También recibe a Nick Clegg El Papa se reúne con David Cameron
El Sumo Pontífice ha recibido a las 09.00 de la mañana ahora local (08.00 GMT) en la residencia del arzobispo de Westminster al primer ministro británico, el conservador David Cameron, al viceprimer ministro, el liberaldemócrata Nick Clegg, y a la actual líder de la oposición laborista, Harriet Harman.
Era la primera vez que el líder "tory" (conservador), Cameron, se reunía con el Sumo Pontífice desde la llegada de éste al Reino Unido para su visita pastoral y de Estado de cuatro días, que termina mañana domingo en la ciudad inglesa de Birmingham.
Por tener que asistir al funeral de su padre, fallecido recientemente, Cameron no pudo estar presente el viernes en el Parlamento, donde el Papa pronunció su discurso más político, en el que denunció la marginación de la que, según él, es objeto la religión, y particularmente el cristianismo, incluso en los países más tolerantes.
El líder liberaldemócrata Nick Clegg, que había recibido al Papa a su llegada a Edimburgo el jueves en representación del Gobierno, acudió esta mañana a verle con su esposa, la española Miriam González, y sus hijos.
La líder en funciones del Partido Laborista, Harriet Harman, dijo, tras reunirse con el Papa que habían hablado de "las luchas a favor de la justicia social en las que han estado juntos católicos y laboristas".
El ex primer ministro británico Tony Blair, converso al catolicismo, y su esposa, Cherie, también católica, llegaron por su parte a la catedral de Westminter antes de que empezara la misa de esta mañana.
Tras esta cita con la clase política, el Papa celebrará una misa en la catedral de Westminster -templo católico que no hay que confundir con la famosa abadía del mismo nombre- donde el Papa pronunciará una homilía dirigida al pueblo de Gales, región que no puede visitar en este viaje "debido a lo apretado del programa", según un portavoz.
Una estatua que representa a la Virgen con el Niño Jesús en una mano y una pequeña vela en la otra, muy querida por los fieles galeses, ha viajado hasta la catedral de Westminster, donde será bendecida por Benedicto XVI.
En la plaza frente a la catedral habrá, según el programa de la visita, 2.500 jóvenes, cada uno de ellos en representación de una parroquia de Inglaterra y Gales, además de un grupo de Escocia, a todos los cuales el Papa dará la bendición al final de la misa.
Esta tarde, el Sumo Pontífice visitará una residencia de ancianos, al cuidado de las Hermanitas de los Pobres, donde pronunciará unas palabras antes de dirigirse en el "papamóvil" por la avenida conocida como The Mall hasta el popular Hyde Park para la vigilia de oración, a la que se espera asistan unas 80.000 personas. Allí será recibido por el arzobispo de la diócesis londinense de Southwark, Peter Smith.
El servicio religioso terminará con una procesión de representantes de las parroquias de todo el país portando velas encendidas, tras el cual el Papa se retirará a descansar a la Nunciatura Apostólica, en Wimbledon.
Críticas a la visita
A primeras horas de la tarde habrá también una marcha de protesta organizada por un grupo que critica el que se haya dado al viaje del Papa el tratamiento de visita de Estado, que comenzará en Hyde Park Corner y terminará en Downing Street, frente a la residencia del Primer Ministro.
El viernes, en su discurso más político del viaje, pronunciado en un salón medieval de las Casas del Parlamento, el Papa denunció la "marginación" de que es objeto la religión en todo el mundo.
En una nada velada alusión al país anfitrión, Benedicto XVI afirmó: "No puedo sino expresar mi preocupación ante la creciente marginación de la religión, particularmente de la cristiandad, que se observa en ciertos lugares, incluso en países que dan gran importancia a la tolerancia".
Y agregó ante una nutrida representación de la sociedad política y religiosa además del cuerpo diplomático: "Hay quienes propugnan que se silencie la voz de la religión o que al menos se la relegue a un ámbito puramente privado".
Benedicto XVI expresó también su inquietud por las razones esgrimidas por algunos para que dejen de celebrarse fiestas como la de la Navidad porque pueden ofender "a otras religiones" o a quienes no tienen ninguna.
El Papa fue informado ayer de la detención ese mismo día por la policía de seis personas relacionadas con una supuesta amenaza contra su persona: barrenderos de origen norteafricano que trabajan para un contratista encargado de la limpieza de las calles del barrio gubernamental.