Conferencia en el Congreso de Pastoral Urbana Cardenal Steiner: En la Amazonía, "estar al lado de los pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, el caminar de la Iglesia en el medio urbano"

Cardeal Leonardo Steiner
Cardeal Leonardo Steiner

"Toda la Iglesia es misionera, la obra de evangelización es un deber fundamental del pueblo de Dios"

En la realidad de la Amazonía urbana "vemos la necesidad de escuchar y dialogar para aprender a evangelizar"

"El Verbo encarnado exige a la Iglesia acercarse a la realidad, superar los modelos de evangelización que no encajan con las culturas locales y dar testimonio de esperanza, desde el Evangelio"

"Las comunidades animadas por laicos, en su mayoría mujeres, hacen visible una Iglesia de los orígenes: ¡el Reino de Dios! La presencia de las mujeres es la fuerza de las comunidades"

Una Iglesia de la escucha, del diálogo, que demanda "la desideologización de la evangelización, del anuncio. Superar las connotaciones moralizantes del anuncio"

El Congreso de Pastoral Urbana, organizado por la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUCRS), en colaboración con la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), que se celebra en Porto Alegre del 4 al 6 de marzo de 2024, reflexionó sobre los "Desafíos de la evangelización en la Amazonía urbana" con el asesoramiento del cardenal Leonardo Steiner.

Congreso sobre Pastoral Urbana

Anuncio del Evangelio a toda criatura

Según el arzobispo de Manaos, la mayor ciudad de la Amazonía, con más de dos millones de habitantes, esta reflexión "significa una hermenéutica de la totalidad que pide la evangelización", destacando los muchos desafíos de la evangelización, que tienen como fundamento el hecho de que "se nos despierta una pertenencia: Dios hizo nuestra humanidad". Partió del concepto de evangelización, que tiene como telón de fondo "el anuncio del Evangelio a toda la humanidad, a toda criatura", y que ve como "despertar al camino del Reino de Dios", teniendo como elementos constitutivos "el anuncio a través del testimonio, el anuncio explícito de Jesucristo, la acogida del anuncio a través de la adhesión a la comunidad eclesial, el despliegue en un nuevo apostolado", elementos presentes en la Evangelii Nuntiandi de Pablo VI.

Una evangelización que tiene como elementos la liberación integral, el testimonio, la predicación, la liturgia y la vida sacramental, la religiosidad popular, el destino universal de la evangelización y los agentes implicados en ella, subrayó el cardenal. Recordó las palabras de Pablo VI: "Toda la Iglesia es misionera, la obra de evangelización es un deber fundamental del pueblo de Dios", destacando que "Iglesia, comunidad y evangelización pertenecen al mismo movimiento", que es eclesial y de comunión, porque "evangelizar es una acción profundamente eclesial", subrayando que "no es un acto individual y aislado. Es la misión de la Iglesia". Por eso, "la evangelización en nombre de la Iglesia se realiza en comunión", sin criterios ni perspectivas individualistas.

Reflexionando sobre el concepto de evangelización en el Magisterio del Papa Francisco, el purpurado subrayó que debe ser misionera y apostólica, porque "evangelizar no es lo mismo que hacer proselitismo". Y es que "es una dimensión vital para la Iglesia, la comunidad de los discípulos de Jesús nace apostólica y misionera. El Espíritu Santo la moldea para salir". Una Iglesia misionera presente en la Amazonía, porque "la Iglesia en la Amazonía, en Manaos, nació con los misioneros". El cardenal destacó elementos de la misión presentes en el Documento de Aparecida, donde la evangelización es vista como "la acción de la Iglesia ejerciendo la misión que ha recibido de anunciar a todos los pueblos y a todas las criaturas", lo que exige, en una cultura llamada urbana, un modo y un lenguaje abiertos al tiempo y al espacio en que la Iglesia está presente.

Santarém y el Sínodo para la Amazonía

El encuentro de Santarém, en 1972, y el Sínodo para la Amazonía, en 2019, son momentos que ayudan a reflexionar sobre la evangelización en la Amazonía, dijo el orador. El Documento de Santarém, "dio impulso y vida a la acción evangelizadora en la Amazonía. Santarém fundó una Iglesia encarnada y liberadora", destacó el cardenal. Una Iglesia profética, que "se dio cuenta de que tenía que evangelizar, evangelizarse y ser evangelizada", percibiendo "la necesidad de una mayor y mejor presencia en el medio urbano". Fue una reflexión que se prolongó en el tiempo, en una dinámica sinodal, buscando evangelizar desde el suelo amazónico, hasta llegar al Sínodo para la Amazonía. Recordó el encuentro de 2022, con motivo del 50 aniversario de Santarém, que según el Papa Francisco "propuso líneas de evangelización que marcaron la acción misionera de las comunidades amazónicas y ayudaron a formar una sólida conciencia eclesial".

