Las amenazas comenzaron hace dos semanas El obispo filipino crítico con Duterte recibe amenazas de muerte

Pablo Virgilio David, obispo de Caloocan (Filipinas)
Pablo Virgilio David, obispo de Caloocan (Filipinas)

A Pablo Virgilio David, obispo de Caloocan se le aconsejó no regresar a su residencia en esa ciudad al norte de Manila

El obispo sospecha que las amenazas tienen que ver con sus abiertas críticas a la guerra contra las drogas emprendida por Duterte que, según organizaciones de defensa de los derechos humanos, se ha cobrado unas 20.000 vidas en dos años y medio.

El obispo de Caloocan, Pablo Virgilio David, uno de los prelados filipinos más críticos con el presidente Rodrigo Duterte, recibió amenazas de muerte, por lo que se le aconsejó no regresar a su residencia en esa ciudad al norte de Manila.

David confirmó que las amenazas de remitentes anónimos comenzaron hace dos semanas, y que otros sacerdotes y religiosos también han recibido mensajes similares, según un comunicado difundido hoy por la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas.

"Realmente no sé quién puede estar detrás", indicó David, que es además vicepresidente de la Conferencia de Obispos.

El obispo sospecha que las amenazas tienen que ver con sus abiertas críticas a la guerra contra las drogas emprendida por Duterte que, según organizaciones de defensa de los derechos humanos, se ha cobrado unas 20.000 vidas en dos años y medio.

David debía acudir hoy a un acto en la Universidad de La Salle para recoger un premio, junto con la periodista Maria Ressa, otra detractora de Duterte, por su labor en defensa de los derechos humanos, pero las amenazas le hicieron desistir.

"Mi teléfono ha estado repleto de mensajes de texto intimidantes escritos con mayúsculas, que me dicen que yo seré el siguiente en la cola para ser ejecutado", explicó el obispo en el discurso de agradecimiento por el galardón, que leyó su hermano.

Las amenazas se producen en un momento muy tenso de las relaciones entre el presidente y la jerarquía de la Iglesia católica de Filipinas, una institución sumamente influyente en un país en el que alrededor del 85 por ciento de la población profesa el catolicismo.

Duterte tildó en diciembre a obispos y sacerdotes de "idiotas" y animó a matarlos alegando que "no sirven para nada", además de acusar al obispo de Caloocan de robar las contribuciones de los fieles para su uso personal.

"Realmente no sé quién puede estar detrás", indicó David"

Sin embargo, el 24 de febrero el presidente cambió el tono y pidió a los filipinos que "dejen en paz al clero" porque no tiene nada que ver con asuntos políticos, ya que Filipinas vive una campaña electoral muy crispada para los comicios legislativos y municipales del 13 de mayo.

"Musulmanes o cristianos, los líderes religiosos no tienen nada que ver con nosotros. (...) Deja de amenazarlos o tendrás que enfrentarte a mí", afirmó en un acto en Cebú el mandatario con su habitual tono amenazante.

Duterte contó entonces que el cardenal Luis Antonio Tagle le comunicó que varios obispos y sacerdotes habían recibido amenazas de "alguien que decía trabajar para la familia del presidente".

El enfrentamiento con la jerarquía católica se remonta a febrero de 2017, cuando la Conferencia de Obispos criticó la sangrienta guerra contra las drogas y la calificó como "reino del terror", a lo que el presidente respondió llamando "hijos de puta" a los obispos.


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