La liga italiana persigue los insultos a las religiones: Buffon niega haber insultado a Dios ¿Sancionado por blasfemar? El portero de la Juventus podría perderse dos partidos por decir 'Dio Cane' en la Serie A

Buffon, durante el polémico partido contra el Parma
Buffon, durante el polémico partido contra el Parma

El fiscal de la Federación de Futbol italiana (FIGC) sometió este martes al Tribunal Federal Nacional el caso de Gianluigi Buffon, portero de la Juventus, acusado de haber dicho una blasfemia en el partido liguero del pasado 19 de diciembre contra el Parma

'Dio Cane', una expresión similar a 'Maldita sea', pero con un componente religioso, podría suponer hasta dos partidos de sanción para el mítico guardameta de la Juventus, Gianluigi Buffon, después de que las cámaras plasmaran esta expresión durante un partido de la serie A italiana, que enfrentaba al equipo turinés con el Parma. ¿Se imaginan esto en España?

La federación italiana abrió una investigación tras el partido y confirmó el martes que el caso había sido pasado a la corte federal del país. Si es declarado culpable, es probable que Buffon reciba una sanción que va de uno a dos partidos. Todo ello, merced a una "Ley contra la blasfemia" en italia, introducida en 2010.

No es la primera vez que Buffon se ve implicado en un caso simiilar. Ya en 2011,  estuvo a punto de ser sancionado por pronunciar algo parecido a 'Porco Dio' frente al Udinese. El portero se salvó asegurando que había dicho "porco Zio (tío)".

Blasfemar, o 'bestemmiare' también en italiano, no es un delito en Italia desde que en 1999, por entre otras cosas recomendación de la Unión Europea a los países miembros, pasó a ser solo una sanción administrativa con multa de hasta 300 euros. La actual norma, además, aclara que blasfemar es referirse a Dios y no a la Virgen o los santos, a los que no se considera una divinidad.

En el mundo de fútbol, portavoz de tantas cosas, la Federación Italiana, por su parte, decidió que para dar ejemplo serían sancionados con un partido los jugadores que blasfemaran en el campo y fueran cazados por el árbitro o la televisión, así como los que mostraran camisetas con recuerdos a la novia o familia o manifestaran creencias personales, sociales o políticas.

Blasfemia identificable

Un sonado caso reciente ha sido el del jugador de la Roma Bryan Crisante, que fue suspendido un partido tras lo que la Federación calificó de “blasfemia identificable y audible sin dejar lugar a ninguna duda razonable” tras marcarse un gol en propia puerta. El jugador, que amagó al principio con apelar, parece que escuchó el audio y decidió no hacerlo por la perfecta dicción de sus palabras, que no dejaban lugar a la atenuante de recuerdo familiar.

El mismo caso ha ocurrido con el jugador del Lecce Giulio Donati, que tras confundir también la portería, blasfemó y fue captado por ese Gran Hermano en el que se han convertido los estadios sin público.

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