Presidió la Misa de Clausura de la 59ª Asamblea del episcopado brasileño Cardenal Steiner llama a "volver la mirada a la Amazonía, que nos enseña y nos acoge siempre"

Cardenal Leonardo Steiner
Cardenal Leonardo Steiner

"Hemos perdido el cuidado y el cultivo de la cercanía, de la madurez, de la relación amorosa"

El Cardenal afirmó que "el ayuno por el ayuno no despierta a la grandeza y nobleza de su seguimiento", definiendo el ayuno como "el ejercicio del vacío, del vaciamiento, una apertura de la receptividad, una espera, un anhelo. Ayunar, abrir espacio, ser receptivo al misterio que transforma"

"Despertar a la necesidad de la ética, la democracia, la justicia, la dignidad"

"Una Amazonía de mil rostros y mil sueños, siempre más deteriorada, destruida, contaminada, violada, pero siempre más amada"

La 59ª Asamblea General de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), se clausuró este viernes 2 de septiembre con una celebración eucarística en el Santuario Nacional de Aparecida, Patrona de Brasil, presidida por el arzobispo de Manaos, Cardenal Leonardo Ulrich Steiner, quien definió la celebración como un momento de alabanza y agradecimiento a Dios que ha acompañado el camino de la CNBB a lo largo de 70 años.

Obispos de Brasil

Sorprendidos por el amor

Reflexionando sobre las lecturas de la liturgia del día, el cardenal Steiner, creado por el papa Francisco en el consistorio celebrado en la basílica de San Pedro el 27 de agosto, dijo que "siempre somos nuevos sorprendidos por el amor con el que somos amados, amadas, un amor redentor, liberador, gratuito". Según el arzobispo, "todos somos partícipes del verdadero banquete en el que hemos sido conquistados, atraídos por el amor que nos amó primero”.

El purpurado cuestionó la posibilidad de que «nos hayamos descuidado y entrado en la somnolencia, en el desapego, de la relación, de la convivencia». Según el cardenal, "hemos perdido el cuidado y el cultivo de la cercanía, de la madurez, de la relación amorosa". Desde la presencia del Esposo, señaló que ésta "exige mayor madurez, desprendimiento, libertad, armonía, porque es una relación santificadora donde siempre estamos más revestidos del Esposo".

El ayuno por el ayuno no despierta al seguimiento

Recordando las palabras de San Pablo en las que dice "ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí", recordó que cuando se vive en la cercanía del Esposo, "nos alimentamos siempre de su presencia, pero también de las apariencias del camino". En esta perspectiva, hablando del ayuno, el Cardenal afirmó que "el ayuno por el ayuno no despierta a la grandeza y nobleza de su seguimiento", definiendo el ayuno como "el ejercicio del vacío, del vaciamiento, una apertura de la receptividad, una espera, un anhelo. Ayunar, abrir espacio, ser receptivo al misterio que transforma", refiriendo este ayuno al Misterio de la Cruz.

En el ayuno de la relación, afirmó el arzobispo de Manaos, "está la posibilidad de una intimidad transformadora, de vida nueva, de Resurrección", subrayando que "en el vaciamiento de nosotros mismos nace la posibilidad de la fecundación de la vida nueva, a través de la suavidad de la gratuidad de la Cruz-Resurrección, que es el amor". Profundizando en su reflexión sobre el ayuno, se refirió a la ausencia del cónyuge que "nos hace anhelar el tiempo de la gracia, anhelar el tiempo del amor".

Foto Oficial 59 Assembleia Geral CNBB

Despertar a la necesidad de la ética, la democracia, la justicia, la dignidad

El cardenal preguntó: "¿Las tormentas de la vida que a veces cubren nuestra vida cotidiana, nuestra nobleza y dignidad, la justicia, la fraternidad, la paz, la democracia, la ética, nos despiertan al ayuno?” Una pregunta que exige cada vez más una respuesta de la sociedad brasileña frente a la situación actual que atraviesa el país, como se recogió en el Mensaje al Pueblo Brasileño sobre el Momento Actual. Desde ahí pidió "despertar a la necesidad de la ética, la democracia, la justicia, la dignidad".

La ausencia de la democracia, de la paz, "empieza a darnos cuenta de la importancia de todos estos elementos", subrayó el arzobispo, porque "de lo contrario, perderemos los ojos, el olfato, los colores, los sabores de nuestra convivencia social". En la parábola del Padre misericordioso, el ayuno "se convierte en un camino de retorno", recibiendo el hijo "besos y abrazos que lo devuelven al banquete del amor". Por ello, pidió que "seamos fieles y no abandonemos la convivencia", y junto a ello "permanezcamos fielmente al calor de la gracia del amor".

Asamblea presencial: comunión, colegialidad

Hablando de la Asamblea presencial, el purpurado considera que ésta, después de tres años de ausencia de encuentros entre obispos como consecuencia de la pandemia, es una oportunidad "para estar en comunión, en colegialidad", como un momento "para percibir las gracias y las bellezas de nuestras iglesias particulares".

El nuevo cardenal de la Amazonía, citando a Querida Amazonía, dijo que "expresamos una Iglesia que busca una hermenéutica de la totalidad", afirmando que "todas las realidades necesitan transformación, dignificación, santificación", insistiendo una vez más en "el bien que nos hizo estar juntos, en la misma comunión, con nuestras diferencias, con nuestros sueños".

Misa encerramento 59ª Assembleia Geral CNBB

Riqueza de la Amazonía

El arzobispo de Manaos llamó a "volver la mirada hacia la Amazonía, la Querida Amazonía, los pueblos, las culturas, la prodigalidad en la naturaleza, la fuerza suave de las aguas, la solidaridad, la acogida de nuestros pueblos, el alma religiosa de los pequeños, la pobreza y los pobres, la originalidad de los pueblos, la Amazonía que nos enseña y nos acoge siempre".

Una región en la que "esta Iglesia misionera que navega entre contratiempos y que forma comunidades de base con la fuerza de los laicos, una presencia viva real, con la fuerza y la presencia de la Vida Religiosa y de tantos sacerdotes misioneros". Una Iglesia, citando las palabras del Documento de Santarém, "encarnada y liberadora". Esto, "en una Amazonía de mil rostros y mil sueños, siempre más deteriorada, destruida, contaminada, violada, pero siempre más amada".

Por ello, el cardenal pidió que "no necesitemos ayunar porque hemos perdido nuestra poesía, nuestros hogares, nuestras culturas, nuestras criaturas, todo lo que nos cobija y nos permite ser". Pero también que "no necesitemos ayunar, sentir nostalgia por el tiempo en que teníamos un hogar al que siempre podíamos volver, un hogar para todos", pidiendo que "permanezcamos siempre con el Esposo, siempre en camino".

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