El cardenal Steiner situó el don de la fe como el primer paso de la evangelización en la Amazonía, señalando que "nosotros no tenemos fe, es la fe la que nos tiene a nosotros". Dijo que la fe es simple, "se trata de la experiencia de la gratuidad del encuentro y del encuentro de la gratuidad", algo a descubrir en la cultura urbana, donde subyace la fe. Hablando de la fe en la Amazonía, destacó "la ingenuidad de la fe, las relaciones desprovistas de apariencias, una cierta armonía con la belleza de las aguas y de los bosques".

Procissão Imaculada

Comunidades que muestran la vitalidad de la Iglesia

Tras presentar brevemente diversos elementos de la realidad amazónica, el Cardenal Steiner dijo que en Manaos las comunidades muestran la vitalidad de la Iglesia, afirmando que "lo urbano se sustenta en una urbanidad manifestada en la solidaridad, en la receptividad", insistiendo en que en la realidad de la Amazonía urbana "vemos la necesidad de escuchar y dialogar para aprender a evangelizar".

Frente a esta realidad, el arzobispo de Manaos reflexionó sobre los desafíos y perspectivas, a partir de las palabras del Papa Francisco sobre el pensamiento de Romano Guardini, que le llevaron a decir que "ciertamente, la cultura urbana está impregnada de un saber que busca reunir las cosas, descomponerlas, ordenarlas en líneas, adquirir pericia y dominarlas". El primer desafío es la encarnación y la liberación, porque "el Verbo encarnado exige a la Iglesia acercarse a la realidad, superar los modelos de evangelización que no encajan con las culturas locales y dar testimonio de esperanza, desde el Evangelio". Según el Documento Final del Sínodo para la Amazonía, este camino se realiza a través de la inculturación y la interculturalidad.

Hermenéutica de la totalidad

El segundo desafío es, siguiendo la propuesta de Querida Amazonía, la hermenéutica de la totalidad, que "hace que la Iglesia evangelice dentro del movimiento de las transformaciones de la cultura urbana", siguiendo los cuatro sueños de Querida Amazonía, que "son dimensiones de la totalidad" y que considera "esenciales para una Iglesia fecunda, misericordiosa, consoladora, inculturada, transformadora, liberadora, iluminando el conjunto de la evangelización en la Amazonía y en su totalidad". Esto se debe a que "la muerte y resurrección de Jesús tiene implicaciones para el universo, no sólo para los seres humanos", enfatizó el cardenal.

El arzobispo de Manaos considera otro desafío ser una Iglesia discípula misionera, dado que el espíritu misionero es "el fundamento, la razón de ser de la Iglesia", lo que lleva a "una evangelización dinamizada por un camino de comunión y participación de las comunidades, como dinámica de sinodalidad en la Iglesia. La escucha y el diálogo como camino que hay que recorrer siempre". Insistió en una "Iglesia que escucha, sirve y acompaña a los pueblos y recibe los rasgos de estos pueblos", según el Documento Final del Sínodo para la Amazonía.

Festa da Imaculada

Iglesia profética y defensora de la vida

Junto a esto, ser una Iglesia profética y defensora de la vida, que el mismo documento traduce como "estar del lado de los pobres, de los pueblos originarios, de los últimos", y que el cardenal propone como "el caminar de la Iglesia en el medio urbano", insistiendo en que "es fundamental para la Iglesia estar comprometida con los últimos", escuchar los gritos de la gente, asumir la misericordia y la compasión hacia todo ser vivo y hacia la vida amenazada, como principio de toda acción evangelizadora.

Una Iglesia que cuida la creación, una Iglesia "cada vez más atenta al grito de lo creado", que siente la necesidad de una conversión ecológica. Una Iglesia sinodal, con la participación de todos, que "haga viva y testimonial a la Iglesia", subrayando que "las comunidades animadas por laicos, en su mayoría mujeres, hacen visible una Iglesia de los orígenes: ¡el Reino de Dios! La presencia de las mujeres es la fuerza de las comunidades", y reclamó una mayor participación en la vida de la Iglesia, en la asunción de ministerios. Una Iglesia "donde todos puedan sentirse en casa", donde se fomente la participación de los bautizados como expresión del Reino de Dios.

Por último, una Iglesia de la escucha, del diálogo, que demanda "la desideologización de la evangelización, del anuncio. Superar las connotaciones moralizantes del anuncio". Escuchar a todos, a los jóvenes, a los pueblos originarios, a otras iglesias, religiones y culturas. Son desafíos que "surgen de estar despiertos para llevar una buena noticia que nos aliente y nos ilusione". Esto nos debe llevar a tomar conciencia de que "la cultura urbana nos provoca a contemplar la realidad con los ojos de la fe y dejarnos llevar por la belleza del anuncio". Una realidad multiforme, con diversidad cultural y visibilización de la fe, que exige ver "los rostros visibles que se han vuelto invisibles y desfigurados".

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