La nueva arzobispa de Canterbury se reunirá con León XIV en su primera visita al extranjero
Sarah Mullally viajará a Roma este fin de semana para reunirse con León XIV. Una vista muy especial porque coincide con el 60.º aniversario del encuentro entre el arzobispo de Canterbury Michael Ramsey y el papa Pablo VI
(7Margens).- La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, viajará a Roma este fin de semana para reunirse con el papa León XIV el sábado 25 de abril, en lo que supone su primera visita fuera de Inglaterra.
Con esta iniciativa, la nueva líder de la Comunión Anglicana sigue los pasos de sus predecesores a lo largo de los últimos 60 años, desde que comenzaron a estrecharse las relaciones entre la Iglesia Católica y la Iglesia de Inglaterra.
Este viaje reviste, sin embargo, un significado especial, dado que en 2026 se conmemora el 60.º aniversario del encuentro entre el arzobispo de Canterbury Michael Ramsey y el papa Pablo VI. Algo así no había ocurrido desde la creación de la Iglesia de Inglaterra, en el siglo XVI.
En 1966, cuando Ramsey se reunió con el Papa en plena Capilla Sixtina, Pablo VI tuvo un gesto sorprendente: entregó al visitante el anillo episcopal. Según un artículo publicado por el Religion Media Centre, la emoción fue tal que el arzobispo Ramsey rompió a llorar. «Desde entonces, los arzobispos de Canterbury llevan ese anillo cuando visitan Roma», señala dicha fuente.
Al comentar este aniversario y el significado de este viaje, Catherine Pepinster, especialista en relaciones entre ambas confesiones, señala que el primer viaje de Sarah Mullally al extranjero no es a una iglesia anglicana. Esto tendrá lugar el próximo mes de junio, cuando visite África, donde, curiosamente, ha estado estos últimos días León XIV.
Será una visión extraordinaria ver a la primera mujer arzobispa de Canterbury ser recibida en el Vaticano
Refiriéndose a documentos relativos a visitas anteriores a Roma, Pepinster menciona la ordenación de mujeres como presbíteras y obispas como un obstáculo entre ambas partes. En este contexto, «será una visión extraordinaria ver a la primera mujer arzobispa de Canterbury ser recibida» en el Vaticano, observa.
Pepinster considera «improbable» que las consecuencias de todo esto «no se hayan tenido en cuenta». Por lo tanto, este viaje a Roma conlleva una declaración implícita: «mientras que algunos anglicanos en Gran Bretaña (y en mayor medida en África) se oponen a que Dame Sarah sea arzobispa por ser mujer, ella estará al lado del Papa, sin duda el líder espiritual más importante de todo el mundo».
Pero, ¿tiene algún significado el sexo de Sarah Mullaly para la Iglesia católica?, se pregunta además la analista. La respuesta apunta al hecho de que hay mujeres católicas romanas que «ven la ordenación femenina anglicana como una “hoja de ruta” para la Iglesia católica», lo que —considera— «parece altamente improbable». Y recuerda el reciente trabajo de una comisión creada en 2024 por el papa Francisco, que, en un informe entregado al papa León, «descartó la ordenación».
Sin embargo, dice, León no rechaza el debate y se muestra abierto a potenciar el papel de las mujeres en el liderazgo de la Iglesia, involucrándolas en la gestión de los departamentos del Vaticano, en lugar de que reciban órdenes sagradas.
Se cree que de la reunión de la arzobispa Sarah con el Pontífice podría surgir una declaración conjunta, como ha ocurrido en encuentros similares en las últimas décadas. Dada la importancia de la agenda de la construcción de la paz en el pontificado de León y la solidaridad que la arzobispa mostró hace unos días con el Papa, cuando el presidente Trump lanzó un ataque contra él en sus redes sociales, es probable que las cuestiones de la guerra y la paz sean objeto de compromiso entre ambas partes.
