El Celam a la Vida Consagrada del continente: «Gracias por encarnar el Evangelio en la realidad de hoy»

El prelado agradeció por la vida de los consagrados que entregan su vida a los pobres con amor, hasta las últimas consecuencias; incluso hasta el martirio

"Que el Señor los encuentre en el camino como a los discípulos de Emaús y los renueve en la fidelidad al llamado recibido"

Obispo auxiliar de Cusco - Perú
Obispo auxiliar de Cusco - Perú | Celam

Luz en medio de la oscuridad, signo de esperanza y de futuro, son las palabras con las que monseñor Lizardo Estrada define los carismas de las religiosas y religiosos en la reciente Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Un mensaje que el secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), extiende a todas las consagradas y consagrados del continente de quienes destaca su «capacidad de encarnar el Evangelio en las más acuciantes realidades que claman por la vida, curando las heridas de tantos hermanos y hermanas, especialmente de los más vulnerables; cuidando y defendiendo la casa común».

Suficientes motivos para hacer una sentida acción de gracias por la vida de cada uno de ellos, siempre entregada con amor a los más pobres, hasta las últimas consecuencias; incluso hasta el martirio. Para Estrada se trata de hombres y mujeres que salen al encuentro del Pueblo Santo de Dios como la sagrada escritura nos muestra a Jesús: “Cuando María y José llevaron a su niño al Templo de Jerusalén, tuvo lugar el primer encuentro entre Jesús y su pueblo, representado por los dos ancianos Simeón y Ana”.

Trayendo a la memoria al Papa León XIV durante el reciente Jubileo de la Vida Consagrada, el obispo auxiliar de Cusco, dijo que en este momento “hay una gran necesidad de esperanza y paz en el corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, por lo que les recuerda que deben ser portadores y testigos de ello con su vida, divulgadores de la concordia a través de la palabra y el ejemplo, y antes aún como personas que llevan en sí mismas, por la gracia de Dios, la huella de la reconciliación y la unidad”.

Religiosas y religiosos de América Latina y el Caribe
Religiosas y religiosos de América Latina y el Caribe | Celam

Profetas y servidores del Pueblo de Dios

Consciente de la transición histórica que llama a la construcción de una Iglesia sinodal, el obispo peruano asegura que los consagrados y consagradas han de ser profetas al servicio del pueblo de Dios o como dice León XIV, “expertos en sinodalidad”.

Reconociendo que, en este momento de la historia, los creyentes viven una transición hacia la construcción de una Iglesia sinodal, el prelado sostiene que para ser profetas al servicio del pueblo de Dios, las religiosas y religiosos debe ser «constructores de puentes y difusores de una cultura del encuentro, en el diálogo, el conocimiento recíproco, el respeto por las diferencias, con esa fe que les hace reconocer en cada ser humano un único rostro sagrado y maravilloso: el de Cristo” .

Así, Estrada concluye su reflexión, extendiendo su bendición por la vocación de hombres y mujeres de vida consagrada, abogando desde la plegaria para que el Señor los encuentre en el camino como a los discípulos de Emaús y los renueve «en la fidelidad al llamado recibido, avivando su pasión por el Reino y la humanidad».

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