ODUCAL propone a la Iglesia unir esfuerzos para enfrentar la desigualdad, pobreza y crisis social del continente

"Praedicate Evagelium y el Sínodo son una llamada a reorganizar nuestras instituciones"

"Nuestras universidades pueden ofrecer formación en discernimiento comunitario, planificación participativa y comunicación sinodal"

Anderson Pedroso S.J. presidente de ODUCAL
Anderson Pedroso S.J. presidente de ODUCAL | Archivo particular

“Queremos ser lugares donde se escuche el clamor de los pueblos, donde la fe dialogue con la cultura”, afirmó Anderson Pedroso presidente de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL), durante su intervención en el encuentro de secretarios generales de los episcopados de la región. Evento efectuado este 12 y 13 de marzo por convocatoria del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).

Al presentar un informe sobre la realidad del continente y el nuevo plan estratégico de ODUCAL, el consagrado dijo que la organización busca ser una comunidad con un estilo de gobernanza compartido que entregue su servicio a los más necesitados.

Directores de los centros pastorales del Celam asistieron al Encuentro
Directores de los centros pastorales del Celam asistieron al Encuentro | Archivo particular

Servir a la misión

El sacerdote jesuita invitó a fortalecer la colaboración entre las universidades católicas y las conferencias episcopales, para que el análisis social se traduzca en acciones pastorales concretas, porque según Pedroso “la universidad debe ser el lugar donde se forme una nueva generación, capaz de vivir la sinodalidad como estilo de vida y misión”.

Llamado que ratifica la disponibilidad de los centros educativos para acompañar la misión de la Iglesia, de la que esperan un compromiso firme con la justicia social, la formación de los jóvenes y la defensa de la casa común; pese a las circunstancias de desigualdad social, inestabilidad política, fragilidad de las democracias y crisis ambiental que permean la realidad del continente.

En la ponencia titulada “Dolores y esperanzas que nos conmueven en nuestra región”, el académico presentó una reflexión basada en el informe titulado “Un balance para comprender el presente: economía, desigualdad, democracia y ambiente en América Latina y el Caribe 2024 – 2025”, un documento elaborado entre el Celam, la Red de Observatorios de la Deuda Social en América Latina (ODSAL) y ODUCAL.

Jóvenes con futuro incierto

Al respecto, el rector de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, aseguró que uno de los principales desafíos del continente es el bajo crecimiento económico que además es profundamente desigual. Según el informe, América Latina y el Caribe solo alcanzó un crecimiento del 2,2 % en 2025, cifra que muestra enormes brechas sociales.

Un ejemplo es la situación de casi la mitad de trabajadores latinoamericanos que se encuentran en condiciones de informalidad laboral. Esto quiere decir que carecen de un contrato legal, no tienen protección social y no contarán con una jubilación digna al finalizar su ciclo laboral. Entre los afectados los migrantes, afrodescendientes y mujeres.

Desigualdades que, según Pedroso, alcanzan a los jóvenes que trabajan de día y estudian de noche o los que abandonan sus estudios por dificultades económicas. “Vemos jóvenes talentosos, llenos de creatividad, pero agobiados por la sensación de un futuro bloqueado, donde el esfuerzo no siempre garantiza dignidad”, indicó.

A esto se suma el rezago tecnológico de la región. De hecho, el informe presentado, asegura que América Latina y el Caribe solo representa el 3,7 % del total de la demanda de inteligencia artificial en el mundo. Aspecto que profundizará las diferencias en el desarrollo de los pueblos, si es que no se toman medidas.

Anderson Pedroso es el rector de la PUC- Río
Anderson Pedroso es el rector de la PUC- Río | Archivo particular

Pobreza multidimensional y exclusión social

Para el catedrático, otra dificultad es la persistencia de la pobreza multidimensional, es decir, aquella que no se limita a la insuficiencia de ingresos económicos, sino que incluye dificultades para acceder a educación, salud, vivienda, empleo y protección social. De acuerdo con el análisis, los efectos de la pandemia de COVID-19 aún se sienten en la región, los niveles de pobreza multidimensional permanecen por encima de los registrados antes de 2020, en países como Honduras, El Salvador, Paraguay, Haití y Bolivia.

Pedroso señaló que la pobreza afecta con mayor intensidad a los niños, mujeres cabeza de familia, indígenas, poblaciones rurales y periféricas. En este contexto, señaló que las universidades católicas no solo deben ofrecer formación académica de calidad, sino acompañamiento humano y espiritual, a estudiantes que llegan a los centros de educación superior con profundas dificultades sociales o familiares.

El deterioro de las instituciones es otro de los desafíos porque en 2024, el índice de favorabilidad descendió un 5,61% lo que clasifica a Latinoamérica como una región con “democracias deficientes”. Si bien el apoyo ciudadano a la democracia alcanzó el 52 %, el catedrático advirtió que un 35 % de los latinoamericanos estaría dispuesto a aceptar que un presidente ignore las leyes para resolver problemas, lo que refleja un creciente desencanto institucional.

Secretarios generales de los episcopados de AMérica Latina y el Caribe
Secretarios generales de los episcopados de AMérica Latina y el Caribe | Archivo particular

La crisis ambiental: el grito de la tierra

Un panorama, al que se suma la violencia estructural. América Latina concentra cerca del 29 % de los homicidios del mundo, aunque solo concentra el 8 % de la población global.

En este sentido el sacerdote jesuita, alertó sobre el fenómeno de la “gobernanza criminal” asociado con las violencias que en varios territorios han evolucionado hasta consolidar redes de narcotráfico, minería ilegal o tráfico de personas que controlan comunidades enteras y amenazan a líderes sociales. Precisamente, la crisis ambiental es otro de los desafíos. Sequías, inundaciones, incendios forestales y pérdida de biodiversidad afectan a comunidades vulnerables.

Para Pedroso, el actual modelo económico basado en la extracción intensiva de recursos naturales, genera un fuerte impacto en regiones como la Amazonía, los ecosistemas andinos y costeros propios del continente. Paralelo a este escenario está el de los jóvenes universitarios que adelantan iniciativas de reforestación, producción de energías limpias y economía solidaria.

Un signo de esperanza

Desde la perspectiva del religioso es importante considerar que en la misma medida en que se multiplican los desafíos, surgen las esperanzas, por lo que destacó las nuevas formas de organización, que incluyen cooperativas y proyectos de economía solidaria que impulsan las comunidades locales. Causas que los jóvenes asumen y con las que se comprometen para defender los derechos humanos, la justicia ambiental y el acompañamiento a poblaciones vulnerables.

“Esta generación no quiere discursos vacíos; exige coherencia y espacios reales de participación”, advirtió. Una circunstancia en donde la Iglesia tiene un espacio de credibilidad y comunión en contextos de creciente desconfianza social, donde las universidades católicas son puentes entre fe, ciencia y compromiso social.

De ahí que el camino de ODUCAL esté pensado para impulsar procesos de escucha a jóvenes, investigación colaborativa, innovación social y formación de liderazgo sinodal, una intención que desea articular con las conferencias episcopales de América Latina y el Caribe.

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