Martinelli: "La guerra nunca traerá soluciones, se necesita la paciencia del diálogo"
El vicario apostólico de Arabia del Sur conversa con los medios vaticanos desde el estudio en el Meeting de Rímini, Italia.
(Andrea Tornielli / Vatican News).- «Ciertamente, las armas nunca llevarán a soluciones». El obispo capuchino monseñor Paolo Martinelli, desde 2022 vicario apostólico de Arabia del Sur —que abarca tres países de la península arábiga: los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen—, relata a los medios vaticanos la vida de los cristianos, que suman más de un millón en estos territorios, y cómo esta ha cambiado tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
«Los últimos meses han representado una experiencia compleja que nos ha puesto a prueba, pero debo decir que el pueblo cristiano, nuestros fieles, han dado un gran testimonio de fidelidad a la Iglesia. Siempre han sido muy fieles a las iniciativas que hemos propuesto. Yo, desde el primer día de los ataques, escribí una carta a nuestros fieles en la que los invitaba a rezar juntos, a ayudar a quienes estaban en dificultades, que habían perdido su trabajo y, sobre todo, a seguir las orientaciones de las autoridades locales. Multiplicamos las misas para que el mayor número posible de personas pudiera participar, con la mínima aglomeración. Las personas dieron un gran ejemplo de fidelidad, de oración y de ayuda mutua».
Martinelli explica que, en el contexto de países con una abrumadora mayoría musulmana y en presencia de leyes que prohíben cualquier anuncio público del Evangelio, «nadie puede impedirnos vivir nuestra fe. Y, por tanto, dar testimonio de la alegría del Evangelio en la vida cotidiana, de la capacidad de vivir relaciones auténticas, también de diálogo y de testimonio».
El vicario apostólico se detuvo luego en las palabras de León XIV en el Meeting: «El Papa abordó los temas fundamentales de toda la vida cristiana. Y también ese valor del amor a la Iglesia, la búsqueda de la unidad de la Iglesia y, además, el valor de la comunión como valor fundamental. Para nosotros, que somos una Iglesia con tantos componentes diferentes, tantas culturas, lenguas y ritos diferentes, fue importante escuchar este llamamiento a la fuente original de la comunión y al amor a la Iglesia como tal. Creo que estas son palabras clave para todos los cristianos, en cualquier parte del mundo en la que se encuentren».
Por último, respecto al llamamiento hecho por el Papa en Rímini a desarmar las palabras, las mentes y las naciones, y a la denuncia de la locura de la carrera hacia el rearme, Martinelli afirmó que la paz desarmada y desarmante a la que León XIV se refiere constantemente es «absolutamente decisiva, pues aquí se ve muy claramente que el único camino es el de la promoción de la paz y de la paciencia del diálogo mutuo. Ciertamente, las armas nunca llevarán a soluciones; por tanto, es necesario tener la paciencia del diálogo y promover juntos la paz, que es el único camino posible para una convivencia común y fecunda. Por eso, las palabras del Papa sobre promover una paz desarmada y desarmante son palabras imprescindibles que debemos mantener en el corazón y ante nuestros ojos todos los días de nuestra vida».
