Así lo afirma Hilarión de Volokolamsk, metropolitano del patriarcado de Moscú Las 'Pascuas divididas' seguirán siéndolo: La Iglesia ortodoxa rusa no cambiará su calendario de celebración

Celebración Iglesia ortodoxa rusa
Celebración Iglesia ortodoxa rusa

La declaración del patriarca cortó de raíz los recientes intentos de reabrir el debate sobre la cuestión, que sigue representando un doloroso emblema de la falta de plena comunión sacramental entre la Iglesia católica y muchas Iglesias orientales

Este año, la celebración de la Pascua para las Iglesias orientales que siguen el llamado Calendario Juliano está fijada para el 2 de mayo

El último en intentar reavivar la esperanza fue el arzobispo ortodoxo Job de Telmessos, recordando la norma establecida en el Concilio de Nicea (325 d.C.) que establece la Pascua el primer domingo siguiente a la primera luna llena de primavera

En 2025 se cumplirán 1.700 años del aquel Concilio de la Iglesia indivisa, y en ese mismo año, por coincidencia providencial en las diferentes formas de cálculo, los cristianos de todo el mundo celebrarán la Pascua el mismo día

(AICA):- El tema de cambiar la fecha de Pascua no está en la agenda de la Iglesia Ortodoxa Rusa, afirmó el metropolitano Hilarión de Volokolamsk, del Patriarcado de Moscú.

La posible introducción de un cambio en el calendario litúrgico que permita a todos los cristianos del mundo celebrar la Santa Pascua el mismo día “no está en la agenda de la Iglesia Ortodoxa, o al menos no está en la agenda de la Iglesia Ortodoxa Rusa”, y en cualquier caso los ortodoxos rusos no tienen “ninguna intención” de cambiar el sistema tradicional con el que se fija la fecha de la celebración de la Pascua en su Iglesia, declaró en una reciente entrevista televisiva el metropolita Hilarión de Volokolamsk, presidente del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, según informó la agencia Fides.

La declaración del alto exponente del Patriarcado de Moscú cortó de raíz los recientes intentos de reabrir el debate sobre una cuestión que sigue representando un doloroso emblema de las laceraciones históricas y de la falta de plena comunión sacramental entre la Iglesia católica y muchas Iglesias orientales. 

En muchas zonas del mundo, empezando por Medio Oriente, el espectáculo de las “Pascuas divididas”, celebradas en días diferentes por los cristianos, acaba siendo un velo a su confesión común del nombre de Cristo. 

Este año, la celebración de la Pascua para las Iglesias orientales que siguen el llamado Calendario Juliano está fijada para el 2 de mayo.

El último en intentar reavivar la esperanza de que todos los cristianos celebren tarde o temprano la resurrección del Señor en el mismo día fue el arzobispo ortodoxo Job de Telmessos, miembro del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, copresidente de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. 

La información de Fides recuerda que en un editorial publicado en el número de febrero de 2021 del Boletín de la Delegación Permanente del Patriarcado Ecuménico ante el Consejo Ecuménico de las Iglesias (CCE), el arzobispo Job había recordado la norma establecida en el Concilio de Nicea (325 d.C.) según la cual la Pascua debe celebrarse el primer domingo siguiente a la primera luna llena de primavera.

En 2025 se cumplirán 1.700 años de aquel Concilio de la Iglesia indivisa, y en ese mismo año, por coincidencia providencial en las diferentes formas de cálculo, los cristianos de todo el mundo celebrarán la Pascua el mismo día.

“Tal vez”, había añadido Job en su texto, “la celebración del 1700 aniversario del Concilio de Nicea en 2025 podría ser una buena oportunidad para recordar a los cristianos la necesidad de reformar el calendario para definir una fecha común de Pascua y permanecer verdaderamente fieles a las disposiciones del primer concilio ecuménico. El hecho de que las fechas orientales y occidentales de la Pascua coincidan en ese año debe tomarse como un estímulo en esa dirección”. 

La perspectiva sugerida por el arzobispo Job fue aceptada y relanzada por el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Ahora, la intervención que pone el freno a todo esto, del metropolita ortodoxo ruso Hilarión, se inspiró precisamente en las declaraciones del arzobispo Job de Telmessios dando a conocer la falta de voluntad de la Iglesia ortodoxa rusa de cambiar el método de cálculo con el que se establece la fecha de la Pascua. 

Entrevistado por una cadena de televisión rusa, el metropolita Hilarión recordó que la cuestión de las diferentes fechas de celebración de la Pascua cristiana resurge periódicamente en el debate ecuménico de las últimas décadas. “Pero aquí”, atajó el metropolitano ruso, “estamos tratando una cuestión muy simple: ¿quién debe cambiar su fecha de Pascua? Nosotros, por ejemplo, no tenemos intención de cambiar la nuestra”. 

Hilarión señaló que la cuestión de la fecha de celebración de la Pascua está vinculada a la necesidad de adoptar el llamado calendario gregoriano, en lugar del llamado calendario juliano que todavía utiliza la Iglesia de la Ortodoxia bizantina y eslava para determinar el día de celebración de la Pascua. 

“De vez en cuando”, señaló Hilarión, “se oyen voces a favor de alinear nuestro calendario litúrgico con el calendario secular. Una vez se hizo un intento de este tipo en la Iglesia rusa en la década de 1920, cuando el Patriarca Tikhon emitió una directiva sobre la adopción del calendario gregoriano, pero dos semanas después esa directiva fue anulada, por la sencilla razón de que fue rechazada por el pueblo de los fieles”.

En los últimos años se registraron signos de acuerdo en torno al propósito de superar la “Pascua dividida” de los cristianos, especialmente en Medio Oriente y los países árabes, sobre todo entre la Iglesia Ortodoxa Copta y la Iglesia Católica. 

El patriarca copto Tawadros II expresó la urgencia de unificar la fecha de celebración de la Pascua ya en una carta enviada en mayo de 2014 al papa Francisco, con motivo del primer aniversario de su primer encuentro en el Vaticano. 

En mayo de 2015, durante una visita que realizó a los Países Bajos, el primado de la Iglesia añadió que la “hipótesis de trabajo” de la que hay que partir es fijar para todos los cristianos la celebración de la Resurrección de Cristo “el tercer domingo de abril”.

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