Investigan presuntos malos tratos en uno de los mayores centros católicos para personas con discapacidad de Alemania
La Fiscalía de Memmingen (Alemania) investiga a siete personas por presuntos malos tratos a residentes con discapacidad en el Dominikus-Ringeisen-Werk, uno de los mayores centros del sur de Alemania. El caso surgió a partir de denuncias internas de empleados y ha derivado en acusaciones cruzadas dentro de la institución.
(katholisch.de).- El Dominikus-Ringeisen-Werk, una institución católica situada en la localidad de Ursberg (Baviera) y considerada uno de los mayores centros de atención a personas con discapacidad del sur de Alemania, está siendo investigado por presuntos casos de violencia cometidos por miembros de su personal contra residentes.
La Fiscalía de Memmingen confirmó este jueves que ha abierto una investigación tras las informaciones publicadas por los diarios Augsburger Allgemeine y Die Welt. Según la Fiscalía, las diligencias se centran, entre otros posibles delitos, en el maltrato de personas bajo tutela y en denuncias falsas. En total hay siete personas investigadas y la investigación podría prolongarse durante bastante tiempo.
De acuerdo con Augsburger Allgemeine, algunos trabajadores habrían insultado a residentes y utilizado expresiones humillantes para dirigirse a ellos. Die Welt añade que también existen sospechas de agresiones físicas, aunque la Fiscalía no ha querido pronunciarse sobre ese extremo.
Las primeras denuncias surgieron en 2025
La dirección del Dominikus-Ringeisen-Werk explicó que las primeros informaciones llegaron a comienzos de julio de 2025, cuando empleados de una de las residencias comunicaron la existencia de supuestas deficiencias en los cuidados y posibles episodios de violencia durante la atención a los residentes.
En ese centro viven personas con discapacidades graves y múltiples, algunas de las cuales presentan conductas que pueden poner en riesgo su propia integridad o la de otras personas. Por ese motivo, el centro aplica en determinados casos medidas restrictivas de la libertad de movimiento, que —subraya la institución— cuentan siempre con autorización judicial individual.
Según el propio centro, las sospechas fueron comunicadas inmediatamente a las autoridades supervisoras y a la policía. Además, varias inspecciones externas posteriores no detectaron deficiencias en la atención prestada.
Denuncias cruzadas entre empleados
La institución asegura haber entrevistado a todas las personas implicadas. Durante ese proceso, algunos trabajadores formularon nuevas acusaciones después de que las primeras no pudieran ser corroboradas.
Con el tiempo, varios empleados presentaron denuncias penales contra compañeros, dando lugar a un clima de acusaciones cruzadas dentro del equipo. Estos hechos también están siendo investigados por la policía.
El Dominikus-Ringeisen-Werk informó asimismo de que ha despedido a un trabajador que, presuntamente, grabó de forma clandestina una reunión sobre asuntos laborales y difundió posteriormente la grabación a terceros. La institución presentó una denuncia contra esa persona y afirma que, a raíz de ese episodio, recibió amenazas de que el caso sería llevado a la opinión pública. Según asegura, también informó de ello a las autoridades competentes.
Medidas para estabilizar la situación
Como respuesta a la crisis, el centro afirma haber reforzado la plantilla y adoptado diversas medidas organizativas, entre ellas la reestructuración de la residencia afectada, nuevos programas de formación para el personal y el nombramiento de una nueva jefatura de equipo.
Una institución histórica en Baviera
El Dominikus-Ringeisen-Werk tiene su origen en la labor del sacerdote católico Dominikus Ringeisen (1835-1904), que fundó en 1884 en Ursberg los primeros centros de atención para personas con discapacidad. Está considerado uno de los pioneros de la atención especializada a este colectivo en Baviera.
En 1996 se constituyó formalmente la actual fundación que lleva su nombre. Hoy gestiona más de treinta centros repartidos por Baviera, atiende a unas 5.000 personas y cuenta con alrededor de 5.000 empleados, lo que la convierte en una de las mayores organizaciones asistenciales dedicadas a la discapacidad en el sur de Alemania.