Los populismos están "mal explicados" y instrumentalizan a la historia, advierte El Patriarca de Lisboa alerta que los nacionalismos amenazan al proyecto europeo

Cardenal Manuel Clemente
Cardenal Manuel Clemente

Manuel Clemente explica que las "ocho décadas de paz" que ha traído el proyecto comunitario son "un valor demasiado alto para cuestionar"

Los obispos portugueses piden una "mejor distribución de los ingresos" para "una sociedad más cohesionada, unida, solidaria y fraterna"

El Patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, se ha revelado "preocupado" por los nacionalismos en auge en Europa, los cuales están "en general mal explicados" y "hacen de la historia un pretexto para justificar las opciones actuales". A juicio del Cardenal, hay que defender de estos populismos al proyecto europeo, ya que las "ocho décadas de paz" que ha traído son "un valor demasiado alto para cuestionar" y que una Europa unida es la mejor forma de garantizar una "sociedad con un lugar para todos".

Clemente dio voz a su inquietud en una conferencia de prensa al final de la 196ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Portuguesa, marcada por la publicación de la carta pastoral "Una mirada a Portugal y a Europa a la luz de la doctrina social de la Iglesia".

En relación con el país, los obispos defienden la importancia de un Estado que no es "ni centralizador ni mínimo", y expresan su alegría por la "superación gradual de la crisis" en la que, durante más de una década, Portugal "estuvo inmerso" y subrayan que "se redujo el desempleo" y "se crearon muchos nuevos empleos".

Preocupación por la corrupción

Sin embargo, los obispos reafirman su preocupación por la corrupción y piden una "mejor distribución de los ingresos" para "una sociedad más cohesionada, unida, solidaria y fraterna", afirmando que los cristianos "no pueden conformarse" a "una mera acción asistencial del Estado hacia los más pobres".

Los prelados afirman que se necesitan "medidas económicas y sociales urgentes" para promover la natalidad, y advierten de "realidades que objetivamente dificultan" la elección de tener hijos, como la "precariedad del trabajo, unida a la conciliación de la vida laboral y familiar" y "las dificultades de acceso a la vivienda para las parejas jóvenes".

"El bien común es el bien de todos y cada uno", sin representar una "dictadura de la mayoría", dicen los obispos que destacan, entre otras grandes preocupaciones, el derecho a la vida en el embarazo, reafirmando el "respeto a los niños, entre los seres humanos más frágiles y dependientes" y también se oponen "radicalmente, a los abusos sexuales de los que algunos han sido víctimas", entre los que se incluyen "desafortunadamente miembros de la Iglesia".

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