"Fue su sede, como arzobispo de Cracovia, desde 1963 hasta su elección como Papa en 1978" Cracovia la bella, la ciudad forja de Karol Wojtyla, el icono polaco del siglo XX

Cracovia la bella, la ciudad forja de Karol Wojtyla
Cracovia la bella, la ciudad forja de Karol Wojtyla

"Y la Cracovia wojtyliana no defrauda. Se huele, se palpa y se ve la omnipresencia del mayor icono polaco de la era moderna"

"En la catedral, contigua al palacio real, descansan la mayoría de los reyes polacos. El templo, magnífico por dentro y por fuera cuenta con una historia de más de 1.000 años"

"En el templo catedralicio se conservan algunas de sus pertenencias personales, como su báculo y su anillo. Y en la catedral están enterrados algunos de sus amigos, como su mentor el cardenal Stefan Wyszynski o el padre, Jerzy Popieluszko"

"Desde el castillo de Wawel, siguiendo el Camino real, se llega a la Plaza Mayor y al corazón de la vieja Cracovia, que sigue latiendo como hace siglos y enamorando a los visitantes"

"Una ciudad hermosa, rica, verde, limpia, antigua, señorial y sembrada de los santos lugares del Papa que derrotó al comunismo"

Wojtyla es el Papa de gran parte de mi vida adulta y, por eso, tenía ganas de visitar los ‘santos lugares’ que lo conformaron y lo convirtieron en uno de los personajes más  decisivos del siglo XX para el mundo, para la Iglesia y, en especial, para su propio país.

Y la Cracovia wojtyliana no defrauda. Se huele, se palpa y se ve la omnipresencia del mayor icono polaco de la era moderna. Empezando por el aeropuerto que, como no podía ser de otra manera, se llama Juan Pablo II.

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Cracovia

Cracovia sabe a Karol Wojtyla por supuesto, pero a mucho más, sobre todo con las expertas guías de Turismo de Polonia, organizador del viaje de prensa.Bajo su amable tutela y en un perfecto español, recorrimos el corazón de la ciudad y los hitos wojtylianos.

Hay un viejo refrán del país que dice así: “El sueño de un polaco es vivir en Madrid”. Pues el refrán se cumple también a la inversa. Porque Cracovia enamora y seduce, y queda grabada para siempre en las retinas y en el alma del viajero.

Tuve la suerte de que, nada más llegar, desde el gran ventanal de la habitación del hotel Radisson Blu se divisaba, a unos 300 metros, las torres de una iglesia. No pude resistir la tentación de ir a visitarla y me topé de bruces con el imponente castillo de Wawel. Se me encendió la bombilla y recordé que la que fuera catedral de monseñor Wojtyla estaba precisamente allí en medio del castillo, al que el Papa hacía continuas referencias.

Dragón de Cracovia
Dragón de Cracovia

Atardecía y la entrada al castillo ya estaba cerrada, pero recorrí, por vez primera, su perímetro, haciendo fotos sin parar y abriendo grandes los ojos para dejarme empapar por toda la belleza de la colina, sede histórica de las dinastías reales polacas. Y, con otros muchos turistas, disfruté del dragón que escupe fuego y se ha convertido (junto al pato) en el emblema de la ciudad.

Y es que, a orillas del Vístula, se alza uno de los complejos arquitectónicos más valiosos del mundo y, además, símbolo representativo de Polonia y de la Iglesia. El palacio del siglo XI, con un patio espectacular sigue conservando su antiguo esplendor.

En la catedral, contigua al palacio real, descansan la mayoría de los reyes polacos. El templo, magnífico por dentro y por fuera cuenta con una historia de más de 1.000 años, porque en él se coronaban los reyes polacos.

Catedral de Cracovia
Catedral de Cracovia

Mezcla de varios estilos arquitectónicos, la catedral es oscura, un tanto misteriosa y está repleta de capillas, como la renacentista de Segismundo. En el centro de la catedral destaca el mausoleo de San Estanislao, patrón de Polonia , y el altar mayor, obra del escultor italiano, Francesco Placidi.

La catedral también luce una torre campanario, llamada torre de plata, desde donde se puede contemplar una hermosa vista de la ciudad. En la torre se encuentra la campana más grande de Polonia, llamada Segismundo, que pesa 13 toneladas y solo se toca en ocasiones especiales. 

Al recorrer el templo catedralicio, es inevitable pensar en Wojtyla, el obispo que tuvo aquí su sede, porque la ciudad entera y, especialmente, esta catedral, conservan el testimonio de la vida y obra del que fuera su pastor.

Seminario mayor de Cracovia
Seminario mayor de Cracovia

Nacido en la vecina Wadowice, la relación de Wojtyla con Cracovia viene de lejos, pero se intensifica a partir de 1942. Entonces, sintiéndose llamado al sacerdocio, asistió a los cursos de formación del seminario mayor clandestino de Cracovia, dirigido por el arzobispo Adam Stefan Sapieha.

 A los pies de la catedral y de la colina de Wawel, estaba (y continúa estando), el seminario mayor de Cracovia, construido en ladrillo visto y mirando a la colina. Después de la guerra, reabierto, Wojtyla continuó allí sus estudios y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal, en Cracovia, el 1 de noviembre de 1946.

Después fue enviado por el Cardenal Sapieha a Roma, donde obtuvo el doctorado en teología (1948), con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. Seguro que el joven seminarista Wojtyla soñó alguna vez con celebrar la eucaristía en la cercana catedral.

Catedral de Cracovia
Catedral de Cracovia

De hecho, allí celebró su primera misa en 1946 y allí fue consagrado obispo auxiliar de Cracovia en 1958, siendo el más joven del episcopado polaco. Y ésa fue su sede, como arzobispo de Cracovia, desde 1963 hasta su elección como Papa en 1978.

