HAY QUE SACUDIRSE LAS SANDALIAS

La dignidad de la vida

Ante toda fuerza que se oponga a la dignidad de la Vida.

A la luz de Marcos 6:7-13

Luis Alfredo Díaz/Gerardo Oberman
13 jul 2021 - 09:10

HAY QUE SACUDIRSE LAS SANDALIAS

M: Luis Alfredo Díaz - L: Gerardo Oberman (A la luz de Marcos 6:7-13), ILP, SGAE .

… y nos encerramos en nuestros miedos

nos refugiamos en nuestros templos

nos escondimos en nuestras liturgias justificados en nuestros sermones

y nos santificamos en nuestras teologías.

// Hay que sacudirse las sandalias //

La misión es sencilla: salir al encuentro

de las necesidades de las personas,

andar la calle, salir al camino,

abrazando los dolores y celebrando las alegrías

de las gentes simples de nuestros pueblos.

La misión no era otra que la de

desenmascarar a las fuerzas del mal,

disfrazadas de maneras perversas

y generando, siempre y en todo lugar,

dolores, angustias, frustraciones,

injusticias, marginaciones, sufrimiento.

// Hay que sacudirse las sandalias //

Temerosos y temerosas

de los encuentros

que nos proponga el camino,

nos alejamos de la misión

encomendada por el Maestro.

Y nos encerramos en nuestros miedos

Nos refugiamos en nuestros templos

nos escondimos en nuestras liturgias

justificados en nuestros sermones

y nos santificamos en nuestras teologías.

// Hay que sacudirse las entrañas //

¿Y cuándo perdimos esa faceta del Evangelio

que ordena sacudirnos las sandalias?

¿Cuándo abandonamos ese acto profético

y profundamente evangélico de la denuncia?

¿Cuándo dejamos de escandalizarnos

frente a las atrocidades del poder que oprime?

¿Cuándo comenzamos a aceptar lo inaceptable

y dejamos de conmovernos frente al hambre,

ante las personas migrantes que mueren de a miles,

Y frente a tantas otras muertes injustas y violentas?

¿Cuándo comenzamos a cerrar los ojos

ante los espíritus del odio y de la mentira,

del “sálvese quien pueda”,

del abuso impune,

de la prédica meritocrática,

de la corrupción…?

Y nos encerramos en nuestros miedos

nos refugiamos en nuestros templos

nos escondimos en nuestras liturgias

justificados en nuestros sermones

y nos santificamos en nuestras teologías.

Hoy quizá, más que nunca,

hay que retomar aquel símbolo

de resistencia evangélica y,

ante toda fuerza que produzca muerte

y que se oponga a la dignidad de la vida,

/// ¡Hay que sacudirse las sandalias

en el nombre del Dios de Jesús! ///

Hay que sacudirse las sandalias

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