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La Iglesia mexicana hizo un llamado a la prudencia, la oración y el fortalecimiento de las medidas de seguridad personales y comunitarias, ante los hechos de violencia que afectan la tranquilidad en distintas regiones del país.
Situaciones que responden a los diferentes operativos federales contra grupos criminales que de acuerdo con la Secretaría de Defensa Nacional dejan entre otros resultados, la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del cartel Jalisco Nueva Generación.
Al respecto, la Conferencia del Episcopado Mexicano, expresó su cercanía con las familias afectadas por la situación de inseguridad y exhortó a la población a mantenerse alerta, siguiendo las recomendaciones de los entes responsables de la seguridad local. “Les exhortamos, con espíritu pastoral y fraterno a resguardarse en sus hogares cuando sea necesario y evitar desplazamientos, atendiendo siempre las indicaciones de las autoridades civiles”, advierten.
El mensaje, firmado por la presidencia del organismo representada en los obispos Ramón Castro y Héctor Pérez Villarreal, reconoce la preocupación social generada por la violencia reciente y subraya la necesidad de actuar con responsabilidad para proteger la vida.
Además de las recomendaciones prácticas, la Iglesia invitó a intensificar las jornadas de oración por la paz en todo el país. La convocatoria incluye a las familias, parroquias y comunidades religiosas, haciendo énfasis en las celebraciones eucarísticas de los domingos. “Que nuestra oración sea súplica confiada a Jesucristo, Señor de la historia y Príncipe de la Paz; pero también un compromiso para ser sembradores de reconciliación y fraternidad”.
Los obispos recuerdan que la oración debe ser entendida no solo como un acto espiritual o de piedad popular; sino como una forma concreta para promover la reconciliación y la convivencia pacífica en el país. Se trata de vivir estos momentos con serenidad y confianza, por lo que reiteran que “la violencia no debe ser respondida con más violencia sino con esfuerzos de reconciliación”.
El documento concluye con una invocación a la Virgen de Guadalupe, a quien imploran la protección e intercesión para que México encuentre caminos de justicia y paz. Un escenario frente al cual la Iglesia se mantiene firme en el acompañamiento espiritual a las víctimas y comunidades afectadas. Su objetivo es mantener la unidad social para evitar que el miedo fracture las comunidades.
De esta manera insisten en cultivar valores como la solidaridad y la fe en medio de la incertidumbre que produce la violencia y la inseguridad que empieza a tornarse en un desafío para las autoridades, por demás presionadas por la administración de Donald Trump, que exige resultados tangibles en la lucha contra la producción y tráfico de estupefacientes.
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