8 de marzo, jornada sangrienta en la ciudad de Myitkyina Myanmar: Dos jóvenes manifestantes muertos y siete heridos por disparos de los militares en el complejo de la catedral

La hermana Ann Nu Tawng, intentando mediar para evitar la masacre
La hermana Ann Nu Tawng, intentando mediar para evitar la masacre

Para escapar de los golpes y detenciones, algunos jóvenes manifestantes se han refugiado en el complejo de la Catedral Católica de San Colombano, pero los militares han disparado contra los jóvenes desarmados

En esta coyuntura han intervenido el obispo emérito de la diócesis, Mons. Francis Daw Tang y la hermana Ann Nu Tawng, la religiosa que se ha convertido en un “ícono” de la paz, sin resultados

Según los observadores, el ejército ha ocupado los hospitales y campus universitarios el fin de semana pasado e intensificado las redadas nocturnas en preparación en vista de la posibilidad de un nuevo paro nacional

Hoy, 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, grupos de mujeres han marchado agitando sus "Htamain" en señal de protesta y solidaridad con el Movimiento que desafía pacíficamente a la junta

(Agencia Fides).- “La jornada del 8 de marzo ha estado marcada por una dura represión por parte de las fuerzas de seguridad sobre los jóvenes manifestantes en todo el país. Los agentes han disparado y matado más que en los últimos días”, dice a la Agencia Fides una fuente en el Estado de Kachin.

Las fuentes de Fides nos cuentan lo ocurrido hoy en la ciudad de Myitkyina, capital del estado de Kachin, en el norte de Myanmar, habitada en un 30% por una población cristiana (550 mil fieles de 1,5 millones de habitantes). Para escapar de los golpes y detenciones, algunos jóvenes manifestantes se han refugiado en el complejo de la Catedral Católica de San Colombano, pero los militares han disparado contra los jóvenes desarmados: el trágico balance ha sido de 2 jóvenes muertos y 7 heridos por las fuerzas de seguridad. El recinto de la catedral, revelan fuentes de Fides, estaba rodeado por el ejército que pretendía dar caza a los manifestantes.

En esta coyuntura han intervenido el obispo emérito de la diócesis, Mons. Francis Daw Tang y la hermana Ann Nu Tawng, la religiosa que se ha convertido en un “ícono” de la paz, por haberse puesto de rodillas frente a los soldados que avanzaban. La religiosa ha intentado mediar entre los manifestantes y el ejército, para evitar la masacre y, en un primer momento, su intervención parecía haber convencido a los militares para que desistieran. Pero después, a pesar del llamamiento a la policía de “no detener y perseguir a los manifestantes pacíficos”, los agentes han abierto el fuego.

Según los observadores, el ejército ha ocupado los hospitales y campus universitarios el fin de semana pasado e intensificado las redadas nocturnas en preparación en vista de la posibilidad de un nuevo paro nacional. La violencia y los arrestos se han producido sobre todo en ciudades más grandes como Yangon, Naypyitaw y Mandalay.

“Hemos recibido informes creíbles de hospitales ocupados en Myanmar hoy, al menos cuatro hospitales en Yangon y al menos uno en Mandalay”, dice James Rodehaver, jefe del equipo de derechos humanos de la ONU en Myanmar. “Esto es completamente inaceptable. Los hospitales son lugares bajo la protección del derecho internacional humanitario”, recuerda. Después del golpe, las fuerzas de seguridad atacaron repetidamente a los trabajadores de la salud, ya que fueron los primeros en liderar el Movimiento de Desobediencia Civil.

Los sindicatos de Myanmar han convocado una huelga nacional, como parte de una campaña de desobediencia civil contra el golpe. Dieciocho sindicatos de las principales industrias, en los campos de la agricultura, la energía, la minería, la construcción, la alimentación y el transporte, han pedido un “cierre completo y generalizado de la economía de Myanmar”.

Hoy, 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, grupos de mujeres han marchado agitando sus “Htamain” (los típicos pareos femeninos birmanos) en señal de protesta y solidaridad con el Movimiento que desafía pacíficamente a la junta.

Volver arriba