El cardenal Tolentino de Mendonça aboga en Lisboa por "políticas eficaces" de acogida e integración
Así lo ha expresado el prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación durante la ceremonia en la que ha sido galardonado con la Medalla de Honor de la Ciudad, recordando su propia historia
(Ecclesia).- El cardenal portugués José Tolentino de Mendonça ha defendido hoy, en Lisboa, que la capital debe afirmarse como un espacio de interculturalidad y acogida, recordando su propia llegada a la ciudad en 1975, como parte de la oleada de repatriados que llegaron en avión.
«Es necesario dialogar, poner en marcha prácticas de reconocimiento, sacar a tantas vidas del anonimato o de la clandestinidad civil, mediante políticas de integración eficaces. Una ciudad no se mide por la cantidad de personas que acoge, sino por la calidad del reconocimiento que genera y de la fraternidad que hace realidad», afirmó el prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación (Santa Sede) al recibir la Medalla de Honor de la Ciudad.
Durante la ceremonia solemne, celebrada en el Ayuntamiento, el colaborador del Papa sostuvo que «no hay identidad que se sostenga por sí sola, ignorando o poniendo obstáculos a la alteridad».
«Toda identidad es un lugar y una práctica inacabada —yo diría que interminable— de hospitalidad», insistió.
En su discurso recordó que, en siglos pasados, se partió de la capital portuguesa «hacia la aventura del encuentro con mundos lejanos».
Esa especie de epopeya humana, que antaño se vivió en lugares remotos y lejanos, Lisboa la vive hoy en día dentro de sus fronteras como una compleja cosmópolis. La Lisboa de este segundo cuarto del siglo XXI se enfrenta así al desafío ineludible de la interculturalidad
El homenajeado recordó su llegada a Lisboa en 1975, procedente de Lobito en la oleada de los repatriados, temiendo «no encontrar terreno firme para construir una vida y una belleza que perduren».
«Que este honor de ser ciudad llegue a todos los que nacen y a todos los que llegan y llegarán por primera vez a Lisboa y, con inquietud, se preguntan si este es un lugar donde los sueños persisten, si es un terreno fértil para sus millones de nacimientos», deseó.
El responsable de la Curia Romana estructuró su visión de la capital en torno a tres «barcos» del futuro, subrayando que la memoria compartida y el diálogo entre culturas son condiciones indispensables para combatir la marginación.
La inversión en educación es la gran palanca de humanización y de orientación justa
«Una ciudad es el lugar de la comunidad, donde estamos juntos. La ciudad desmiente la soledad», afirmó el prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, en declaraciones a los periodistas tras recibir la distinción.
Monseñor José Tolentino Mendonça destacó además que «la inversión en educación es la gran palanca de humanización y de orientación justa» de las sociedades.
Por su parte, el presidente del Ayuntamiento de Lisboa, Carlos Moedas, elogió la trayectoria del teólogo y poeta, describiéndolo como «un hombre de diálogo» con una capacidad extraordinaria para «generar consenso» en una época dominada por la polarización.
El alcalde elogió la capacidad del cardenal de Madeira para «unir las grandes preguntas con las pequeñas cosas, lo infinito con lo cotidiano, el misterio con la vida concreta».
La ceremonia reunió a responsables políticos, académicos y de la Iglesia Católica.
