El dilema de la Iglesia en Alemania ante el auge de la extrema derecha

Las próximas elecciones en el este del país ponen en jaque la financiación de las parroquias y abren una brecha ideológica entre los obispos y sus propios fieles.

Imagen: Katrin Sieler
Martin Scheuch
02 sep 2026 - 07:38

Para comprender el panorama político actual en Alemania, es necesario entender su sistema de partidos y el funcionamiento de sus gobiernos autonómicos (los Länder). A diferencia de los sistemas puramente bipartidistas, la política alemana se ha basado históricamente en la búsqueda de consensos entre grandes bloques: el bloque conservador de la Unión (formado por la CDU y su ala bávara, la CSU) y los socialdemócratas (SPD), a los que tradicionalmente se sumaban partidos bisagra como los liberales (FDP) o Los Verdes. Ninguna formación suele gobernar en solitario. Sin embargo, este tradicional cordón sanitario y la política de coaliciones se enfrentan ahora a un desafío sin precedentes con la irrupción de Alternativa para Alemania (AfD).

El panorama político se encamina hacia un escenario inédito desde la posguerra. Este mes de septiembre viene marcado por una sucesión de citas clave con las urnas regionales: Sajonia-Anhalt abrirá el ciclo electoral este domingo 6 de septiembre, mientras que el domingo 20 de septiembre será el turno de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y de la capital, Berlín. En todos estos territorios del antiguo bloque comunista, el partido de extrema derecha AfD lidera las encuestas, una situación que ha encendido las alarmas en las iglesias católica y evangélica. Ambas confesiones ven amenazada no solo su labor social y su financiación, sino también la convivencia dentro de sus propias comunidades.

El castigo financiero: fin a los privilegios históricos

Según un análisis publicado por el portal de información de la Iglesia católica alemana katholisch.de, el principal frente de batalla se sitúa en el plano económico. En Alemania existe un sistema por el cual el Estado recauda un impuesto eclesiástico directo a los ciudadanos registrados como creyentes, además de otorgar las llamadas "prestaciones estatales" (Staatsleistungen). Estas últimas son compensaciones económicas históricas que el Gobierno paga a las iglesias desde el siglo XIX por las expropiaciones de sus bienes.

Ulrich Siegmund, candidato de la AfD en Sajonia-Anhalt
Ulrich Siegmund, candidato de la AfD en Sajonia-Anhalt | Foto: Roy Zuo, CC BY-SA 4.0

La AfD de Sajonia-Anhalt ha incluido en su programa electoral una reforma drástica: congelar estos fondos (que ascienden a 45 millones de euros en esa región) y redistribuirlos proporcionalmente entre todas las corrientes cristianas según su número de miembros. Además, les exigirá rendir cuentas estrictas, limitando el gasto exclusivamente a personal y mantenimiento de edificios.

La justificación de la extrema derecha es ideológica: acusan a las grandes iglesias de haberse alejado de su misión espiritual para centrarse en el activismo político y social, especialmente por aceptar realidades como los matrimonios o bendiciones a parejas del mismo sexo.

Para la Iglesia católica, el golpe sería devastador. Mathias Bethke, director de la Oficina Católica de Sajonia-Anhalt, advierte de que perderían casi uno de cada cinco euros de su presupuesto. Esto obligaría a recortar o cerrar servicios esenciales que la Iglesia gestiona en Alemania y que van mucho más allá del culto, como:

  • Guarderías y escuelas infantiles.
  • Residencias de ancianos y centros de cuidados.
  • Servicios de asistencia telefónica en crisis y capellanías hospitalarias.
Mathias Bethke
Mathias Bethke | Foto: Universidad de Magdeburgo

Inmigración y el "asilo eclesiástico" en la mira

El otro gran punto de fricción es la política migratoria. La AfD aboga por deportaciones masivas y por eliminar cualquier ayuda a la integración. Esto choca directamente con la labor de las parroquias y de organizaciones como Cáritas. En Alemania existe una arraigada tradición conocida como "asilo eclesiástico" (Kirchenasyl), mediante la cual las parroquias acogen temporalmente en sus dependencias a refugiados cuya deportación consideran injusta o peligrosa, deteniendo de facto la acción policial mientras se revisa el caso.

La extrema derecha ya ha anunciado que pretende asaltar esta práctica, deportando de inmediato a las personas que se encuentren bajo protección parroquial y sancionando económicamente a las iglesias que las ayuden. El jesuita Fabian Retschke, activo en la asistencia a migrantes en Berlín, teme que un gobierno ultra legitime un discurso de odio que ya se nota en las calles y provoque un aumento de las agresiones físicas a los centros eclesiásticos de ayuda.

Una paradoja interna: los católicos que votan a la extrema derecha

La situación se vuelve aún más compleja si se mira hacia el interior de los templos. Aunque la Conferencia Episcopal Alemana declaró oficialmente a la AfD como una formación "inelegible" para los cristianos por su nacionalismo radical, las encuestas muestran una realidad muy distinta.

Una encuesta reciente revela que el 24% de los católicos de todo el país votaría hoy a la AfD. En las elecciones generales de 2021, solo el 8% de los católicos los apoyaba; para 2025, esa cifra ya había subido al 18%.

¿A qué se debe este apoyo? El antiguo deán de la ciudad de Schwerin, Georg Bergner, explica que la AfD utiliza de forma muy inteligente un discurso de defensa de la familia tradicional y se opone frontalmente a la eutanasia o a la liberalización del aborto. Esto atrae a los sectores católicos más conservadores, a pesar de que el partido utiliza el concepto de "Occidente cristiano" puramente como una herramienta de exclusión contra la población musulmana y los inmigrantes.

Simon Hacker, sacerdote dominico
Simon Hacker, sacerdote dominico | Foto: Ruth Weinhold-Heße

Por su parte, el sacerdote dominico Simon Hacker, afincado en Leipzig, define el clima social actual como un "Biedermeier radicalizado", haciendo referencia a una corriente histórica alemana centrada en el repliegue al hogar y la vida privada. Según Hacker, existe un sector de la población —incluida la clase media acomodada— que sufre una fuerte reacción de rechazo ante los cambios globales y la diversidad, adoptando la postura de evitar cualquier alteración en su entorno directo, sin importar la gravedad de las crisis exteriores.

Sin margen para el acuerdo

La jerarquía eclesiástica mantiene una postura de tolerancia cero. El obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, se muestra tajante al afirmar que no existe absolutamente ningún punto en común entre el mapa mental de la extrema derecha y el de la Iglesia católica. Feige defiende que el catolicismo actual en Alemania no es sinónimo de inmovilismo, sino que abarca posturas liberales, sociales y ecológicas abiertas a acoger a cualquier persona en su diversidad.

Gerhard Feige, obispo de Magdeburgo
Gerhard Feige, obispo de Magdeburgo | Foto: Michael Bönte

Ante la inminencia de los comicios en el este de Alemania, una región donde los católicos son una marcada minoría (apenas el 3% de la población), la Iglesia se enfrenta al reto de no callarse ante lo que consideran un peligro para la dignidad humana, a sabiendas de que una victoria de la AfD debilitará de forma drástica sus recursos y su influencia en la sociedad civil.

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