Agradezco especialmente "a nuestros pastores, voluntarios y sacerdotes" Shevchuk agradece la ayuda humanitaria que está recibiendo Ucrania y la valentía de los sacerdotes

Schevchuk
Schevchuk

"Quiero asegurarles que haré todo lo posible para que cada donación llegue a su destinatario, por la que ustedes hicieron un acto de misericordia", dijo el arzobispo

Especialmente, mencionó a los obispos en Kharkiv, Zaporozhzhia, Odesa y a los sacerdotes de la arquidiócesis de Kiev que "hoy literalmente está cercada por una línea de fuego"

Destacó la misión de los capellanes militares: "Mirando sus ojos, su corazón, sentí un gran dolor", y animó expresando su deseo de que con la primavera llegue la paz a Ucrania

(AICA).-“Hoy quiero dar las gracias a todos los que están recogiendo ayuda humanitaria para Ucrania”, manifestó hoy el arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica ucraniana, su beatitud Sviatoslav Shevchuk, en su mensaje diario y aseguró hoy que “hará todo lo posible para que cada donación llegue a su destinatario, encuentre la persona concreta, por la que ustedes hicieron un acto de misericordia”.

El arzobispo Shevchuk agradeció especialmente “a nuestros pastores, voluntarios y sacerdotes” por su incansable servicio y cercanía con su pueblo. Especialmente mencionó a los obispos en Kharkiv, Zaporozhzhia, Odesa y a los sacerdotes de la arquidiócesis de Kiev que “hoy literalmente está cercada por una línea de fuego”.

El líder de la iglesia greco católica ucraniana destacó la misión de los capellanes militares: “Mirando sus ojos, su corazón, sentí un gran dolor. Dolor por los soldados muertos, dolor por los civiles heridos. Pero, sin embargo, al mirar los ojos de nuestros sacerdotes, de nuestros pastores de almas, de nuestros voluntarios, en sus ojos vi también la victoria de Ucrania. Porque ellos trabajan por ella, viven por ella, ¡literalmente viven en nuestras iglesias!”

El arzobispo mayor animóa que con la llegada de la primavera “que va entibiando nuestra tierra”, se renueve “la esperanza en Dios, en su fuerza, en su protección y apoyo que podremos defender nuestra tierra”.

Texto del mensaje diario

¡Alabado sea Jesucristo! Queridos en Cristo, hermanos y hermanas. Hoy es 22 de marzo de 2022 y Ucrania vive ya el 27º día de guerra.

Aunque siga esta guerra injusta, cruel, sangrienta y mortífera... igualmente la primavera va entibiando nuestra tierra en sus abrazos. Y es con la esperanza en Dios, en su fuerza, en su protección y apoyo que podremos defender nuestra tierra.

Hoy quiero agradecer especialmente a nuestros pastores y voluntarios que, en estas semanas, en estos días siguen sirviendo incansablemente a nuestro pueblo. Su Santidad, el papa Francisco, destacó que a nuestro pueblo no le falta la cercanía se sus pastores.

Agradecemos y rezamos especialmente por nuestros obispos en Kharkiv, Zaporozhzhia, Odesa... He visitado a nuestros sacerdotes en el territorio de la arquidiócesis de Kyiv, que hoy literalmente está cercada por una línea de fuego. Tenemos pequeños pueblos, aldeas ocupadas, y por esto una parte de nuestra arqui-eparquía, se convirtió en un área de ministerio que acepta a los refugiados que llegan de los puntos más álgidos de fuego y en un lugar donde todos pueden encontrar la ayuda necesaria.

Nuestras parroquias en particular en las zonas de Zhytomyr, Vinnytsa y Kyiv, se convirtieron en centros de ayuda humanitaria que intentan llevar la ayuda humanitaria hasta los puntos donde realmente se necesita.

Hablando connuestros capellanes militares, mirando sus ojos, su corazón, sentí un gran dolor. Dolor por los soldados muertos, dolor por los civiles heridos. Pero, sin embargo, al mirar los ojos de nuestros sacerdotes, de nuestros pastores de almas, de nuestros voluntarios, en sus ojos vi también la victoria de Ucrania. Porque ellos trabajan por ella, viven por ella, ¡literalmente viven en nuestras iglesias! Vi a un sacerdote, que duerme en el templo juntito al santo altar, y con él todos los voluntarios que tratan de servir. Y todo el templo está lleno de ayuda humanitaria que la gente busca incesantemente para conseguir las cosas más indispensables.

Hoy quiero dar las gracias a todos los que están recogiendo ayuda humanitaria para Ucrania. Quiero asegurarles que nuestra Iglesia hará todo lo posible para que cada céntimo, cada donación llegue a su destinatario, encuentre la persona concreta, por la que ustedes hicieron un acto de misericordia.

Hoy rezamos para que Dios Nuestro, junto con el sol de primavera, envíe la paz para Ucrania. Que se detenga la guerra. Que Dios bendiga nuestra tierra con su misericordia y su paz. ¡Recemos por los que han sufrido la guerra! ¡Ayudemos a los que luchan por la vida! Recemos por Ucrania.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén. 

¡Alabado sea Jesucristo!

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