Obispo de Trieste, con los migrantes: "La indiferencia hacia quien sufre es una grave enfermedad"

Monseñor Trevisi, ante la situación de los migrantes en los centros de repatriación (CPR): "un panorama difícilmente conciliable con el respeto de la dignidad humanas". Pide "diálogo y soluciones concretas"

Grupo de migrantes en una plaza de Trieste en una fotografía de 2023
Grupo de migrantes en una plaza de Trieste en una fotografía de 2023
26 oct 2026 - 17:43

(Beatrice Guarrera/Vatican News).- «Hay un tiempo para hablar y hay un tiempo para callar». Comienza con esta significativa referencia al libro del Eclesiastés (3,7) la nota difundida hoy, domingo 25 de octubre, por el obispo de Trieste, monseñor Enrico Trevisi, quien intervino sobre el tema de las migraciones.

«Ante todo lo que está sucediendo en el mundo y también en Trieste, muchas veces se nos insta a tomar partido. Como si no hubiera alternativa a la polémica», escribió. El obispo afirmó, en cambio, que, como Iglesia, siempre se ha intentado implicarse en las problemáticas de los refugiados y solicitantes de asilo «no con las palabras, sino con los hechos».

«Hemos abierto —recordó Trevisi— el dormitorio de Sant’Anastasio para niños, mujeres y situaciones de fragilidad. Hemos abierto Spazio 11, una sala de espera solidaria, y todo esto se ha hecho mediante el diálogo, porque las palabras sirven para tender puentes, no para crear nuevas divisiones».

Soluciones concretas

La nota del obispo llega después de que Trieste haya estado en el centro de las polémicas por una orden del jefe de policía que decidió limitar a dos horas, durante los días del fin de semana, la presencia de voluntarios y trabajadores en la plaza de la Libertad, un lugar frecuentado por muchos migrantes que llegan exhaustos después de haber recorrido la ruta balcánica.

Monseñor Enrico Trevisi, obospo de Trieste (Italia)
Monseñor Enrico Trevisi, obospo de Trieste (Italia)

«Lo que está sucediendo hoy en nuestra ciudad nos entristece mucho: siempre hemos buscado el diálogo con las instituciones y con las demás organizaciones de voluntariado», pero siempre «manteniendo nuestra identidad, nuestro estilo», dijo Trevisi.

«Los sufrimientos de los migrantes —las interminables esperas de días, semanas y meses— antes de que su solicitud de asilo sea escuchada —continuó— nos impulsan a dar testimonio de que se puede hacer algo. Como comunidad cristiana, nos esforzamos, nos comprometemos a encontrar soluciones capaces tanto de garantizar la seguridad de los ciudadanos como de aliviar los sufrimientos de los migrantes».

Por este motivo, el prelado expresó su deseo de que haya «diálogo y soluciones concretas».

Mirar a todos con la mirada de Cristo

Desde hace años, la plaza de la Libertad es un signo de cuidado y atención hacia quienes huyen de las guerras y de la miseria, explicó en la nota el obispo de Trieste:

«Los sufrimientos de las personas y las situaciones críticas presentes exigen el valor de dar respuestas concretas que no menoscaben la solidaridad con quienes se encuentran en dificultades. La indiferencia hacia quien sufre es una grave enfermedad que debe ser curada».

Por su parte, el prelado afirmó:

«Nosotros tenemos el Evangelio, que nos impulsa no a pronunciar discursos, sino a inclinarnos sobre quien sufre. Y a mirar todo y a todos no desde la derecha, ni desde la izquierda, ni tampoco desde el centro. Mirar a todos y todo un poco desde arriba. Desde lo alto de la Cruz. Con la mirada de Cristo. No con polémica, sino con misericordia».

El obispo concluyó después haciendo referencia al magisterio del papa León y a sus palabras pronunciadas el 11 de junio de 2026 durante su viaje a las islas Canarias:

«Queridos migrantes, quiero inclinarme ante vuestra dignidad. No sois números ni expedientes: sois personas con historias, familias y sueños».

Llamados a custodiar la dignidad

También ayer, 24 de octubre, monseñor Corrado Lorefice, arzobispo de Palermo y presidente de la Comisión Episcopal para las Migraciones y de la Fundación Migrantes, expresó un llamamiento a reconocer el valor de la persona humana, cualquiera que sea su procedencia.

En la nota, Lorefice expresó su «cercanía fraterna» a monseñor Pietro Lagnese, arzobispo de Capua y de Caserta, quien participó el sábado en la manifestación nacional en Castel Volturno contra los CPR (Centros de permanencia para la repatriación), promovida por el Comité regional de Campania «No CPR».

De hecho, uno de los centros debería construirse precisamente en esta ciudad costera de la provincia de Caserta, con un coste de 43 millones de euros para 120 plazas.

«Como Iglesia —escribió Lorefice—, estamos llamados a custodiar y dar testimonio del reconocimiento de la dignidad inalienable de todo ser humano, que no depende de la ciudadanía, de la procedencia ni de la condición jurídica».

CPR: situación difícilmente compatible con la dignidad humana

Se trata de un principio que constituye «una referencia esencial» para las decisiones de la comunidad política. De ahí la conclusión del presidente de la Fundación Migrantes:

«Las repetidas denuncias de degradación material, deficiencias en la asistencia sanitaria y situaciones de grave sufrimiento psicológico dentro de los CPR presentan un panorama difícilmente conciliable con el respeto de la dignidad humana, cuyo reconocimiento no puede quedar subordinado a ninguna evaluación de eficacia administrativa».

CPR de Gravisca, Gorizia (Italia)
CPR de Gravisca, Gorizia (Italia)

El deseo del arzobispo es que lo que está sucediendo en Castel Volturno «pueda convertirse en una ocasión para un discernimiento más amplio y un debate auténtico sobre las políticas migratorias de nuestro país. La debida protección de la legalidad y de la convivencia civil nunca debe estar separada del respeto de los derechos fundamentales y de la promoción integral de la persona humana».

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