ser entregado, 

mientras cenaba con sus discípulos,

habiendo amado a los suyos

que estaban en el mundo hasta el extremo,

tomó un pan, y dando gracias te bendijo,

lo partió y lo repartió a sus discípulos, diciendo:

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros.

Del mismo modo, acabada la cena,

tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo,

lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi sangre,

sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

Este es el sacramento de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial

de la ENTREGA de Jesús,

de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos, en esta acción de gracias,

TODO lo que somos y tenemos.

Tú diriges tu mirada sobre esta OFRENDA de tu Iglesia

y reconoces en ella nuestra adhesión a Jesús,

que vino a revelarnos tu rostro

de verdadero Padre, que nos ama sin límite.

Nos unimos en este sacramento al Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que se entregó por nosotros, para dejarnos su ejemplo de Vida.

Y nos abrimos de todo corazón a tu Espíritu Santo

para ser iluminados y fortalecidos en el seguimiento de Jesús,

tanto individual como colectivamente.

Y así, unidos como hermanos,

formemos con Cristo un solo cuerpo

y un solo espíritu.

 

Él nos transforma en verdaderamente humanos

en nuestro diario caminar hacia tu Heredad,

donde seguiremos alabándote 

junto con tus elegidos,

con María, la Virgen Madre de Dios y madre nuestra,

su esposo san José,

los apóstoles y los mártires,

y todos los santos,

que nos precedieron en el camino hacia Ti.

Te ofrecemos, Padre, nuestro compromiso de adhesión a Jesús,

que ratificamos en esta celebración,

para que contribuya a la Paz y

la Humanización del mundo entero.

Confirmamos nuestra lealtad con esta tu Iglesia,

que peregrina en la Tierra,

fortalecida por nuestra fe y caridad.

Nos unimos a TODOS tus hijos de este Pueblo,

iluminado y fortalecido por Jesús,

junto con sus servidores: el Papa León

nuestro obispo N…,

el orden episcopal, los presbíteros y diáconos.

Tú atiendes los deseos y compromisos

de esta Familia,

que has congregado en tu presencia

en este domingo, día en que Cristo

venció a la muerte.

Él nos ha hecho partícipes de su Sabiduría y Fortaleza

para que imitemos su ejemplo

en el camino hacia tu Heredad eterna.

Te damos GRACIAS porque nuestros

hermanos difuntos…, familiares,

amigos y miembros de nuestra Comunidad,

tras su maduración en este mundo,

ya disfrutan contigo en tu casa del Cielo.

Queremos ser parte del Reino interior,

que tu Hijo nos reveló,

y extenderlo a nuestro mundo

para que podamos gozar TODOS de tu felicidad eterna, junto con Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Gracias Señor por llenarnos de ilusión y esperanza en esta celebración, en la que nos hemos sentido unidos a todos los santos y a nuestros familiares difuntos que están junto a tí. Queremos salir de aquí dispuestos a compartir las semillas de vida y resurrección, con la fuerza del espíritu que tú nos das.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

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