El CELAM alerta sobre violencias que enfrentan las mujeres indígenas
"Honramos la resistencia de las mujeres de los pueblos originarios de América Latina"
"Reconocemos su valiosa contribución en la defensa de nuestros derechos y territorios"
La Comisión de Mujeres Indígenas y el Eje de Mujeres en la Iglesia y la Sociedad del Celam, rinden homenaje a la resistencia de las mujeres originarias y alertan sobre las graves amenazas que enfrentan sus comunidades, al verse afectadas por proyectos mineros, racismo y diversas expresiones de violencia estructural.
En el Día Internacional de la Mujer Indígena que se conmemora el 5 de septiembre, las representantes del organismo hicieron un llamado a los gobiernos locales, nacionales, regionales e internacionales a responsabilizarse, defender sus derechos y territorios como pueblos originarios, garantizando su derecho al buen vivir.
Invitación que extendieron a “las organizaciones defensoras de Derechos Humanos y las Iglesias para que se sumen en la protección y cuidado de las nuevas semillas de vida de nuestros pueblos indígenas”.
Extractivismo, despojo y desplazamiento forzado
Tras recordar que en el continente habitan 26.5 millones de mujeres indígenas que representan a más de 826 pueblos originarios del Abya Yala, expresaron su indignación, preocupación y dolor por “las múltiples violencias generalizadas, provocadas y muchas veces silenciadas, por la persecución, el acoso y la criminalización que sufrimos las mujeres indígenas y nuestros pueblos”.
Fenómenos que tiene entre sus causas la presencia de megaproyectos extractivistas, agronegocios y el fracking, que a su vez generan el desplazamiento forzado, la desterritorialización, la desintegración familiar y la amenaza cultural de los pueblos, entre otras problemáticas.
“Tejemos la vida sanando, custodiando las semillas que alimentan a nuestros pueblos, enfrentando un sistema capitalista que destruye, mata y envenena la madre tierra, los ríos, los territorios y con ello las diversas vidas que coexisten de forma armoniosa”, indican.
Un llamado a la acción internacional
En ese sentido, advierten sobre la necesidad de “proteger sus territorios, organización y gobierno propio, según sus usos, costumbres y continuidad de la vida de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos”.
Para el Celam es necesario insistir en “la urgencia de trabajar unidas por el reconocimiento y respeto de nuestros pueblos originarios, y en especial, por el protagonismo de las luchas que nosotras mujeres indígenas hacemos por la preservación de nuestras culturas, lenguas y tradiciones”.
Una misión fundamental en la preservación de la cultura ancestral, un reconocimiento histórico que se ve empañado por el recrudecimiento de las violencias generalizadas en la región que ignoran los aportes de las mujeres originarias que son “guardianas de la memoria y la sabiduría ancestral" porque “reconocemos su valiosa contribución en la defensa de nuestros derechos y territorios, su voz, ternura y resistencia milenaria que sigue alimentando e iluminando nuestros caminos”.
Compromisos de largo aliento
El mensaje concluye evocando las palabras de las lideresas Berta Cáceres y Bartolina Sisa para reafirmar su compromiso con las mujeres indígenas y los pueblos originarios para defender su legado e identidad.
“Agradecemos la memoria ancestral viva que hemos heredado; nos negamos a desaparecer y abandonar el legado del mandato de ley de origen que nos transmitieron nuestras abuelas y sabias, que es proteger y salvar la vida, así como fortalecer la lucha por nuestros derechos colectivos, sociales, y territoriales, así como salvaguardar nuestras múltiples espiritualidades que se tejen para proteger la Casa Común, Madre Tierra y nuestro Buen Vivir”.
El Día Internacional de la Mujer Indígena, fue creado en el II Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, realizado en Tihuanacu, Bolivia en 1983, en memoria de la valentía y resistencia de Bartolina Sisa, mujer del pueblo originario Aymara, asesinada en 1782 por comandar una rebelión contra la dominación española en el alto Perú, actual Bolivia y fue reconocido por la ONU en su Asamblea General del 26 de noviembre de 2025.