James Martin: “Aprendí más sobre la compasión siendo camarero que en un año de sermones”
El pionero de la pastoral LGTBIQ+ recuerda en un libro de memorias cómo su vida cambió cuando se hizo jesuita y destaca la importancia para los católicos de Estados Unidos de tener un papa nacido en Chicago
“El cambio más profundo en mi vida ha sido mi mayor enfoque en Dios. Mis padres eran católicos, pero no éramos particularmente religiosos. No fue hasta que ingresé en la Compañía de Jesús, después de encontrar insatisfactorio mi trabajo en el mundo empresarial (al menos para mí), que mi vida realmente comenzó a cambiar. De hecho, veo mi vida dividida en dos partes: antes y después de ingresar en la Compañía de Jesús”.
El jesuita estadounidense James Martin, conocido principalmente por su labor pastoral con católicos LGBTQ+, además de sus escritos en la revista America y la plataforma online Outreach, o el libro Tendiendo puentes, publica ahora Work in progress, unas divertidas memorias en donde narra sus experiencias “trabajando en diversos empleos típicos de verano para un chico o adolescente de la época: ayudante de camarero, lavaplatos, caddie, acomodador de cine, camarero, obrero de fábrica, empleado de banco y muchos más”.
“Las lecciones más importantes que aprendí fueron trabajar duro, ser puntual, tratar a todos con respeto y, sobre todo, no ser cruel con la gente”, señala en entrevista con el portal Katholisch.de, en donde también cuenta otras experiencias “en las que fui tratado con falta de respeto o incluso con crueldad mientras realizaba trabajos sencillos”.
“Estas experiencias –relata Martin–me enseñaron rápidamente lo importante que es la amabilidad. De hecho, creo que aprendí más sobre compasión en unos pocos momentos humillantes como camarero que en un año de sermones”.
Muy apreciado por el difunto papa Francisco, quien le respaldó incluso en los momentos más críticos de su trabajo en la pastoral LGTBIQ+, Martin señala que en la audiencia que mantuvo con León XIV hace unos años “el mensaje que me transmitió fue que desea continuar con el enfoque de apertura e inclusión de Francisco. Por supuesto, también tiene otros asuntos muy urgentes en su agenda: las guerras en todo el mundo y muchos desafíos dentro de la Iglesia. Pero mi encuentro con él me infundió gran esperanza y consuelo respecto a la pastoral de la Iglesia hacia los católicos LGBTQ+”.
Reconoce el jesuita que durante el pontificado del papa argentino hubo una innegable oposición a sus planteamientos entre los católicos de Estados Unidos, muy evidente entre su jerarquía. Y en este sentido, cree que la elección del primer papa estadounidense está cambiando ya las cosas.
“Veo que está tendiendo la mano a personas muy diversas dentro de la Iglesia en Estados Unidos, desde progresistas hasta tradicionalistas. Y creo que existe un gran deseo de unidad en la Iglesia católica en Estados Unidos. Nadie quiere la división, al menos nadie que yo conozca. Por lo tanto, creo que muchos católicos estadounidenses esperan que León XIII ayude a unir a la Iglesia. Y con este apoyo, creo que puede lograrlo”, señala en Katholisch.de.
“La elección de León XIV es una gran bendición, incluso histórica, para la Iglesia en Estados Unidos”, señala. “Marca una enorme diferencia. Para empezar, este es el primer papa que se recuerda cuya lengua materna es el inglés. El simple hecho de oír al papa hablar en nuestra lengua materna supone un cambio radical. En esencia, acerca al Vaticano a la gente de Estados Unidos, lo que significa que acerca a la Iglesia a la gente, y eso, a su vez, acerca a Dios a la gente”.
“Es más –subraya–, ahora es imposible desestimar las críticas papales a la política estadounidense —por ejemplo, en materia de inmigración— con el argumento de que «el papa no entiende a Estados Unidos», como a veces se ha dicho del papa Francisco. Por lo tanto, lo veo principalmente como una gran oportunidad”.
En este sentido, Martin destaca cómo los obispos estadounidenses están liderando ahora las críticas a las deportaciones masivas de migrantes adoptadas por el presidente Donald Trump, una postura que específicamente les reclamó su compatriota desde el Vaticano.
“Y no se trata solo de palabras: muchos obispos han visitado centros de detención, participado en marchas de protesta y apoyado a los migrantes de otras maneras visibles y concretas, e incluso han animado a sacerdotes, religiosos y laicos de sus diócesis a hacer lo mismo. La Iglesia Católica en Estados Unidos siempre ha estado cerca de los migrantes, no solo porque acoger al forastero forma parte del mensaje del Evangelio de Jesús, sino también porque Estados Unidos es un país de inmigrantes”.
