El primitivo relicario fue robado por las tropas napoleónicas El Papa regala la reliquia de la Santa Cuna del Niño Jesús a la Custodia de Tierra Santa

Relicario de la Santa Cuna
Relicario de la Santa Cuna

La reliquia, donada por San Sofronio, patriarca de Jerusalén, al papa Teodoro I (642-649) se conservaba en Roma, en la basílica de Santa María la Mayor

Durante el Pontificado de Gregorio XI, las reliquias fueron situadas en un tabernáculo, y en 1590 el Papa Sixto V encargó la construcción de la gran Capilla del Santísimo Sacramento

Se instalará en la iglesia franciscana de Santa Catalina de Belén, contigua a la basílica de la Natividad

El viernes 29 de noviembre llegó a Jerusalén un fragmento de la preciosa reliquia de la Sagrada Cuna del Niño Jesús donada por el Santo Padre, el papa Francisco, a la Custodia de Tierra Santa.

La reliquia, donada por San Sofronio, patriarca de Jerusalén, al papa Teodoro I (642-649) se conservaba en Roma, en la basílica de Santa María la Mayor. Durante siglos, ha contribuido a marcar la religiosidad de los fieles romanos y aún más: cada día un número enorme de peregrinos procedentes de todo el mundo acceden a la basílica papal liberiana de la ciudad para contemplarla y venerarla.

Varias celebraciones tuvieron lugar en Jerusalén para el acontecimiento histórico del 29 de noviembre. Fue Su Eminencia Reverendísima monseñor Leopoldo Girelli, nuncio apostólico en Israel y Chipre, delegado apostólico en Jerusalén y Palestina quien las inicie con la celebración de la santa misa prevista a las 9:00 en la capilla dedicada a Nuestra Señora de la Paz, dentro del complejo de Notre Dame. Cuando termine esta primera celebración, los fieles podrán venerar la reliquia.

Por la tarde, a las 17:00, los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa se trasladarona Notre Dame y, tras un momento de oración, la reliquia fue llevada en procesión hasta la iglesia de San Salvador, donde siguió la celebración solemne de las Vísperas de la fiesta de Todos los Santos de la Orden Seráfica, así como el memorial del día en que el papa Honorio III confirmó solemnemente la regla de San Francisco en 1223.

La Santa cuna en Santa María la Mayor

El 30 de noviembre, por la mañana, la reliquia será trasladada a Belén coincidiendo con el comienzo de las celebraciones del tiempo de Adviento, para que los fieles y peregrinos puedan venerar la cuna que acogió los comienzos de nuestra redención en la iglesia franciscana de Santa Catalina, contigua a la basílica de la Natividad.

La Santa Cuna del Niño Jesús se encontraba en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, donde año tras año, sobre todo en tiempo de Adviento y Navidad, recibía la veneración de miles de peregrinos. Durante siglos también ha marcado la religiosidad de los romanos que reconocen en la reliquia un importante tesoro espiritual para la Ciudad Eterna.

Dicen que la reliquia de la Cuna fue enviada al Papa Teodoro I - Pontífice de los años 642 al 649 - por San Sofronio de Jerusalén, para que fuese preservada de los peligros de la invasión musulmana. El Papa llevó tan importante tesoro a la entonces Basílica de ‘Sancta Maria ad Praesepe'.

Bajada a la gruta donde se conservaba la santa cuna

Pero tiempo antes, en el año 432, el Papa Sixto III mandó recrear el pesebre en la primitiva Basílica con una Gruta de la Natividad idéntica a la de Belén. Numerosos fieles, luego de peregrinar a Tierra Santa y regresar a Roma traían consigo ofrendas de agradecimiento. Eran preciosos fragmentos de lo que se cree era la Cuna del Niño Jesús, y arena de los Santo Lugares, que permanecieron durante años en la gruta de la natividad edificada en la basílica romana.

Durante el Pontificado de Gregorio XI, las reliquias fueron situadas en un tabernáculo, y en 1590 el Papa Sixto V encargó la construcción de la gran Capilla del Santísimo Sacramento, pidiéndole al arquitecto Domenico Fontana trasladase allí la Gruta de la Natividad, donde se ubicó la Santa Cuna.

Desafortunadamente el relicario fue robado durante la ocupación de las tropas napoleónicas ocurrida en 1798. Pero gracias a la donación de la embajadora de Portugal, María Amanuela Pignatelli, se realizó el relicario que hoy conserva los trozos de madera de la cuna del Niño Jesús.

Antiguamente, durante las celebraciones de la Navidad, la Santa Cuna era expuesta en la nave central de la Basílica para la veneración de los fieles, pero debido al deterioro que con el tiempo sufrió la madera, ya solo se exponía para la Misa de Gallo.

Iglesia de Santa Catalina de Belén

Los cristianos citan la historia oral y la tradición como prueba de autenticidad de las reliquias como el trozo de madera del pesebre. Dicen que las primeras comunidades cristianas conservaban y veneraban los objetos vinculados con Jesús y los entregaban de generación en generación.

"Cuando existe una tradición muy antigua y continua podemos decir que la reliquia es verídica", dijo el hermano Francesco Patton, custodio de la orden franciscana en Tierra Santa.

"Desde luego, no tenemos un cuadro del pesebre donde nació Jesús", dijo.

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