El cardenal Woelki vuelve a ser denunciado ante el Vaticano por encubrimiento de abusos
El cardenal Rainer Maria Woelki está nuevamente en el centro de la controversia. Este martes 12 de mayo, el Consejo de Víctimas de la Iglesia alemana anunció que lo denunciará ante el Vaticano por no haber cumplido con su deber de denunciar un caso de abuso sexual.
El arzobispo de Colonia, cardenal Rainer Maria Woelki, se encuentra nuevamente en el centro de la polémica. El Betroffenenbeirat (Consejo de Víctimas) de la Conferencia Episcopal Alemana planea presentar una nueva denuncia contra él ante el Vaticano por presunto incumplimiento de su obligación de denunciar un caso de abuso sexual.
La acusación se centra en que Woelki (69 años) habría violado el derecho canónico al no informar ni a la Fiscalía de Colonia ni a la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre una sospecha de abusos al inicio de su mandato. Esta cuestión ha cobrado nueva fuerza tras la publicación, la semana pasada, del segundo informe provisional de la Comisión Independiente de Esclarecimiento de la Archidiócesis de Colonia (UAK).
Tras un exhaustivo análisis de los expedientes, la UAK concluye que Woelki estaba obligado, según las normas vigentes en 2015, a denunciar el caso tanto a las autoridades civiles como al Vaticano. Ninguna de las dos acciones se llevó a cabo.
El caso en cuestión
Se trata de un sacerdote al que Woelki promovió en 2015 a un cargo directivo, a pesar de contar con denuncias previas por comportamiento sexualmente abusivo contra menores. Las primeras alertas se remontan a la época del cardenal Joachim Meisner: en 2002 ya habían llegado varias cartas anónimas que acusaban al clérigo de delitos sexuales contra menores. Meisner lo citó a una conversación, el sacerdote negó los hechos y no se adoptó ninguna medida.
En febrero de 2015 llegó una nueva denuncia anónima. Poco después, una víctima se identificó y relató haber sufrido comportamientos abusivos entre los 14 y 17 años. A pesar de ello, tras una única sesión con un psicólogo del equipo de asesores del arzobispo —quien diagnosticó que no había «ninguna anomalía»—, Woelki procedió al ascenso del sacerdote pocos días después.
La UAK critica duramente esta decisión. Considera «cuestionable» la independencia del informe psicológico, ya que el perito pertenecía al círculo de asesores del cardenal, y subraya que entre la recepción de las denuncias y el ascenso transcurrieron solo unos pocos días. Además, la comisión —que incluye entre sus miembros a una exfiscal general y a una alta funcionaria del Ministerio de Familia— señala que los hechos descritos justificaban una sospecha inicial penal.
Apoyo de expertos y reacción de las víctimas
El canonista profesor Thomas Schüller, director del Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Münster, respalda plenamente las conclusiones de la UAK:
«Existía tanto desde la perspectiva del derecho canónico como desde la perspectiva penal estatal un fundamento serio de sospecha inicial de un delito de motivación sexual contra menores.»
Schüller califica las explicaciones del arzobispado como «cortinas de humo» y recuerda que las normas eclesiásticas eran claras desde los motu proprio de Juan Pablo II (2001) y Benedicto XVI (2010), y que el obispo diocesano tiene responsabilidad personal directa en estos casos.
La portavoz del Consejo de Víctimas, Katharina Siepmann (Essen), justificó la nueva denuncia ante el Vaticano señalando que los hechos se enmarcan «en una serie de casos ya conocidos y documentados que generan graves dudas sobre el manejo adecuado y exigido por el derecho canónico del cardenal Woelki en casos de violencia sexual».
Respuesta del arzobispado
El arzobispado de Colonia rechaza las acusaciones y afirma que, en su momento, los asesores recomendaron no proceder ulteriormente porque se trataba de denuncias anónimas y poco concretas. También alega que en 2015 aún no existían estructuras claras de esclarecimiento y que hoy se actuaría de forma diferente. Según el arzobispado, Woelki ordenó denunciar el caso a la Fiscalía incluso antes de que la UAK lo investigara.
Respecto al sacerdote, la archidiócesis se negó a dar detalles alegando que «no se pronuncia sobre cuestiones de personal».
Investigación en curso
La Fiscalía de Colonia confirmó que el arzobispado presentó la denuncia en noviembre de 2025 y actualmente analiza si existen indicios de responsabilidad penal, tanto por el posible abuso como por el eventual incumplimiento de la obligación de informar. La investigación sigue abierta.
Hasta el momento no hay confirmación de que el caso haya sido comunicado al Vaticano. Según información disponible, el sacerdote continúa en activo y trabajando con niños y jóvenes.
Fuentes: Kölner Stadt-Anzeiger / WDR