En el templo catedralicio se conservan algunas de sus pertenencias personales, como su báculo y su anillo. Y en la catedral están enterrados algunos de sus amigos, como su mentor el cardenal Stefan Wyszynski o el padre, Jerzy Popieluszko. Incluso algunos dicen que el propio Wojtyla habría expresado su deseo de ser sepultado en el templo catedralicio de Cracovia, aunque sabía que, como Papa, tendría que enterrarse en la Basílica de San Pedro.

En la puerta de la catedral figura una frase, que monseñor Wojtyla tuvo que ver en innumerables ocasiones y que, en cierto sentido, puede ser premonitoria del horizonte papal romano que le esperaba. Dice así: ‘Si fueris Romae, Romano vivito more; si fueris alibi, vivito sicut ibi’ (“Si estás en Roma, vive como los romanos; si estás en otro lugar, vive como allí”).

Puerta de la catedral de Cracovia
Puerta de la catedral de Cracovia

Enfrente de la puerta de entrada, luce hoy una escultura del Wojtyla que fue a Roma y se convirtió en el obispo de Roma y en el Papa del mundo. La estatua de Juan Pablo II a la entrada de la catedral de Cracovia es obra del escultor polaco Czesław Dźwigaj, que ha realizado otras esculturas dedicadas al pontífice polaco en diferentes lugares del mundo.

Inaugurada en el año 2000, con motivo del Jubileo y de la visita de Juan Pablo II a su ciudad episcopal, la estatua representa al Papa con los brazos abiertos, en un gesto de acogida y bendición. Está realizada en bronce y tiene una altura de 3,5 metros. Se encuentra sobre una base de piedra con una inscripción en latín que dice: “Non habemus hic manentem civitatem, sed futuram inquirimus” (No tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la futura). La frase es una cita de la carta a los Hebreos (13,14) y expresa el sentido peregrino de la vida cristiana.

Desde el castillo de Wawel, siguiendo el Camino real, se llega a la Plaza Mayor y al corazón de la vieja Cracovia, que sigue latiendo como hace siglos y enamorando a los visitantes. Al inicio de la calle se encuentra una casa, Kanonicza, donde vivió Karol Wojtyla, en una pequeña habitación de la casa nº 19 después de terminar su doctorado. Cuando recibió la ordenación episcopal, el futuro Papa se trasladó a un apartamento en la casa vecina, en el número 21.

Iglesia de Santa María en Cracovia
Iglesia de Santa María en Cracovia

La iglesia de San Francisco de Asís y el monasterio franciscano fue uno de sus lugares preferidos y a él iba a menudo a rezar y reflexionar. Asi como la Universidad Jagellónica, la más antigua de Polonia, donde Wojtyla se graduó en literatura polaca en la Facultad de Filosofía. O la hermosa iglesia de San Florián, donde trabajó como vicario de 1949 a 1951.

Otro ’santo lugar’ del Papa Wojtyla es la basílica de Santa María, donde se encuentra el famoso altar mayor tallado por Veit Stoss, una obra maestra del arte gótico. Allí se puede escuchar cada hora el toque de la trompeta desde la torre más alta, que recuerda la leyenda del centinela que fue asesinado por un flechazo tártaro mientras alertaba del ataque enemigo. Wojtyla solía rezar en esta iglesia y oficiar misas en la plaza del mercado frente a ella. 

El Santuario de la Divina Misericordia, donde se venera la imagen de Jesús Misericordioso y se conservan las reliquias de Santa Faustina Kowalska, la mística que recibió las revelaciones sobre la devoción a la Divina Misericordia. Juan Pablo II apoyó y promovió este culto y canonizó a Faustina.

Arzobispado de Cracovia
Arzobispado de Cracovia

El monasterio de los Paulinos en Skałka, donde se venera el lugar del martirio de San Estanislao, el obispo que se enfrentó al rey Boleslao II el Temerario por defender la justicia y los derechos del pueblo. Según la tradición, el rey mismo mató al obispo mientras celebraba la misa en la capilla. Juan Pablo II sentía una gran devoción por este santo patrono de Polonia y visitó en varias ocasiones este santuario.

Una ciudad hermosa, rica, verde, limpia, antigua, señorial y sembrada de los santos lugares del Papa que derrotó al comunismo, donde el catolicismo es su segunda piel. Antes, fue su talismán para resistir al nazismo y al comunismo. Hoy, representa el orgullo de haber resistido a las dos hidras.

Aquí, las iglesias, que están siempre abiertas, son lugares de culto de verdad y, a cualquier hora del día, se ve en ellas gente que reza de rodillas y se encomienda a su icono, al hombre vestido de blanco que fue capaz de derrotar a la hoz y el martillo y convertirse en el icono sempiterno de la fe que vence al mundo. Porque los altares de San Juan Pablo II están presentes en casi todas las iglesias de Cracovia.

El Vístula en Cracovia
El Vístula en Cracovia

Cracovia la bella, y la ciudad donde se fraguó un Papa, que dijo de ella: “Cracovia es una ciudad que ha marcado profundamente mi vida y mi ministerio. Aquí he vivido los años de mi juventud, aquí he recibido la ordenación sacerdotal y episcopal, aquí he servido a la Iglesia como arzobispo metropolitano durante más de catorce años. Desde aquí fui llamado a la Sede de Pedro. A Cracovia vuelvo siempre con gran alegría y emoción”.

De Cracovia nunca se fue. Y la Cracovia eterna le ha sumado, encantada, a sus héroes más míticos.

Cracovia
Cracovia

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