La “Caravana de la Bondad” llega a Ucrania a las puertas del cuarto año de guerra
La iniciativa solidaria de sor Lucía Caram lleva ayuda humanitaria a hospitales y unidades de rescate en Ucrania
A pocas horas de que se cumplan cuatro años de la invasión rusa ordenada por Vladímir Putin el 24 de febrero de 2022, y en medio de una nueva escalada de ataques aéreos entre Rusia y Ucrania, la monja dominica y activista humanitaria Lucía Caram hace un llamamiento a no acostumbrarse a la guerra. Desde la ruta del 42.º corredor humanitario de la “Caravana de la Bondad”, impulsada por la Fundación Santa Clara hacia Odesa, señala que “entrar a Ucrania, camino a Odesa, hace que la emoción sea más fuerte y el dolor también”, pero que la decisión de continuar “hasta el final” se mantiene intacta.
En sus mensajes, Caram describe el trayecto como un viaje cargado de simbolismo: “Hemos cruzado fronteras de tierra, pero sobre todo fronteras del miedo”, escribe, relatando que “cada kilómetro pesa, cada sirena recuerda y cada abrazo sostiene”. Según la religiosa, el país está “muy cansado, pero con el deseo de no claudicar”, y lamenta que “lo peor de todo es que no se ve el final”. Sus palabras coinciden con nuevas cifras del gobierno ucraniano que, en voz del presidente Volodímir Zelenski, denuncian el lanzamiento de miles de drones y bombas en solo una semana.
El convoy humanitario salió de Barcelona el pasado viernes, en un acto presidido por el cardenal Juan José Omella en la Sagrada Familia. La caravana transporta 21 vehículos —ambulancias y todoterrenos— destinados a hospitales y equipos de rescate, y Caram destaca la carga emocional del momento de entregarlos: “Impresiona entregar las llaves de un coche a un joven que lo llevará directamente a rescatar vidas, porque los ataques son cada día”. En este contexto, también explica que “los voluntarios quedan impactados” ante la realidad que encuentran.
Desde las puertas de Ucrania, la religiosa insiste en que la iniciativa es una manera concreta de resistir a la indiferencia: “Seguimos por quienes esperan, por quienes resisten y por quienes ya no están”, relata, defendiendo que “la revolución de la bondad no se detiene ante ninguna frontera”. Aunque reconoce la incertidumbre, expresa un deseo compartido por los voluntarios: “Esperamos que el próximo viaje sea para empezar a reconstruir, pero eso todavía faltará”. Cuatro años después del inicio de la invasión, sus palabras recuerdan que, detrás de las cifras de drones y misiles, hay una población que sigue resistiendo y que espera que el mundo no desvíe la mirada.
La religiosa también ha destacado en los últimos días algunos detalles del trayecto por la Europa central, como la salida desde la ciudad alemana de Chemnitz hacia la frontera polaca, con “casi 900 kilómetros más, mal tiempo pero buen ambiente”, antes de llegar a las puertas del país en guerra. “Mañana será un día intenso, seguimos”, escribía, agradeciendo el apoyo recibido y recordando que la caravana ya suma decenas de misiones desde 2022. Con el cuarto aniversario a la vista, Caram resume el sentimiento de los voluntarios con una frase sencilla: “Continuamos por quienes esperan, porque la solidaridad no puede quedarse en casa mientras la guerra sigue”.
