Campaña Nacional contra la Violencia en el Campo Violencia en el campo es debatida en Brasil por la Comisión Pastoral de la Tierra, movimientos y organizaciones

Comisión Pastoral de la Tierra
Comisión Pastoral de la Tierra

Entre 2016 y 2020 se registraron 8.663 sucesos de conflictos en el campo, llegando a 217 asesinatos en este periodo

Este seminario pretende convocar a todos los movimientos pastorales y sociales del campo, para definir el camino que tomaremos en esta Campaña de lucha contra la violencia en el campo

Es importante de la participación de diversas esferas de la Iglesia y de los movimientos sociales en la construcción de esta campaña, que debe ser un proceso colectivo

Campesino

Unos 50 representantes de Pastorales Sociales, movimientos y organizaciones que trabajan en el campo brasileño se han reunido los días 17 y 18 de marzo para reflexionar sobre la violencia en el campo, los elementos que la provocan y cómo podemos denunciar y organizar a la sociedad para acabar con esta práctica.

Cada año, la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), entidad vinculada a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), recoge los datos de la violencia en el campo, algo que persiste en todas las regiones del país. Según esos números, entre 2016 y 2020 se registraron 8.663 sucesos de conflictos en el campo, llegando a 217 asesinatos en este periodo. Para presionar ante esta realidad ha surgido la propuesta de una Campaña Nacional contra la Violencia en el Campo.

Se quiere involucrar a los pueblos y comunidades tradicionales y campesinas, a los movimientos sociales y a las organizaciones de la sociedad civil en una amplia movilización para enfrentar esta realidad. Según Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira, obispo de la Prelatura de Itacoatiara y presidente de la CPT es importante de la participación de diversas esferas de la Iglesia y de los movimientos sociales en la construcción de esta campaña, que debe ser un proceso colectivo.

El también miembro de la Comisión Socio transformadora de la CNBB, valora la importancia de esta campaña. Según el obispo, "Desde 1985, el CPT publica ‘Conflictos en el Campo Brasil’. Pensamos en no quedarnos sólo con el aspecto de denuncia que traen los informes, y de ahí surgió la idea de una campaña que no fuera sólo de la CPT, sino de la Iglesia, la pastoral del campo y otros grupos pastorales, y organizaciones de la sociedad civil. Este seminario pretende convocar a todos los movimientos pastorales y sociales del campo, para definir el camino que tomaremos en esta Campaña de lucha contra la violencia en el campo. Necesitaremos obispos, sacerdotes, laicos, personas consagradas. Lo hacemos motivados por el Evangelio de Juan 10, 10: ‘para que todos tengan vida en abundancia’. Los movimientos abrazan esta Campaña y esperamos que nazca y cumpla el objetivo para el que fuimos traídos aquí, que podamos reducir la violencia".

Dom José Ionilton

Para Guilherme Delgado, de la Asociación Brasileña para la Reforma Agraria (ABRA) y de la Comisión Brasileña de Justicia y Paz (CBJP), la importancia de la campaña, en este año electoral, está en que "necesitamos influir en la política de tal manera que, después de 2023, intentemos cambiar este modelo agrícola brasileño". También reflexiona sobre el hambre y la exacerbación de la violencia con el actual gobierno, que en el caso del campo proviene de quienes se fortalecen con todo el peso y el poder de los recursos del Estado, el llamado grupo del agronegocio, los ruralistas, forjando políticas de exclusión y concentración de la renta y el poder, transformando la tierra en una mercancía. Frente a ello propone un desarrollo que incluya y respete la naturaleza, los campesinos, los pueblos indígenas, los quilombolas y sus formas de vida.

Desde el Movimiento de Mujeres Campesinas (MMC), Laura Lírio, afirma que «esta realidad de violencia que nos rodea necesita ser combatida y para ello necesitamos intensificar la unidad de nuestros pueblos en los diferentes segmentos del campo, aguas, bosques y periferias». Por ello sostiene que "se hace cada vez más urgente dialogar sobre la propuesta presentada por la CPT, la Campaña Nacional contra la Violencia en el Campo, para involucrar nuestra diversidad en la unidad popular".

Desde la CPT Isolete Wichinieski insiste en la importancia de la campaña, que debe llevar a la Iglesia a posicionarse, a ejemplo de Jesús, insistiendo en que la violencia es un problema estructural de la sociedad. Se trata de “denunciar y combatir la violencia que vivimos diariamente”, según Emília Costa, coordinadora del Movimiento Quilombola (MOQUIBOM), que denuncia las políticas públicas que no consultan lo que la gente piensa. En la misma dirección, Sabrina Diniz, directora de ABRA, "la Campaña es importante porque es necesaria para mantener la vida de las personas que luchan por una sociedad más humana y saludable”, que denuncia la violencia estructural, algo que “existe para mantener la desigualdad social, la explotación del trabajo, la destrucción del medio ambiente”.

Cuaderno de Conflictos en la Amazonía

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