Feministas católicas francesas piden que las niñas puedan servir en el altar junto a los niños en las misas celebradas por el Papa en su viaje del próximo septiembre
La asociación Magdala escribe al presidente de la Conferencia Episcopal Francesa en relación con el servicio religioso durante la visita de León XIII a Francia para evitar una "diferencia de trato que carece de fundamento teológico y es difícil de conciliar con las disposiciones del derecho canónico"
"Hermano Jean-Marc, como Presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, usted es el garante de la unidad con Roma y desempeña un papel fundamental en el liderazgo nacional. Por ello, le pedimos que confirme oficialmente que, durante estas celebraciones, habrá niñas que formarán parte del grupo de niños que servirán en el altar, en la Palabra, en la Iglesia y en el Papa León XIII".
Esa es la petición que la asociación femenista católica francesa Magdala ha hecho al cardenal de Marsella a través de una carta para que, como señalan, "en definitiva, se trata simplemente de la aplicación, directa y coherente, de lo que ya permite el derecho canónico".
De lo contrario, afirman en su misiva, "la Iglesia en Francia, que a veces parece retroceder en lugar de avanzar en cuestiones sociales que, sin embargo, están resueltas por sus propios textos, tendrá que resignarse a ver cómo las mujeres y las niñas se alejan silenciosamente de ella, sin que su partida sea escuchada ni tomada en cuenta".
El motivo de esta petición es la próxima visita de León XIV a Francia, prevista para la última semana del próximo mes de septiembre, durante la cual a esta asociación "nos gustaría asegurarnos de que las niñas puedan servir en el altar junto con los niños" durante las misas que se celebrarán en la Plaza de la Concordia el sábado 26 de septiembre, en Lourdes el domingo 27 y en la Catedral de Metz el lunes 28.
"Con mucho gusto nos habríamos ahorrado esta carta, que quizás usted, y esperamos, considere superflua, pero un vistazo a nuestro mapa nos impulsó a ser prudentes. De hecho, supimos que en nuestro país, más de la mitad de las parroquias excluyen a las niñas de las inmediaciones del altar, a diferencia de las prácticas en Bélgica, Alemania, España, India… e incluso el Vaticano", señala Magdala en la carta al presidente de los obispos galos, el cardenal Aveline.
Pero, remarcan, "el derecho canónico es muy claro, sin embargo: según la instrucción Redemptionis sacramentum, ´las niñas y las mujeres pueden ser admitidas al servicio del altar, a juicio del obispo diocesano'", y apostillan que ya en 2024, el cardenal Jean-Claude Hollerich, presidente de la Asociación Internacional de Monaguillos, "confirmó públicamente que no había motivo para excluir a las niñas del servicio en el altar, y que allí ocupaban plenamente su lugar".
Representación devaluadora
"La tendencia francesa a convertir a las jóvenes en 'servidoras de la asamblea' o ´servidoras de María´, a quienes se les pide que usen una capa en lugar de un alba, sería, por lo tanto, una decisión consciente de nuestros obispos", añaden en su carta reivindicativa, subrayando además el hecho de que "esta función, para la cual nada en el derecho canónico establece la necesidad ni siquiera la existencia, contribuye a fomentar una representación devaluadora de las niñas y futuras mujeres en su comunidad".
En este sentido, Magdala hace ver también en su carta que "mientras los niños sirven en el santuario, las niñas distribuyen los cancioneros. Durante el ofertorio, es común verlas llevar las ofrendas de vuelta a la nave para entregárselas a sus compañeros varones mientras suben los escalones que conducen al altar", lo cual, afirman, "este gesto es de una violencia simbólica inusual".
"¿Por qué tal discriminación entre niños que son todos iguales en virtud de su bautismo? ¿Con qué fundamento? ¿Por qué razones? Lo desconocemos. Lo deploramos", exponen las feministas católicas del país vecino, que esperan que la visita del primer papa norteamericano a Francia acabe con esta discriminación.
Magdala, en definitiva, asegura que "lamentamos aún más esta tendencia porque contradice profundamente el espíritu del enfoque sinodal iniciado por el Papa Francisco y continuado por León XIII, que aboga por una mayor corresponsabilidad de todos los bautizados en la vida de la Iglesia, sin distinción de género".
