Me alegra que el cardenal Filoni visite Iraq
Me alegra muchísimo que el cardenal Fernando Filoni visite Iraq.
El estuvo allí en la guerra del Golfo y no abandonó para nada al pueblo iraquí. Allí estuvo alentando y sosteniendo al pueblo en momentos difíciles, como tantos que ha sufrido este pueblo.
Nuestras hermanas, Dominicas de la Presentación, guardan por él un recuerdo que no se borra de su corazón. Antes de la guerra Iba con frecuencia a visitar el hospital, se hacia presente en las fiestas de la comunidad. Durante los meses de guerra se desvivía para ayudar en lo que estaba a su alcance, a quien le pedía un favor.
Tuve la ocasión de comunicarme con él a raíz de un viaje que planeábamos realizar al terminar la citada guerra. No escatimaba detalle para que todo nos fuera lo mejor posible. Era como un padre que se preocupa de sus hijos con esmero, como si no tuviera otra cosa que hacer.
Cuando lo nombraron nuncio de Filipinas, nuestras hermanas sintieron mucho su partida, perdían más que un nuncio a alguien en quien confiar, a un gran amigo. Como en aquel momento ya habían empezado los disturbios que siguieron a la guerra, tuvo como despedida un coche bomba a la puerta de la nunciatura. Ahora es prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Estoy segura que su presencia será beneficiosa para este país que en estos momentos sufre lo indecible. Texto: Hna. María Nuria Gaza.