Cardenal Jaime Spengler impulsa llamado eclesial por la justicia climática y la transición energética justa

El Manifiesto surge rumbo a la Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, prevista del 24 al 29 de abril en Santa Marta - Colombia

El documento impulsa la adopción de un tratado internacional que detenga la expansión de los combustibles fósiles

Card. Jaime Spengler, presidente del Celam
Card. Jaime Spengler, presidente del Celam | Archivo particular

“Fortalecer una voz profética colectiva, capaz de incidir en los debates globales sobre la crisis climática y las políticas energéticas”, es el objetivo del Manifiesto de las Iglesias del sur global por nuestra casa común que aboga por una transición justa más allá de los combustibles fósiles.

Así lo manifestó el cardenal Jaime Spengler, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), durante la presentación oficial del documento que representa la consolidación de una alianza entre las Iglesias del Sur Global, para actuar de manera conjunta frente a los centros de poder político y económico del mundo.

El purpurado explicó que el documento denuncia las consecuencias del actual modelo económico y propone compromisos concretos para enfrentar la crisis climática y ambiental.

De hecho, “surge como una voz colectiva de las iglesias de América Latina, África y Asia que buscan alertar sobre los impactos del paradigma tecnocrático y los patrones de consumo que resultan insostenibles porque alimentan una economía que mata y profundizan el deterioro ambiental”, afirmó.

Representantes de las Iglesias del Sur Global en le COP30
Representantes de las Iglesias del Sur Global en le COP30 | Celam

Un llamado moral y pastoral

Al analizar el documento Spengler recordó que el actual marco internacional es insuficiente para afrontar la emergencia ambiental. Por eso, el documento advierte que el Acuerdo de París no menciona, ni restringe explícitamente la producción de combustibles fósiles, es decir, el carbón, el petróleo y el gas; responsables de la mayor parte de las emisiones globales de dióxido de carbono.

Frente a este panorama, el purpurado insiste en que las Iglesias proponen el Manifiesto como un complemento moral y político que impulse una transformación profunda, hacia una relación de paz con la creación y el medio ambiente.

Para el presidente del Celam, “el manifiesto implica un llamado a una conversión ecológica y cultural, inspirada en valores como la sobriedad feliz y el buen vivir. Principios que reconocen la energía como un derecho fundamental y no simplemente como una mercancía sometida a las dinámicas del mercado”.

Pueblos Originarios en México
Pueblos Originarios en México | Archivo particular

Discursos engañosos

Igualmente, destacó la visión del documento según la cual reafirma la opción preferencial por los más vulnerables, haciendo énfasis en los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos; a quienes reconoce como “guardianes de la vida” por su relación histórica con la tierra y la riqueza de sus saberes ancestrales.

Desde esta perspectiva, Spengler señaló que el manifiesto también denuncia prácticas extractivas que afectan gravemente a los territorios del Sur Global y advierte sobre el riesgo de nuevas formas de “colonialismo verde” que podrían reproducir desigualdades apelando al discurso de la transición energética.

Igualmente, destacó las acciones que plantea el documento para transformar las estructuras económicas y políticas responsables de la actual crisis climática.

Entre ellas se destaca la propuesta de un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, orientado a detener nuevas exploraciones y garantizar una eliminación gradual y justa de la producción actual de crudo.

Lanzamiento de la Plataforma de Desinversión en Minería
Lanzamiento de la Plataforma de Desinversión en Minería | Archivo particular

Un cambio de mentalidad

El cardenal Spengler subrayó que la propuesta no solo apunta a transformaciones políticas, sino a un cambio de mentalidad que permita avanzar hacia modelos de desarrollo más justos, sostenibles y solidarios. Por eso, propone medidas de justicia financiera, como la condonación o conversión de la deuda externa de los países del Sur Global en inversiones destinadas a una transición energética justa.

Igualmente, propone la desinversión eclesial en empresas de hidrocarburos, invitando a las instituciones de Iglesia a revisar sus prácticas financieras para que estén alineadas con el cuidado de la casa común.

Finalmente, Spengler recordó que el documento pide el abandono progresivo de los combustibles fósiles para que se incorpore de manera vinculante en los compromisos climáticos nacionales que los países presentan en las conferencias internacionales sobre cambio climático, porque en sus palabras “pretende ser una herramienta de incidencia para las organizaciones eclesiales y sociales que trabajan por la justicia climática y por la protección de la casa común”.

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