La 'confesión' de Giovanni Galizia, el 'cura guapo' de los calendarios romanos: "Nunca he sido ni sacerdote ni modelo"

Tenía 17 años cuando, allá por 2002, se cruzó con un fotógrafo, Piero Pazzi, que le propuso posar para un álbum en el que pretendía retratar a los 'personajes' más emblemáticos del país, empezando por los curas de Roma y los gondoleros en Venecia. 25 años después, su rostro sigue siendo portada de uno de los calendarios más vendidos del mundo

Calendario romano de 2027, ya a la venta
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Gonzalo Sánchez/Efe
19 may 2026 - 18:26

Entre los variopintos suvenires que inundan Roma hay uno que cautiva especialmente al turista desde hace dos décadas: un calendario de 'curas guapos'. Sin embargo, el 'muchacho' de su portada, Giovanni Galizia, nada tiene que ver con los altares: "No fui sacerdote ni modelo", admite a EFE, visiblemente divertido.

"Para mi posar fue solo un juego muy gracioso pero mi vida es otra. No formo parte del mundo del espectáculo, de la moda ni de nada parecido. Tengo un trabajo y una vida absolutamente normales", revela.

El entrevistado tenía 17 años cuando, allá por 2002, se cruzó con un fotógrafo, Piero Pazzi, que le propuso posar para un álbum en el que pretendía retratar a los 'personajes' más emblemáticos del país, empezando por los curas de Roma y los gondoleros en Venecia.

Otro símbolo romano

A él le tocó la primera opción. Le vistió con sotana y alzacuellos y, colocándole en la iglesia del Jesús de su Palermo (sur) natal, le pidió que esbozara su mejor sonrisa delante del objetivo.

Aquel 'click' en la cámara generó un sencillo retrato en blanco y negro de Galizia vestido de sacerdote católico, con una media sonrisa, ojos brillantes y el flequillo algo alborotado. En la mano, un sombrero que finalmente quedó fuera de plano.

La foto resultó tan cautivadora que su autor la eligió como portada de un calendario en el que cada mes muestra la imagen presuntos sacerdotes, clérigos o monaguillos jóvenes y bellos.

Desde entonces el almanaque se vende como las rosquillas y se ha convertido en un verdadero icono dentro del vasto e insospechado universo de los suvenires de Roma, con permiso de los imanes para la nevera con forma de Coliseo y otras baratijas.

La verdad tras el retrato

El calendario puede verse cada día a las puertas de todo bazar que se precie, atrapando la intriga de muchos turistas que se preguntan si ese joven prelado con aire de Matt Damon es o fue real.

El protagonista desvela enseguida el misterio: "¡No! Yo no era sacerdote. El resto de modelos no se... Solo conocí a otro chico, creo que francés, y tampoco lo era", asegura.

Dicen que quien tuvo retuvo y, aunque hayan pasado más de dos décadas, Galizia conserva la sonrisa de aquel muchacho inmortalizado que sonríe aún hoy al viandante desde la portada del calendario.

"Espero que no uses mi imagen como ha sido utilizada aquella foto desde hace 24 años", ironiza al desvelar su cara en una videollamada desde la ciudad en la que reside actualmente, la norteña Verona.

Galizia afirma que, en realidad, encarnar el suvenir más famoso de la Ciudad Eterna no ha afectado a su vida -solo le permitió aparecer un día en un programa televisivo- y ni siquiera usa esta curiosa anécdota en las cenas con amigos.

"Solo fue un juego"

"No tiene ningún peso para mí aunque me hace sonreír y me halaga cada vez que se habla de ello", concede.

Por otro lado sostiene que no ganó ni un euro con aquella sesión y que incluso renunció por escrito a cualquier compensación por derechos de imagen.

"No he ganado nada pero no es una crítica. Piero fue un encanto", asevera. ¿Te arrepientes? "En absoluto", zanja.

"Entiendo el contraste entre la cara bonita de un chico joven vestido de sacerdote y que ello despierte cierto imaginario algo morboso. Pero cuando todos hablan del cura 'sexy' del calendario, yo no veo absolutamente nada de sensual en esa foto"

Galizia ha seguido con su vida pero, casualmente, al igual que los calendarios de 'curas guapos', se dedica a viajar por el mundo como asistente de vuelo para una aerolínea española.

"Nada de sensual"

El recuerdo de aquella sesión fotográfica es gentil pero sí hay algo que parece irritar un poco a su protagonista: que alguien vea algo de sensual en su retrato 'sacro' y adolescente.

"Entiendo el contraste entre la cara bonita de un chico joven vestido de sacerdote y que ello despierte cierto imaginario algo morboso. Pero cuando todos hablan del cura 'sexy' del calendario, yo no veo absolutamente nada de sensual en esa foto", defiende.

No obstante, reconoce que puede llegar a entender el "fetiche" que suscita la visión de un mozo con paramentos litúrgicos frente a la idea tradicional de un monseñor vejestorio.

Como es natural, en la conversación surge la duda de si alguna vez fue contactado por el Vaticano, dado que el calendario de marras abunda en las inmediaciones de la Santa Sede: "Por suerte no", responde este hombre, 'condenado' a representar al cura más famoso de Roma... aún sin serlo.

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