Andrés Gutiérrez y su apuesta por los migrantes y familias de desaparecidos en Colombia

"La presencia de nuevos grupos armados y organizaciones que no participaron en la firma del acuerdo genera situaciones de riesgo para la población civil"

Más allá de los resultados de las investigaciones es la cercanía humana y el apoyo constante, lo que ayuda a quienes viven la incertidumbre de no saber qué ocurrió con sus seres queridos”

Andrés Gutiérrez, franciscano seglar
Andrés Gutiérrez, franciscano seglar | Archivo particular

El conflicto armado en Colombia deja profundas heridas pese a la firma del acuerdo de paz en 2016. En medio de esta realidad, la labor de quienes trabajan por las víctimas es fundamental. Uno de ellos es Andrés Gutiérrez, nuestro invitado a Rostros y Voces. Abogado, miembro de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y miembro de la familia franciscana, ha dedicado su vida al acompañamiento de poblaciones afectadas por la violencia y la exclusión social.

Desde su experiencia, Gutiérrez señala que una de las características persistentes en el conflicto armado es la permanencia de problemas estructurales que afectan a las comunidades más vulnerables, especialmente en zonas rurales. Dificultades de las que destaca la deuda histórica en materia de la reforma agraria y la falta de alternativas económicas para la población campesina, lo que alimenta los escenarios de violencia.

Si bien la firma del acuerdo de paz es un avance significativo, en Colombia el conflicto no ha desaparecido. La presencia de nuevos grupos armados y organizaciones que no participaron en esa negociación, genera situaciones de riesgo para la población civil; especialmente en territorios donde la presencia institucional es débil.

Gestos de paz

“Las comunidades quedan atrapadas entre los distintos actores armados, convirtiéndose en víctimas directas de la confrontación”, sostiene Gutiérrez quien forma parte de la Tercera Orden Franciscana, una rama seglar integrada por laicos e inspirada en la espiritualidad de san Francisco y santa Clara de Asís.

Desde este camino vocacional, acompaña comunidades empobrecidas en distintas regiones del país. “Este apostolado fortalece la organización comunitaria y promueve la autosuficiencia de las familias, evitando relaciones de dependencia y fomentando procesos formativos que empoderan a las personas para defender sus derechos y reconstruir sus proyectos de vida”.

Dentro de esta iniciativa, uno de los ejes más importantes es el trabajo con los migrantes. El objetivo es favorecer su integración social mediante la formación y el apoyo para ejercer sus derechos y convertirse en actores productivos en las comunidades de acogida. “El enfoque, no se basa en la asistencia caritativa entendida como una simple ayuda material”, explica Gutiérrez.

Migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela
Migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela | Archivo particular

Volver a empezar

Se trata de construir relaciones de fraternidad que reconozcan el aporte de los migrantes a la sociedad. “Este acompañamiento facilita la reconstrucción de proyectos de vida que fueron interrumpidos por el desplazamiento”. De acuerdo con Gutiérrez, el contacto directo con las comunidades afectadas por el conflicto armado y la migración, motivó una investigación centrada en las condiciones de esta población en Colombia.

El estudio se desarrolló en las zonas periféricas de Armenia, Cali y Medellín; donde viven poblaciones vulnerables que son acompañadas por la comunidad franciscana. Allí se documentaron diversos casos de vulneración de derechos, lo que puso en evidencia las dificultades que enfrentan los migrantes para acceder a garantías básicas, pese a la existencia del marco normativo destinado a su protección.

Los resultados de la investigación, se presentaron ante organismos internacionales para visibilizar la situación de estas poblaciones y promover acciones. “El informe fue llevado a instancias de la ONU a través de organizaciones vinculadas a la familia franciscana, entonces las experiencias locales tuvieron alcance internacional”.

Exhumación forense dirigida por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas
Exhumación forense dirigida por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas | Archivo particular

Una búsqueda sin descanso

Una parte fundamental de la vida de Gutiérrez se desarrolla en la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, institución creada en el marco de los acuerdos de paz, para responder a las demandas de miles de familias que buscan conocer el paradero de sus seres queridos. Esta entidad tiene un carácter humanitario, orientado exclusivamente a la localización de las personas desaparecidas o al esclarecimiento de la verdad, sin fines judiciales.

El trabajo en esta institución le ha permitido conocer de cerca el dolor de las familias y las madres que lideran la mayoría de los procesos de búsqueda. Gutiérrez destaca “la fortaleza, perseverancia y esperanza de las mujeres, que continúan buscando a sus familiares, incluso después de muchos años de desaparición”.

Desde su perspectiva, uno de los elementos más importantes en estos procesos es el acompañamiento a las familias. “Más allá de los resultados de las investigaciones es la cercanía humana y el apoyo constante lo que ayuda a quienes viven la incertidumbre de no saber qué ocurrió con sus seres queridos”.

Andrés Gutiérrez combina el ejercicio del derecho, el acompañamiento humanitario y el compromiso espiritual, en una apuesta decidida por la construcción de paz. En Colombia las heridas del conflicto permanecen abiertas y la fragmentación de la sociedad se siente. Sin embargo, esto no detiene los esfuerzos de quienes conservan la esperanza, porque saben que la verdad es el primer paso para sanar y reconstruir la vida de quien sufre.

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