El sacerdote español, capellán de la OTAN en Letonia José Fernández Macías: "La figura del sacerdote es respetada y querida en las Fuerzas Armadas"

Contingente español en Letonia
Contingente español en Letonia

Su labor, tan lejos de casa, es atender a los 348 hombres y mujeres -creyentes o no- que defienden a España en ese país Báltico, afrontando la dureza del clima, la lejanía de sus familias, que hace “que afloren sentimientos que siempre están así”. Por ello, explica, procura “un trato cercano”, para “darles apoyo, cariño”

"Con una decena de capellanes, y capellanas, luteranos, ortodoxos… Vivimos todos en armonía, y se trabaja de una forma ejemplar. Todos han arrimado el hombro para preparar el adviento o el día de los difuntos"

El coronel José Fernández Macías, capellán castrense, desplegado durante los seis últimos meses como páter del contingente desplegado en Letonia dentro de la operación multinacional Presencia Reforzada Avanzada (eFP) de la OTAN, asegura que “la figura del sacerdote es apreciada, respetada, querida” en las Fuerzas Armadas.

Así lo señaló en una entrevista con Servimedia desde la Base Militar de Ādaži, en la que España tiene desplegados cerca de 350 efectivos, integrados en el grupo de combate (Battle Group) liderado por Canadá y compuesto por fuerzas de otras ocho naciones: Albania, República Checa, Islandia, Eslovaquia, Eslovenia, Italia, Montenegro y Polonia. La rotación actual, la número IX, que desplegó en julio de 2021, será relevada este mes por la Brigada ‘Guzmán el Bueno’ X con base en Córdoba.

Para el coronel José Fernández Macías, la de Letonia ha sido su décima misión en el exterior, y todavía recuerda la primera en Bosnia Herzegovina en 1992. Su labor, tan lejos de casa, es atender a los 348 hombres y mujeres -creyentes o no- que defienden a España en ese país Báltico, afrontando la dureza del clima, la lejanía de sus familias, que hace “que afloren sentimientos que siempre están así”. Por ello, explica, procura “un trato cercano”, para “darles apoyo, cariño”.

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Laicismo dentro y fuera de nuestras fronteras

Acerca de cómo aceptan los miembros del contingente la presencia de un páter, en unos momentos en los que la práctica religiosa es cada vez menor, Macías afirma que “no resulta difícil”, ya que “el laicismo se respira más en el día en España”, pero “cuando estás lejos de casa, la figura del sacerdote es apreciada, respetada, querida”.

Para el coronel, la de la Letonia ha sido “una gran experiencia humana”, pese a estar seis meses fuera, en los que no han tenido ni un día libre en toda la misión, y los soldados han afrontado temperaturas duras, de hasta -21 grados, y han pasado muchas jornadas en el campo, en el barro, “en unas condiciones muy difíciles”.

Sobre la escalada de tensión entre la OTAN y la Federación de Rusia, por la amenaza de una invasión de Ucrania, destaca que “aunque en esta misión no te enfrentas a un riesgo inminente”, como en otras, “somos conscientes de la responsabilidad” que asumen.

"Yo me considero un soldado"

El posible dilema entre la fe y empuñar un arma está superado, afirma, ya que “el soldado español tiene plena conciencia de que es un servidor de la paz, yo me considero un soldado”. Citando el Evangelio -Bienaventurados los que trabajan por la paz- reitera que todos los militares de España se saben “servidores de la paz y garantes del orden”.

Convivir en un grupo con tantos países hace que el ecumenismo se vea de forma distinta a cuando estás en una parroquia, dice Macías, y explica que “con una decena de capellanes, y capellanas”, luteranos, ortodoxos… “Vivimos todos en armonía, y se trabaja de una forma ejemplar”. Todos han arrimado el hombro “para preparar el adviento o el día de los difuntos”.

Aunque no quiere calificarla de psicológica, sí admite que su tarea diaria no es solo celebrar misa o confesar, ya que la labor del capellán en una misión se ubica también “en esa dimensión del apoyo, de dar ánimo, y acompañar” cuando “te dan bajonazos”, algo normal en una misión de seis meses, señala.

El páter habla con orgullo de los valores de los miembros de las Fuerzas Armada y considera que “la fe sublima la disciplina militar”. Y sobre aquellos con los que trabaja codo a codo cada día, solo tiene palabras de elogio. Y en Letonia lo saben de sobra. “El soldado español esta sobrado de facultades”, apostilla.

Primero, Religión Digital

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