¡Aleluya! La muerte ha sido vencida "Un cántico nuevo"

"Un cántico nuevo"
"Un cántico nuevo"

"Inmersos en esta crisis social y económica, sufriendo la incertidumbre, la enfermedad, el dolor y la muerte, se quiebran las cuerdas vocales del espíritu dejándonos un estremecedor silencio, roto solo por el gemido agudo del llanto"

Sin embargo, en medio de esta fragilidad compartida, surge, con la fuerza del amor nuevo y la esperanza nueva, el canto del Crucificado Resucitado

"El Resucitado sale a nuestro encuentro con su cántico nuevo para recordarnos que hemos aprendido y podemos seguir aprendiendo a cantar con alegría en la asamblea de los fieles"

"Que resuene su alabanza en nuestra asamblea y el anuncio de Dios vivo en cada rincón de Mondoñedo-Ferrol y en toda la tierra"

«Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles»
(Salmo 149,1)

En Pascua cantamos un cántico nuevo. Es un canto coral. Sí, también en tiempo de pandemia y de confinamiento, del que iremos saliendo con tanta paciencia como responsabilidad. Dice san Agustín que el hombre nuevo, el que renace por el bautismo, conoce el cántico nuevo y que cantar no solo es expresión de alegría, sino también de amor. Aprender a cantar este cántico nuevo es aprender a amar la vida nueva para quienes pertenecen al reino nuevo de Dios.

Inmersos en esta crisis social y económica, sufriendo la incertidumbre, la enfermedad, el dolor y la muerte, se quiebran las cuerdas vocales del espíritu, dejándonos —aparente o realmente— un estremecedor silencio, roto solo por el gemido agudo del llanto. Sin embargo, en medio de esta fragilidad compartida, surge, con la fuerza del amor nuevo y la esperanza nueva, el canto del Crucificado Resucitado. Él canta el cántico nuevo por excelencia, a pleno pulmón, en el Espíritu que da vida: ¡Aleluya! La muerte ha sido vencida. Su canto nos despierta y nos envuelve, guiándonos al encuentro con Él para volver a comenzar, con la esperanza que no defrauda. Además, en su canto va incorporando a cuantos libremente quieren entonarlo. Es un himno que ensalza al ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios; un madrigal con cadencia de fraternidad, que nos invita constantemente a unirnos en el amor misericordioso del Padre que Jesús ha mostrado al mundo; una melodía de Casa Común que hemos de cuidar para cuidarnos a nosotros mismos, comenzando por el hermano, porque así es como se cuida un cristiano a sí mismo.

El Resucitado sale a nuestro encuentro con su cántico nuevo para recordarnos que hemos aprendido y podemos seguir aprendiendo a cantar con alegría en la asamblea de los fieles. Esa asamblea santa y fraterna que ansiamos volver a disfrutar con ojos resucitados y, ojalá, con una nueva manera de amar. Si entonamos en armonía el cántico nuevo de Jesús Resucitado, venceremos las sombras de silencio y de muerte que se ciernen sobre nuestro mundo. Él quiere resucitar como un himno de alabanza en todos los que han perdido la capacidad de cantar al amor y a la vida, cualesquiera que sean los motivos. Él canta y nos invita a cantar con Él, recreando los vínculos comunitarios con la alegría de la caridad y la justicia. Que resuene su alabanza en nuestra asamblea y el anuncio de Dios vivo en cada rincón de Mondoñedo-Ferrol y en toda la tierra.

Resurrección
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