La Iglesia de Asia reconoce "el persistente desafío del clericalismo, que puede obstaculizar la comunión, la participación y la corresponsabilidad de todos los bautizados"

Concluye la Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia

Concluye la Asamblea de las conferencias episcopales de Asia
Concluye la Asamblea de las conferencias episcopales de Asia | Asia News
26 jul 2026 - 18:03

(AsiaNews).- La celebración eucarística en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Yakarta concluyó hoy la XII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC) que reunió esta semana a cerca de 150 cardenales, obispos y delegados de las Iglesias católicas del continente. Al finalizar la Misa, como se había anunciado, los participantes recorrieron el Túnel de la Amistad que conecta la catedral con la mezquita — visitado también por el papa Francisco durante su histórico viaje de 2024— como signo de la voluntad de las Iglesias católicas de Asia de ser un puente con todos los pueblos y religiones presentes en sus respectivos países. Durante la celebración se dio a conocer el mensaje final, que publicamos íntegramente a continuación.

En la sesión de clausura se presentaron a los participantes de la Asamblea los lineamientos generales de un Vademécum sobre las prioridades pastorales para las Iglesias de Asia. Este texto es el principal fruto de los trabajos y tiene como objetivo orientar el camino de las Iglesias locales en los próximos años. El P. Clarence Devadass, secretario general adjunto de la FABC y secretario ejecutivo de la Oficina para la Sinodalidad, lo definió como una herramienta práctica para ayudar a las Iglesias locales a traducir en acciones pastorales la visión surgida de la Asamblea, ofreciendo una guía operativa a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos para vivir la sinodalidad en sus respectivos contextos. El texto seguirá elaborándose después de la Asamblea de Yakarta mediante nuevas consultas, y la versión definitiva se publicará el próximo año.

Plenaria de las conferencias episcopales asiáticas
Plenaria de las conferencias episcopales asiáticas | Vatican Media

"Verán cosas más grandes todavía…" (Jn 1,50)

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de Asia:

Gracia y paz del Señor Jesús.

Reunidos en Yakarta, Indonesia, del 20 al 26 de julio de 2026, como obispos de Asia junto con delegados, colaboradores y amigos procedentes de diversas partes del mundo, damos gracias a Dios por el don de nuestra comunión y por la oportunidad de caminar juntos en esta XII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia.

La promesa del Señor a Natanael nos ha acompañado durante estos días: “Verás cosas más grandes todavía”. Como Natanael, hemos venido trayendo con nosotros nuestras preguntas, preocupaciones y límites, así como nuestras esperanzas y aspiraciones. Como él, nos hemos encontrado con el Señor, que conoce personalmente a cada uno de nosotros y nos invita con delicadeza a levantar la mirada, más allá de nuestros miedos, nuestros prejuicios y nuestra incredulidad, hacia el horizonte más amplio del Reino de Dios.

Durante estos días de oración, escucha, silencio y conversaciones en el Espíritu, hemos experimentado una vez más que la sinodalidad no es simplemente un método para trabajar juntos; es, ante todo, un camino de conversión orientado a la misión. Antes de transformar nuestras estructuras, transforma nuestros corazones. Antes de renovar nuestras instituciones, renueva nuestras relaciones.

A medida que avanzábamos juntos en el discernimiento, surgió un amplio consenso sobre el hecho de que, hoy más que nunca, la Iglesia en Asia está llamada a ser un puente y constructora de puentes mediante una continua conversión sinodal, acogiendo la rica diversidad de nuestras culturas y de nuestros pueblos.

Los desafíos que afrontamos —la polarización, el colapso de las instituciones globales, la cultura del poder, el rápido cambio tecnológico, las migraciones, la degradación ecológica, la reducción de los espacios democráticos y el creciente aumento de las desigualdades sociales y económicas— no se han visto simplemente como obstáculos que hay que superar. Más bien, se han reconocido como oportunidades para un renovado testimonio misionero, invitando a la Iglesia a encarnar el Evangelio de manera más auténtica a través de la educación, el diálogo interreligioso, la hospitalidad, el cuidado de nuestra casa común y un compromiso más profundo con la dignidad humana y la solidaridad.

Dentro de la propia Iglesia reconocemos también el persistente desafío del clericalismo, que puede obstaculizar la comunión, la participación y la corresponsabilidad de todos los bautizados. Esto nos llama a una conversión pastoral y sinodal continua, promoviendo una cultura de la escucha, el discernimiento compartido y el liderazgo de servicio.

Dejamos esta Asamblea con la renovada convicción de que Cristo mismo es el Puente vivo entre el cielo y la tierra, entre Dios y la humanidad, entre los pueblos y entre la humanidad y nuestra casa común. Seguirlo significa, para nosotros, convertirnos en puentes y constructores de puentes en su nombre, en nuestro tiempo y en nuestro lugar.

En Asia, un continente bendecido con antiguas civilizaciones, con grandes religiones vivas y de gran vitalidad y con pueblos jóvenes, estamos llamados a ser puentes y constructores de puentes: puentes de confianza y de diálogo donde otros levantan muros de sospecha; puentes de paz donde la violencia y los conflictos dividen a las comunidades; puentes de compasión donde los pobres, los vulnerables y los excluidos anhelan dignidad; y puentes de esperanza para los jóvenes que buscan un sentido en medio de los rápidos cambios sociales y tecnológicos, la fragmentación global y la crisis ecológica que amenaza nuestra casa común.

Nuestro camino en Indonesia nos ha ofrecido un poderoso símbolo de nuestra vocación. Mientras recorríamos el Túnel de la Amistad, que conecta la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Yakarta con la mezquita Istiqlal, se nos recordó una vez más que nuestra fe nos llama a construir puentes, no barreras.

Como nos dijo el papa León XIV durante esta Asamblea, una comunión más fuerte entre las Iglesias locales es esencial para que la Iglesia en Asia pueda cumplir su misión de ser constructora de puentes en sociedades cultural y religiosamente diversas.

Ahora regresamos a nuestros hogares inspirados para convertirnos en una Iglesia sinodal y misionera que escucha atentamente, abre puertas, cruza fronteras y acompaña a todas las personas con humildad y esperanza.

Renovamos nuestro compromiso de caminar juntos, de manera ecuménica, como Iglesia sinodal y misionera, con las religiones y culturas que nos rodean, reconociéndolas como compañeras de peregrinación en la búsqueda de la verdad, la justicia, la paz y el cuidado de nuestra casa común.

Renovamos nuestro compromiso de escuchar la sabiduría de los pueblos y culturas de Asia, de caminar junto a los pobres y los vulnerables como sus compañeros, y de acoger el urgente llamado a la conversión ecológica, para que las generaciones futuras puedan heredar un mundo que refleje la bondad del Creador.

María, Madre de Asia y Madre de la Iglesia, nos acompañe en esta peregrinación. Que el Espíritu Santo siga guiándonos en la comunión, la participación y la misión. Y que Cristo, el Puente Vivo, haga de nosotros instrumentos de encuentro y de reconciliación, para que todos los pueblos puedan descubrir en Él la plenitud de la vida.

Caminemos juntos con la firme esperanza de ver cosas más grandes todavía.

Por los miembros de la XII Asamblea Plenaria de la FABC

Card. Filipe Neri Ferrão

arzobispo de Goa y Damán

presidente de la FABC

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