"Hoy Jesús llora una vez más por Jerusalén", dice patriarca latino en un rezo en Getsemaní
"Llora por esta Tierra Santa, aún incapaz de reconocer el don de la paz"
La máxima autoridad católica en Tierra Santa, el patriarca latino Pierbattista Pizzaballa, bendijo y rezó por Jerusalén, después de que la Policía israelí no le dejara oficiar una misa en el Santo Sepulcro con motivo del Domingo de Ramos.
"Hoy Jesús llora una vez más por Jerusalén. Llora por esta ciudad, que sigue siendo signo de esperanza y dolor, de gracia y sufrimiento. Llora por esta Tierra Santa, aún incapaz de reconocer el don de la paz", dijo Pizzaballa alzando una reliquia de la Santa Cruz en la Basílica de Getsemaní, al pie del Monte de los Olivos.
En la breve ceremonia, limitada a la prensa por las restricciones de la guerra, estuvo acompañado de más de una treintena de personas, entre asistentes y monaguillos.
Horas antes, la Policía israelí había impedido que Pizzaballa y el Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, auspiciaran una misa sin público en el Santo Sepulcro, un suceso inaudito, alegando presuntos motivos de seguridad como consecuencia de la guerra de Irán.
"En esta tarde de Domingo de Ramos nos reunimos sin procesión, sin palmas ondeando por las calles. Esta ausencia no es mera formalidad. Es la guerra la que ha interrumpido nuestro camino festivo, dificultando incluso la simple alegría de seguir a nuestro Rey", continuó el cardenal.
En su homilía, el religioso habló de cómo el amor de Jesús y su fidelidad nunca se apagaron, ni estando en la cruz, y recordó que eso nos enseña que "el verdadero poder no reside en la violencia ni en la espada que mata, sino en una vida entregada libremente".
"Hermanos y hermanas, en esta tierra que sigue esperando la paz, estamos llamados a ser testigos de un amor que nunca se rinde", concluyó.
Sobre la prohibición del cardenal de entrar en el Santo Sepulcro, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró poco después que "no hubo intención maliciosa", sino que la medida era por su seguridad.
Sin embargo, EFE pudo constatar que hubo al menos otra misa este domingo, con más de cien personas, en la Iglesia de San Salvador, también en la ocupada Ciudad Vieja de Jerusalén Este, sin que las autoridades israelíes la prohibieran.
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, anunció que convocará este lunes al embajador de Israel tras este incidente, condenado por el Gobierno de Italia como "una ofensa".
Embajador de EEUU considera que Israel se ha extramilitado al bloquear al patriarca latino
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, consideró que la policía israelí se ha extralimitado al impedir la entrada al patriarca latino, Pierbattista Pizzaballa, para oficiar la misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro.
"La decisión tomada hoy por la Policía Nacional de Israel de impedir la entrada del Patriarca Latino, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, y otros tres sacerdotes a la iglesia para impartir una bendición el Domingo de Ramos, constituye un desafortunado exceso que ya está teniendo importantes repercusiones a nivel mundial", dijo Huckabee en una declaración publicada en X.
El embajador apunta que a pesar de que los lugares sagrados de la Ciudad Vieja permanecen cerrados por motivos de seguridad -la razón esgrimida por la oficina de Bejamín Netanyahu para impedir el paso a Pizzaballa-, las restricciones son para multitudes, lo cual no era el caso.
"Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada", lamenta el diplomático, que generalmente apoya los puntos de vista de Israel.
Los agentes de policía israelíes impidieron este domingo el acceso de Pizzaballa y el custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, a la iglesia del Santo Sepulcro.
Según el comunicado del Patriarcado Latino de Jerusalén, ambos se dirigían de forma privada al templo, "sin ningún rastro de procesión o acto ceremonial".
Israel limita las reuniones al aire libre a menos de 50 personas por la guerra y sus autoridades alegan que el cierre de los lugares santos se debe a que los servicios de emergencias no podrían moverse por las callejuelas de la Ciudad Vieja con facilidad en caso de un ataque.
Durante el mes sagrado para el islam del Ramadán, que coincidió durante varias semanas con la guerra, la Policía impidió a los fieles acudir a la Explanada de las Mezquitas y dispersó con violencia a los palestinos que trataron de rezar fuera de las murallas de la Ciudad Vieja.
