Los obispos europeos abogan por un mercado más competitivo, pero sin sacrificar los derechos sociales
La Comece interviene en el debate sobre el 28.º régimen europeo de derecho societario, apoyando la propuesta de una “EU Inc.” solo si está acompañada de sólidas garantías sociales, protecciones para los trabajadores y medidas contra los abusos
Un mercado único más competitivo, pero sin sacrificar los derechos sociales. Este es el contenido del mensaje de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (Comece), que ha difundido un documento sobre la propuesta de introducir una “EU Inc.”, el denominado 28.º régimen europeo de derecho societario, actualmente en examen por el Consejo de la Unión Europea. Para la Comece, simplificar la vida de las empresas que operan más allá de las fronteras nacionales es un objetivo compartible, pero el nuevo marco jurídico deberá permanecer fiel a los valores de la economía social de mercado, apoyando la innovación, el emprendimiento responsable y las inversiones a largo plazo.
No al riesgo de eludir las protecciones nacionales
El documento acoge favorablemente la idea de un régimen societario europeo, siempre que este no se convierta en un instrumento para eludir las legislaciones nacionales. La Comece pide que la futura EU Inc. no permita a las empresas sustraerse de las normas obligatorias en materia de trabajo, seguridad social, fiscalidad, protección de los consumidores, de los acreedores y del medio ambiente.
La Comece pide que la futura EU Inc. no permita a las empresas sustraerse de las normas obligatorias en materia de trabajo, seguridad social, fiscalidad, protección de los consumidores, de los acreedores y del medio ambiente
La empresa como comunidad de personas
Recordando la doctrina social de la Iglesia, el documento afirma que la empresa no puede ser considerada únicamente como un conjunto de capitales, sino como una “comunidad de personas”. El beneficio es considerado legítimo, pero no suficiente para definir su misión. La actividad económica, subraya la Comece, debe promover trabajo digno, participación de los trabajadores, sostenibilidad y responsabilidad hacia las comunidades y el medio ambiente. También la participación accionarial de los empleados es valorada positivamente, siempre que integre y no sustituya los salarios, las pensiones y los derechos sociales, ni reduzca los espacios de participación en las decisiones empresariales.
Entre las recomendaciones finales figuran una cláusula de no regresión social, instrumentos eficaces contra el fraude, el blanqueo de capitales y la evasión fiscal, la protección de la participación de los trabajadores y verificaciones periódicas sobre los efectos del nuevo régimen
Subsidiariedad y cláusulas contra los abusos
La Comece recuerda además el principio de subsidiariedad, sosteniendo que una eventual armonización europea debe respetar las diferentes tradiciones jurídicas de los Estados miembros. Por este motivo considera preferible un enfoque basado en una directiva en lugar de un reglamento directamente aplicable. Entre las recomendaciones finales figuran una cláusula de no regresión social, instrumentos eficaces contra el fraude, el blanqueo de capitales y la evasión fiscal, la protección de la participación de los trabajadores y verificaciones periódicas sobre los efectos del nuevo régimen.
Competitividad al servicio del bien común
En las conclusiones, la Comece reafirma que el éxito de la futura EU Inc. no podrá medirse únicamente por la facilidad para constituir una empresa o atraer capitales. El criterio decisivo deberá ser la capacidad de las empresas para crear empleo de calidad, contribuir al bien común y conjugar competitividad, innovación y protección del modelo social europeo.
