“Comportamiento sexualmente culpable”: la justicia condena al obispo Di Falco y sacude a la Iglesia francesa
La corte de apelación de París ha condenado al obispo emérito Jean‑Michel Di Falco, de 84 años, a pagar cerca de 200.000 euros a Pierre‑Jean Pagès, que lo acusa de violaciones y agresiones sexuales sufridas cuando era menor en los años setenta
Es el monseñor Zornoza francés, pero juzgado por lo civil. La condena de monseñor Jean‑Michel Di Falco por violencias sexuales contra un menor hace temblar de nuevo los cimientos morales de la Iglesia francesa. La justicia reconoce un “comportamiento sexualmente culpable” del mediático exobispo, aunque los delitos estén prescritos penalmente, y lo obliga a indemnizar con cerca de 200.000 euros a la víctima, que llevaba más de dos décadas luchando por ser creída.
La corte de apelación de París ha condenado al obispo emérito Jean‑Michel Di Falco, de 84 años, a pagar cerca de 200.000 euros a Pierre‑Jean Pagès, que lo acusa de violaciones y agresiones sexuales sufridas cuando era menor en los años setenta. Aunque los hechos están prescritos penalmente, los jueces consideran probado un “comportamiento culpable de naturaleza sexual” que causó un grave daño corporal y psicológico a la víctima, en una decisión calificada como “casi inédita” por la propia Conferencia Episcopal francesa.
El caso: un antiguo alumno frente a su director
Según reconstruye la prensa francesa y la síntesis de la AFP, Pierre‑Jean Pagès, hoy adulto, denunció que entre 1972 y 1975, cuando tenía entre 12 y 15 años, fue víctima de múltiples agresiones sexuales y violaciones por parte del entonces padre Di Falco, director del colegio católico Saint‑Thomas‑d’Aquin, en París.
El sacerdote lo recibía en su alojamiento de la rue Perronet y, según el testimonio del denunciante y de su hermana, que habló de un viaje de esquí en el que el cura insistió en dormir en la misma habitación, aprovechaba su situación de niño huérfano para ejercer una relación de poder y abuso.
Los procedimientos penales abiertos a partir de 2001 fueron archivados por prescripción de los delitos, pero Pagès insistió en la vía civil, apoyado por años de terapia y documentación médica que apuntaban a un profundo trastorno psicológico derivado de los abusos.
Tras varios reveses judiciales, la corte de apelación de París le da ahora la razón: fija la “recuperación” del daño en 2009, cuando logró retomar cierta vida social, y condena a Di Falco a pagar 10.000 euros por daño moral, 70.000 por perjuicio profesional y más de 80.000 por el déficit funcional temporal, hasta un total cercano a los 200.000 euros.
La reacción de Di Falco y el impacto eclesial
Monseñor Di Falco, antiguo portavoz de los obispos de Francia y figura muy mediática en el universo eclesial, se declara “extremadamente conmocionado” y sigue proclamando su “perfecta inocencia” y su “total rectitud”. Su abogado ha anunciado un recurso de casación contra lo que califica de decisión “incomprensible”, denunciando la ausencia de “pruebas materiales” y la distancia de más de cincuenta años entre los hechos y la sentencia.
Para la Iglesia francesa, el fallo es una “deflagración”: la Conferencia Episcopal lo califica de decisión “casi inédita” y se ve obligada de nuevo a confrontar la cuestión de las reparaciones a víctimas de abusos cometidos por clérigos, en un momento en que el dispositivo extraordinario de indemnizaciones para menores llega a su fin.
El abogado de Pagès, por su parte, habla abiertamente de “una primera” y de una victoria simbólica para las víctimas, que demuestra que incluso cuando la justicia penal llega tarde, todavía puede reconocerse judicialmente la verdad del sufrimiento.
