Violencia contra los jóvenes, una espiral creciente y preocupante

La violencia contra los jóvenes en Brasil se ha convertido en una realidad cada vez más preocupante. Este fenómeno se ve acentuado en el caso de los jóvenes negros que viven en las periferias, principales víctimas de esta sangrante realidad. A este respecto la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués), a través de las diferentes pastorales juveniles, siempre se ha mostrado dispuesta a denunciar las situaciones violentas que afectan a los jóvenes brasileños.

En los últimos años, la campaña “Contra la Violencia y el exterminio de los Jóvenes” ha llevado a reflexionar a la sociedad brasileña sobre este problema cada vez más creciente y que provoca sufrimiento en una amplia camada social, que debería ser más defendida, pues constituye el futuro de la sociedad y del país. El racismo es una actitud que marca profundamente la realidad de este país y esto provoca una división social cada vez más clara y peligrosa.

Escenas de violencia y de actitudes más propias de regímenes dictatoriales se han convertido en noticia cada vez más frecuente. La última denuncia al respecto ha sido realizada por la Pastoral de la Juventud de la diócesis de Ilheus, quienes a través de una nota pública, difundida principalmente a través de medios virtuales, constatan la agresión sufrida por su coordinador diocesano, Noel Souza Siríaco.

El joven en cuestión, miembro de las Comunidades Eclesiales de Base, cristiano comprometido en las luchas sociales y en la construcción de un mundo mejor para todos, fue brutalmente agredido en cuanto realizaba su trabajo como auxiliar administrativo del Sindicato de los Trabajadores del Comercio, en Gandú, estado de Bahia. Los deplorables hechos ocurrieron en cuanto fotografiaba diferentes comercios del centro de la ciudad con el objetivo de realizar una publicación periodística. En ese momento, el propietario de una de las tiendas, conocido en la ciudad por sus continúas actitudes violentas, agredió al joven.

Son hechos concretos que se repiten cada día a lo largo y ancho del país y que quedan impunes ante la falta de actuación policial y judicial. La Pastoral de la Juventud de Ilheus, como señala la nota, “es vehemente contra cualquier tipo de agresión. Tenemos que gritar ya está bien de violencia y ya está bien de autoritarismo. La clase obrera puede y debe organizarse por la lucha de sus derechos. La agresión sufrida por nuestro coordinador es una más en medio a tantas otras que ocurren en el mundo del trabajo, donde el dinero habla más alto que la vida y el derecho de las personas”.

La nota de los jóvenes brasileños está en la misma línea del Papa Francisco, que en su catequesis semanal en el aula Pablo VI decía hoy: “Cuando el trabajo se separa de la alianza de Dios con el hombre y la mujer, cuando se separa de sus cualidades espirituales, cuando es rehén sólo de la lógica de la ganancia y desprecia los afectos de la vida, la degradación del alma contamina todo: también el aire, el agua, la hierba, la comida... La vida civil se corrompe y el hábitat se descompone”.

Construir el Reino no es fácil y siempre fue motivo de persecución y muerte. Enfrentar este desafío desde la fe constituye un deber para quienes se dicen seguidores de Jesús de Nazaret, quien dio la vida para que todos tengan vida en abundancia.
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