El nuevo cardenal de Marsella le sugirió a Francisco su celebración Cardenal Aveline: “Sueño con un Sínodo del Mediterráneo”

Jean-Marc Aveline
Jean-Marc Aveline

"Le sugerí la idea de un Sínodo del Mediterráneo, inspirado en el del Amazonas. Este mar no se limita a una orilla norte y otra sur, sino que reúne tantas culturas, civilizaciones y épocas: el norte de África, Oriente Próximo, el Mar Negro, el Mar de Azov, los Balcanes y el sur de Europa..."

“Siempre me he sentido el obispo de los marselleses, no sólo de los católicos. Lo veo en mis relaciones con los imanes, que me dicen: ‘¡Pero si eres nuestro obispo!’”, señala el nuevo purpurado, descendiente de inmigrantes españoles

Es el nuevo cardenal de referencia para el papa Francisco en Francia. Ambos sintonizaron de inmediato cuando se conocieron, tanto que Jean-Marc Aveline, desde el pasado 27 de agosto nuevo cardenal de la multiétnica y plurirreligiosa Marsella, viendo el interés del Papa por la problemática del Amazonas, le sugirió también la idea de celebrar una asamblea sinodal sobre el mar que baña su archidiócesis.

“Durante su visita a la Facultad de Teología de Nápoles, sentí lo importante que eran para él los problemas del Mediterráneo. Le sugerí la idea de un Sínodo del Mediterráneo, inspirado en el del Amazonas. Este mar no se limita a una orilla norte y otra sur, sino que reúne tantas culturas, civilizaciones y épocas: el norte de África, Oriente Próximo, el Mar Negro, el Mar de Azov, los Balcanes y el sur de Europa... Cada uno de estos grupos tiene sus propias concepciones. La visión europea no debe ser la única que prevalezca, con simples reflejos de política de vecindad. Esto se entendía mejor antes: muchas ciudades mediterráneas eran cosmopolitas. Alejandría y Estambul ya no lo son. Sólo quedan unas pocas, entre ellas, Marsella”, señala el purpurado.

El papa Francisco y Jean-Marc Aveline.
El papa Francisco y Jean-Marc Aveline.

Lo hace este obispo descendiente de españoles que emigraron a Argelia (es, por tanto, un pied noir) en entrevista con la revista Paris-Match, la misma que hace unas semanas levantó un sonoro estruendo mediático en el país vecino ante la protesta del comité de redacción por la entrevista al cardenal Robert Sarah, por considerar que los nuevos propietarios hacían el juego a los críticos de Francisco y, de alguna manera, lanzaban al cardenal africano a su particular carrera hacia la sucesión de Francisco.

No se sabe si para 'compensar', pero el hecho es que la entrevista con el semanario francés resulta amable para el cardenal de Marsella, quien, por otro lado, está acostumbrado a moverse en ambientes donde solo se avanza a golpe de diálogo.

El obispo de los imanes

Tanto es así que en una diócesis como Marsella –“nuestra ciudad es un laboratorio de ideas”, dice­- ha aprendido a ser “el obispo de todos”. También de los que no son católicos. “Siempre me he sentido el obispo de los marselleses, no sólo de los católicos. Lo veo en mis relaciones con los imanes, que me dicen: ‘¡Pero si eres nuestro obispo!’”.

De hecho, fundaron un grupo de encuentro entre imanes y sacerdotes que “se reúne aproximadamente una vez al mes. Permite a los musulmanes hablar con los demás delante de nosotros, y viceversa. Es precioso mantener las relaciones ‘al alcance del oído’. El día que tengamos un mensaje que transmitir, será más fácil”.

Eso mismo debió de pensar el papa Francisco de él cuando alguien que había conocido la vida en sus dos orillas, le dijo que soñaba con un Sínodo para el Mediterráneo.

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