Shevchuk, al mundo: "No nos dejen solos en nuestro dolor"
El arzobispo de Kiev confiesa que la catedral fue "marcada" para ser atacada con misiles
"Nadie está preparado para la guerra, excepto los criminales que la planean y la ejecutan. Fue un shock. Pero estaba claro que era una invasión bien planeada"
"Luego descubrimos que la gente se había infiltrado en la comunidad parroquial de la catedral de Kiev y formaron un grupo de asalto listo para atacar"
"Mariupol, ciudad cubierta no solo de escombros, sino también de muertos. Hoy no queda nadie a quien enterrar"
"No nos dejen solos en nuestro dolor". No ha faltado a su cita diaria con los fieles, publicando un 'diario de guerra' que ha llevado la realidad de la guerra a todo el mundo. El arzobispo mayor de Kiev, Sviatoslav Shevchuk, participó en un encuentro on line con el Pontificio Instituto Oriental, en el que desveló algunas confidencias de su día a día en mitad de la invasión rusa de Ucrania.
"Nadie está preparado para la guerra, excepto los criminales que la planean y la ejecutan. Fue un shock. Pero estaba claro que era una invasión bien planeada", confiesa Shevchuk, quien volvió a reiterar que fue víctima de varios intentos de atentados durante los primeros días de la guerra.
"Luego descubrimos que la gente se había infiltrado en la comunidad parroquial de la catedral de Kiev y formaron un grupo de asalto listo para atacar", apunta el prelado, quien añade que los terroristas "tenían nombres, apellidos, direcciones".
Incluso la catedral de Kiev llegó a ser "marcada" para ser atacada con misiles. "Pero hoy les hablo desde Kiev y es un milagro", añadió Shevchuk, quien alabó "la fuerza del pueblo ucraniano", que calificó de "milagro".
Pese a todo, la situación es dramática. Jarkov ha sido arrasada. "Todos los monumentos y edificios históricos han sido destruidos. Chernihiv también fue arrasado y los que quedaron sin luz ni calefacción y la destrucción del puente impide tanto la llegada de ayuda humanitaria como el inicio de corredores humanitarios", denunció.
Y, siempre, Mariupol, una ciudad "cubierta no solo de escombros, sino también de muertos". "Hoy no queda nadie a quien enterrar", lamenta el prelado.
Mientras tanto, en el Donbass, se está produciendo una deportación forzosa de personas. "Eso fue lo que sucedió durante la época de Stalin", finaliza Shevchuk.