Gallagher regresa al Vaticano: "Casi todas las personas me han preguntado por una posible visita del Papa a Ucrania. Él se toma muy en serio esta invitación"

Entrevista con el Arzobispo Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales al término de su misión en Ucrania. Preguntado por una posible visita papal, expresa: "En el momento más propicio y de la manera más fructífera posible"

Gallagher visita uno de los barrios bombardeados de Kyiv en mayo de 2026
Gallagher visita uno de los barrios bombardeados de Kyiv en mayo de 2026
23 jul 2026 - 09:37

(Roberto Paglialonga-Corresponsal en Cracovia/Vatican News).- La conclusión de la misión en Ucrania supuso una larga jornada de viaje para el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario de Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede, un trayecto de casi 900 km desde Kyiv hasta Cracovia, pasando por Leópolis. Durante su estancia de seis días en el país, asolado por la guerra desde 2014, que se intensificó con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, mantuvo numerosas reuniones políticas, institucionales y eclesiales, así como pastorales.

El principal objetivo del viaje eran las celebraciones del 35.º aniversario de la reapertura de los edificios de la iglesia católica latina en el santuario mariano de Berdychiv, que tuvieron lugar ante miles de fieles el domingo 19 de julio. Gallagher, enviado del Papa León XIV para esta ocasión especial, pudo constatar de primera mano el sufrimiento y el cansancio del pueblo, así como, por otro lado, su deseo de empezar de nuevo, su profundo anhelo de alcanzar rápidamente una paz justa y su ansia de volver a una vida lo más normal posible.

Cebraciones del 35.º aniversario de la reapertura de los edificios de la iglesia católica latina en el santuario mariano de Berdychi.v
Cebraciones del 35.º aniversario de la reapertura de los edificios de la iglesia católica latina en el santuario mariano de Berdychi.v

Tras la misión, el prelado, poco antes de partir de Cracovia hacia Roma, compartió su experiencia con los medios vaticanos, reflexionando también sobre lo que la Santa Sede puede hacer para impulsar todas las medidas que ayuden a la población, favorezcan el fin de las hostilidades y contribuyan a reconstruir un clima de armonía. Pero también ofrece una visión de lo que, personalmente, más le impactó.

Excelencia, estamos al final de su misión pastoral y diplomática a Ucrania, que comenzó el jueves pasado. Fueron días y reuniones muy intensos. Usted vino aquí en 2022, pocos meses después del estallido de la guerra, y regresó tras más de cuatro años y medio de hostilidades. ¿Qué país encontró y qué sentimientos experimentó?

Permítanme, en primer lugar, agradecer a quienes hicieron posible mi visita: primero, al Señor, que nos guió; luego, por supuesto, a las autoridades ucranianas, que nos recibieron en la frontera y nos ayudaron en todo, garantizando nuestra seguridad; a la Iglesia greco-católica y a la Iglesia latina; y, por supuesto, al nuncio, el arzobispo Visvaldas Kulbokas, y a sus colaboradores, que nos acogieron y asistieron durante nuestra estancia.

En respuesta a su pregunta, mi visita —como usted también mencionó— tuvo dos propósitos: pastoral y diplomático. En particular, fui enviado a las celebraciones en Berdychiv, que coincidieron con el 25.º aniversario de la visita de Juan Pablo II. En general, encontré un fuerte espíritu comunitario y festivo, mucha devoción y una gran intensidad que impulsa a las personas a acercarse cada vez más a Dios para implorar su ayuda.                           

En el plano diplomático, mantuvimos contacto con las autoridades, el ministro de Relaciones Exteriores en funciones y el presidente Volodymyr Zelensky, y recabamos varios testimonios sobre el sufrimiento de la población. Es innegable: el cansancio del pueblo ante tanta violencia es evidente. Sin embargo, al mismo tiempo, se percibe un pueblo decidido y resiliente, consciente de los muchos sacrificios que ha hecho por el país.                     

Francamente, me conmovió profundamente su valentía y determinación, así como su fe en Dios Padre. Y, diría yo, su determinación de llevar una vida lo más normal posible: seguir trabajando, cuidar de sus hijos y ancianos, e intentar fomentar un espíritu de solidaridad entre quienes sufrieron los bombardeos. Me impresionó su nobleza de espíritu y su firme propósito de preservar su libertad e independencia.

Reunión con las autoridades civiles en Lviv.
Reunión con las autoridades civiles en Lviv.
Me impresionó su nobleza de espíritu y su firme propósito de preservar su libertad e independencia

El domingo, estuvo en el Santuario de Berdychiv para la celebración de la Fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Miles de personas se congregaron allí, a pesar de las dificultades, tanto relacionadas con la guerra como personales, incluyendo a muchos ancianos y discapacitados. ¿Qué significado tiene todo esto en tiempos de guerra como los que estamos viviendo?

En primer lugar, fue interesante observar y experimentar la devoción que estas personas tienen a la Virgen María. Berdychiv es un santuario histórico al que los peregrinos acuden desde hace muchos años; así, en tiempos de dificultad y adversidad, encuentran aquí un refugio al que aferrarse. También era importante para ellos estar allí porque, en los últimos años —debido a la guerra—, no había sido posible celebrar la misa en la explanada, sino solo dentro de la iglesia. Apenas cabían unas pocas docenas de personas. En cambio, el domingo, miles de personas se congregaron en el césped, alegres y agradecidas por la presencia de un representante del Papa, cuya cercanía podían sentir, pero también profundamente concentradas en la oración y el acto de devoción que realizaban a la Madre de Dios, llenas de esperanza de que su intercesión pudiera poner fin a esta terrible guerra.

