Martin Gabet, párroco de Prada: "Ante la Moreneta que veneramos aquí tocó Pau Casals, muy querido en estas tierras"
En la víspera de la eucaristía del obispo Daniel Palau, Gabet habla de Montserrat, Casals, Cuixà y del "milagro" de que todavía se hable catalán en el Conflent
En la parroquia de Sant Pere de Prada de Conflent, la fe convive con una memoria cultural profundamente arraigada en el territorio. Un día antes de la eucaristía que este sábado presidirá el obispo de Lleida, Daniel Palau, en el marco de la Universitat Catalana d'Estiu, el párroco de la localidad, Martin Gabet, recibe a la Agencia Flama y habla de sus 29 parroquias, de la Virgen de Montserrat, de Pau Casals y de la pervivencia de la lengua catalana en el Conflent.
Nacido en Perpiñán y párroco de Prada desde hace 5 años, Gabet describe con ironía el ritmo de su actividad pastoral. "Me paso el día corriendo, de parroquia en parroquia. Llevo 29 y no tengo tiempo ni de tocar el ordenador. Ahora vengo de un entierro y mañana por la mañana tengo un bautizo", asegura. Una dedicación que le lleva a entender la pastoral como una actividad estrechamente vinculada a la vida cotidiana de las comunidades.
La Moreneta y la memoria de Casals
En Sant Pere, una de las presencias que destaca el párroco es la imagen de la Virgen de Montserrat. "Hace tiempo que la imagen de la Virgen de Montserrat está aquí", explica Gabet, que recuerda también la relación entre esta imagen y Pau Casals: "También tocaba delante de esta imagen", reconoce.
La coincidencia entre la Moreneta y la música de Casals ha vuelto a hacerse visible esta semana. El jueves por la noche, la iglesia acogió un concierto de la Orquesta de Jóvenes Intérpretes de los Países Catalanes, dirigida por Carles Gumí, con obras de Casals para orquesta de violonchelos, en el marco del 150.º aniversario del nacimiento del músico. "Ayer vinieron jóvenes catalanes de todo el mundo, casi un milagro reunir a tantos talentos para un concierto, con obras de Casals", señala.
La devoción mariana no se limita a Prada. Gabet recuerda también la existencia de otra Moreneta en Santa Maria de Font-romeu, donde en septiembre se celebrará la fiesta con el obispo de Perpiñán-Elna, Thierry Scherrer.
Encuentros, Cuixà y evangelización
La vida religiosa del Conflent tiene también en Sant Miquel de Cuixà uno de sus grandes puntos de referencia. "Aquí tenemos Sant Miquel de Cuixà; cada año hacemos el encuentro de las 29 parroquias en la abadía, tengo buena amistad con el abad", relata el párroco. Para Gabet, estos encuentros son mucho más que una expresión tradicional.
"Evangelizar también es estar en los encuentros, también cantando los gozos, sin olvidar el mensaje del Evangelio", afirma. La frase resume una concepción de la pastoral en la que la religiosidad popular, la música y las tradiciones forman parte de una misma experiencia comunitaria.
Esta realidad se manifiesta, según el párroco, en una fe que continúa profundamente vinculada al territorio. "Hay una fe muy arraigada en el Conflent", sostiene Gabet, que considera que las tradiciones catalanas conservan aquí un peso especial y que son más queridas que una concepción del territorio centrada exclusivamente en el turismo.
"León XIV es muy buena persona"
El próximo viaje apostólico del papa León XIV a Francia, en septiembre, también está presente en la conversación. Gabet no podrá asistir: "Pronto estará aquí en Francia, yo no tendré tiempo de ir. Tampoco pude ir a Cataluña". El párroco, sin embargo, destaca especialmente su impresión personal del pontífice: "León XIV es muy buena persona, como Francisco".
La Universitat Catalana d'Estiu
La celebración de la Universitat Catalana d'Estiu convierte estos días a Prada en un punto de encuentro cultural e intelectual. Y Gabet valora especialmente su dimensión humana: "Es algo muy interesante en el ámbito cultural, artístico, humano… hermandad entre todos".
La presencia de la UCE también pone sobre la mesa la cuestión de la lengua catalana en la Cataluña del Norte. En este punto, Gabet recuerda que "aquí hablamos un catalán diferente, desde hace 300 años", y considera casi extraordinaria su pervivencia: «Resulta que, como yo, todavía hay quien lo habla; es un milagro».
El párroco amplía esta reflexión a la propia historia catalana. Evoca la presencia de los catalanes en el Mediterráneo y defiende que "los catalanes tienen una vocación universal y tienen apertura al mundo, y eso es bueno". Una identidad que, en su interpretación, no se encierra en sí misma, sino que mantiene una vocación de relación con otros pueblos y culturas.
De Pau Casals a Antoni Gaudí
La conversación también pasa por Antoni Gaudí, una figura que Gabet asocia a esta dimensión universal de la cultura catalana. Así, lo describe como "un genio y arquitecto que amó Cataluña" y destaca especialmente una característica: "Es un apóstol de la paz. Eso me gusta de Gaudí", puntualiza.
La referencia a Gaudí se suma a la memoria de Pau Casals, estrechamente vinculada a Prada. El músico hizo de este pueblo del Conflent uno de sus lugares de residencia y de actividad musical durante décadas, y dejó allí una profunda huella, tanto por su vinculación con la vida cultural local como por su relación con la parroquia de Sant Pere.
Sant Pere de Prada es, para el párroco, un espacio donde esta historia se hace visible. Entre los elementos que destaca está el gran retablo del manresano Josep Sunyer, que califica como "el más grande de Europa hecho en madera". El templo concentra así patrimonio artístico, tradición religiosa y memoria catalana en un mismo espacio.