Presidentes de Episcopados de las Américas analizan respuestas conjuntas ante desafíos continentales
En Tampa - Florida
La migración, la polarización política y la sinodalidad en las iglesias locales, fueron temas prioritarios dentro de la agenda
El objetivo es fortalecer la cooperación pastoral en todo el continente
Fortalecer los lazos de comunión y proyectar respuestas conjuntas ante los desafíos eclesiales del continente, es uno de los objetivos de la reunión que congregó a presidentes y representantes de las Conferencias Episcopales de las Américas en Tampa - Florida.
Al evento efectuado del 14 al 17 de febrero acudieron integrantes de la presidencia de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos (USCCB), la Conferencia de Obispos de Canadá (CCCB) y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam); dando continuidad a la relación de diálogo y comunión episcopal que vienen tejiendo desde 1959.
Observar para discernir juntos
Al respecto, el cardenal Jaime Spengler, presidente del Celam, destacó el encuentro que considera es expresión de sinodalidad y fraternidad. “Nos encontramos aquí para conocernos mejor, orar juntos y reflexionar sobre temas que afectan la realidad de nuestras iglesias”.
Temas entre los que figuran la migración, la experiencia de la sinodalidad y la creciente tendencia a la polarización social y eclesial del continente. “El tema de la inmigración es un tema decisivo para todos nosotros. El tema de la sinodalidad, este camino iniciado por el Papa Francisco y en el cual debemos avanzar en el tiempo y en las realidades eclesiales locales. El tema de la polarización es algo que nos divide, y nosotros somos llamados a construir comunión, unidad”.
Procesos que el presidente del organismo entregó a la intercesión de la guadalupana, la patrona de América Latina. “Que interceda por nosotros la Virgen de Guadalupe, a fin de que en todo momento podamos escuchar esto que su Hijo tiene que decirnos en el tiempo presente, para que podamos avanzar en el proceso evangelizador del continente y de América”.
Escuchar y aprender
Por su parte monseñor Pierre Goudreault, presidente de la Conferencia de Obispos de Canadá (CCCB), habló del encuentro continental como una oportunidad para vivir la sinodalidad. “Este encuentro permite reunir a las conferencias episcopales de Estados Unidos, Canadá, así como al Celam, que representa por sí solo a 22 conferencias episcopales”. Un espacio que de acuerdo con el prelado es “un tiempo precioso a nosotros, los obispos, para aprender a conocernos mejor, crear vínculos, reflexionar juntos sobre preocupaciones comunes y, por supuesto, escucharnos unos a otros y aprender de nuestras experiencias”.
Sobre la agenda, aseguró que “la inmigración y sus desafíos, la polarización y el proceso de implementación de la sinodalidad en nuestras iglesias locales”, constituyen una prioridad.
Para Goudreault, la reunión fue “una hermosa expresión de sinodalidad donde, entre obispos, nos tomamos el tiempo para escucharnos, aprender y también, yo diría, cambiar nuestra mirada sobre la situación de las iglesias locales en las diferentes regiones de las Américas”.
Una experiencia sinodal
Se espera que como fruto de la reunión surja un mensaje dirigido al Pueblo de Dios cuyo contenido que haga evidente el sentir de la Iglesia continental ante “diferentes dificultades, esperanzas y angustias”; especialmente aquellas relacionadas con dramas como la violencia, la inseguridad y la migración. “Es importante estar presentes ante esta cuestión, pero también renovar al Pueblo de Dios. De aquí el deseo de los obispos de estar a su servicio, de caminar juntos por el bien del anuncio del Evangelio en las Américas”, comentó.
A su turno monseñor Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos (USCCB), dijo que se trata de una vivencia totalmente novedosa dentro de su ministerio episcopal. “Esta es mi primera experiencia en la conferencia de la Iglesia en América, en la cual los obispos de Estados Unidos, Canadá y América Latina nos reunimos. Es una hermosa experiencia de fraternidad, ciertamente de colegialidad, y también una nueva experiencia de sinodalidad”, indicó.
Igualmente agradeció el compartir que además de enriquecer desafía. “Es un buen momento para conocer a hermanos obispos de todos los rincones de las Américas. Por ello, estoy agradecido por la oportunidad de unirnos, de aprender unos de otros, de escucharnos mutuamente y de apoyarnos entre nosotros”.
Fortalecer la articulación
Al concluir el encuentro, los obispos expresaron su deseo de fortalecer la cooperación pastoral en todo el continente, seguros de enfrentar retos sociales y culturales, poniendo en práctica la colegialidad y la comunión episcopal. Esto porque su deseo es fortalecer la articulación para responder de forma más oportuna a las realidades de sufrimiento que afectan al Pueblo de Dios, particularmente ante dolores como la inseguridad social, la xenofobia, el recrudecimiento de la pobreza y los episodios de tensión política.
Para lograrlo los obispos dedicaron gran parte de su encuentro a la oración y el discernimiento colectivo, analizando problemáticas estructurales como la corrupción política que lleva a la normalización de narcoestados, la migración, la pobreza y la necesidad de reconciliación con los pueblos indígenas.
Específicamente sobre los efectos de la migración y el recrudecimiento de las políticas los obispos recordaron que “ningún migrante es extranjero para la Iglesia”, y seguramente será la intención del Mensaje final que por el momento preparan los obispos para invitar a comunidades eclesiales, familias y parroquias a ser signos de esperanza, en medio de la dificultad.
Así los obispos concluyeron su encuentro, ratificando su voluntad de seguir caminando juntos, para responder a los desafíos y mantener los procesos de evangelización en el continente.