El Papa dice que los ancianos son una bendición para la sociedad

"Sólo corresponde a Dios dar y quitar la vida"

Recordó el cuarto mandamiento "Honrarás a tu padre y a tu madre"

18 sep 2010 - 19:29

El papa Benedicto XVI dijo hoy que los ancianos son una "bendición" para la sociedad y rechazó la eutanasia, al afirmar que la vida es un don de Dios "y sólo corresponde a El darla y quitarla".

El Papa hizo esas manifestaciones en Londres durante su visita a la residencia de ancianos St. Peter Residence, en Vauxhall, que dirigen la Hermanitas de los Pobres, congregación fundada en 1839 por Jeanne Jugan en Bretaña (Francia) y presente en Gran Bretaña desde 1851.

El Papa Ratzinger, de 83 años, anciano también, dijo que se sentía muy a gusto entre los otros ancianos y tras destacar la labor de la congregación, añadió que puesto que los avances médicos y otros factores permiten una mayor longevidad, "es importante reconocer la presencia de un número creciente de ancianos como una bendición para la sociedad".

"Cada generación puede aprender de la experiencia y la sabiduría de la generación que la precedió", señaló el Papa, que afirmó que la prestación de asistencia a los ancianos se debería considerar no tanto un acto de generosidad, cuanto la satisfacción de una deuda de gratitud.

El Obispo de Roma recordó el cuarto mandamiento "Honrarás a tu padre y a tu madre" y manifestó que Dios quiere un "verdadero respeto" por la dignidad y el valor, la salud y el bienestar de las personas mayores y que la Iglesia desea cumplir el mandato de Dios de respetar la vida, "independientemente de su edad o circunstancias".

"La vida es un don único, en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y Dios es el único para darla y exigirla", afirmó el Pontífice.

Señaló que puede que se disfrute de buena salud en la vejez, pero que si no es así los cristianos no deben tener miedo de compartir el sufrimiento de Cristo.

A este respecto recordó como Juan Pablo II no escondía la enfermedad y que sufrió de forma muy notoria en los últimos años de su vida.

Benedicto XVI, al que se le vio contento de estar entre los de su edad, les dijo que estaba entre ellos "no sólo como un padre, sino también como un hermano que conoce bien las alegrías y fatigas que llegan con la edad".

"Nuestros largos años de vida nos ofrecen la oportunidad de apreciar tanto la belleza del mayor don que Dios nos ha dado, el don de la vida, como la fragilidad del espíritu humano. A quienes tenemos muchos años se nos ha dado la maravillosa oportunidad de profundizar en nuestro conocimiento del misterio de Cristo, que se humilló para compartir nuestra humanidad", manifestó.

El Papa agregó que aunque a medida que pasan los años disminuye la capacidad física, "con todo ello estos momentos (los de la vejez) pueden contarse entre los años espiritualmente más fructíferos de nuestras vidas".

Al final del discurso el Papa saludó de forma muy cariñosa a los ancianos. Algunos le besaron el anillo y otros le estrecharon las manos, bajo la mirada emocionada de las monjas. (RD/Efe)

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