Los jóvenes le dan a Gallagher un ícono de la Virgen María.
Los jóvenes le dan a Gallagher un ícono de la Virgen María.
Sienten que no tienen otra alternativa; es una batalla por la supervivencia de una nación… este país desea seguir siendo lo que era antes de la guerra y, por ello, están dispuestos a sufrir

Durante la misión, fueron conmovedoras las visitas a los lugares bombardeados, al monumento de Maidan y a las personas que sufrieron pérdidas familiares y daños materiales en sus hogares. En 2022, también visitó Bucha, Irpin y Vorzel. La pregunta es: ¿cómo es posible soportar todo esto durante tanto tiempo? En su homilía en Berdychiv, habló del poder del mal y de la presencia del Diablo…

La fe ha sido el arma que ha sostenido a estas personas. Además, están convencidas de que luchan —y lo dicen abiertamente— no solo por Ucrania, sino también por toda Europa. Creo que sienten que no tienen otra alternativa; es una batalla por la supervivencia de una nación. Por supuesto, sabemos que existen discrepancias entre algunos sobre diversos aspectos históricos que sustentan una u otra postura. Pero la realidad actual es que este país desea seguir siendo lo que era antes de la guerra y, por ello, están dispuestos a sufrir. Es terrible ver y saber cuántas muertes ha habido, ver las fotos de tantas personas, a menudo cuyo destino aún se desconoce —si siguen vivas o no, o dónde pueden estar sus cuerpos— expuestas en monumentos conmemorativos.

Nos parte el corazón. Pero con estos monumentos quieren expresar testimonio del coraje de los soldados, solidaridad con quienes sufren bajo bombas, misiles y drones: me doy cuenta de que es difícil para nosotros, que vivimos en paz, concebir cómo cada noche existe la posibilidad de no despertar por la mañana ante un posible bombardeo, cada día pensando que este podría ser el último... Es difícil, parece imposible de comprender, y sin embargo es la realidad.

El arzobispo Gallagher en uno de los monumentos conmemorativos a las víctimas en Kyiv.
El arzobispo Gallagher en uno de los monumentos conmemorativos a las víctimas en Kyiv.
Sobre una posible visita papal, el Santo Padre se toma la invitación muy en serio. En el momento más propicio y de la manera más fructífera posible

¿Cuáles son los resultados de sus reuniones políticas e institucionales? ¿Y qué retos quedan pendientes que la Santa Sede pueda abordar de manera concreta?

En nuestros contactos con las autoridades, hemos notado una gran gratitud hacia el Santo Padre, sus llamamientos y sus palabras, lo cual nos complace. Se sienten respaldados por la cercanía del papa León XIV y, anteriormente, del papa Francisco. Esto también nos ayuda en la Santa Sede a seguir renovando nuestro compromiso de dialogar con la comunidad internacional y las autoridades rusas, así como a continuar con las misiones humanitarias, como la del Cardenal Matteo Maria Zuppi, quien trabaja por el retorno de niños, presos y civiles.

Mi experiencia ha sido muy positiva, lo cual, más allá del esfuerzo logístico y el tiempo que requirió llegar hasta aquí, me ha permitido experimentar de primera mano la realidad del mundo. Porque esto es lo que debemos recordar: la vida no es igual en todas partes que en Italia o en mi Inglaterra natal. Existe una realidad oscura y sombría en el mundo actual. No podemos rendirnos y, en cierto sentido, también nosotros debemos luchar, aportando nuestro granito de arena con los medios a nuestro alcance, para lograr la paz.

Muchos le han preguntado cuándo visitará el Papa la "atormentada" Ucrania. ¿Qué respuesta puede dar?

Casi todas las personas que he conocido me han hecho esta pregunta. Mi respuesta es muy sencilla. El Santo Padre se toma esta invitación muy en serio. Por nuestra parte, estudiaremos las condiciones para determinar el momento y los métodos más propicios para Ucrania y para la paz mundial.

Pero, ¿ve usted alguna esperanza de que se pueda alcanzar un alto el fuego entre las partes a corto plazo?

En los últimos días, he visto una gran determinación por parte de Ucrania para alcanzar este objetivo. Me resulta difícil afirmar ahora si lo lograremos a corto plazo, pero debemos trabajar en esa dirección. Además, como vimos en el santuario de Berdychiv —y como aprendimos de la historia de este lugar de extraordinaria devoción mariana, famoso por decenas de curaciones—, tampoco debemos descartar la posibilidad de un milagro.

Momentos de la Misa en el santuario de Berdychiv
Momentos de la Misa en el santuario de Berdychiv

Finalmente, me gustaría pedirle una sugerencia personal. ¿Qué le gustaría llevarse idelamente en la maleta al regresar a casa después de este viaje? ¿Qué imagen, qué instantánea?

Sí, es la imagen de los edificios de apartamentos y casas bombardeadas. Las visitamos en un barrio de Kiev, en la calle Bratstva Tarasivtsiv, junto con las autoridades locales y funcionarios del ACNUR. Nos dimos cuenta, y yo lo experimenté de primera mano, de la enorme diferencia que supone ver imágenes en televisión, como tantas veces al día, en comparación con ir físicamente a esos lugares donde, hasta hacía pocos días, vivían familias y personas como nosotros. Cuando ves a tu alrededor a la gente desorientada y desesperada que vivía allí y lo perdió todo, sus rostros, sus expresiones, pero también, en sus ojos, la digna esperanza de días mejores... son imágenes que te marcan para siempre.

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