El Patriarcado de Jerusalén denuncia la ocupación ilegal de Tubas, en Palestina
El Departamento de Asuntos Religiosos presentó una denuncia oficial ante las autoridades competentes, detallando los ataques de colonos contra residentes locales y terrenos patriarcales en diversas localidades. Tras esta denuncia, las autoridades iniciaron acciones para procesar a los responsables e incautar la maquinaria pesada utilizada para destruir y dañar los terrenos
El Departamento de Dotaciones del Patriarcado Latino de Jerusalén condenó enérgicamente las ocupaciones ilegales en la gobernación de Tubas, en el Estado de Palestina, las cuales constituyen una clara violación de los bienes de la Iglesia. Así lo expresó ayer, jueves 23 de abril, en una reunión con representantes de las autoridades militares y civiles. En la reunión se abordaron las graves consecuencias de las recientes ocupaciones ilegales de terrenos pertenecientes al Patriarcado Latino, especialmente en la zona de Tayasir/Hamam Il-Maleh.
Medidas para procesar a los responsables
Como parte de las acciones legales emprendidas, el Departamento de Asuntos Religiosos presentó una denuncia oficial ante las autoridades competentes, detallando los ataques de colonos contra residentes locales y terrenos patriarcales en diversas localidades. Tras esta denuncia, las autoridades iniciaron acciones para procesar a los responsables e incautar la maquinaria pesada utilizada para destruir y dañar los terrenos.
El departamento exigió la reparación inmediata de todos los daños causados, la prevención de futuras intrusiones en estas zonas y la protección legal de los terrenos afectados. Por su parte, los representantes de las autoridades competentes reconocieron la gravedad del asunto y se comprometieron a demoler de inmediato las construcciones ilegales y a emprender acciones legales contra los responsables.
La protección de la propiedad es un principio esencial
El Patriarcado reafirmó su apoyo a los residentes de la zona y su firme compromiso de ayudarlos a mantenerse firmes, proteger su dignidad y vivir con seguridad y estabilidad, en consonancia con la misión humanitaria de la Iglesia.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, informado de los acontecimientos, ha ordenado que se siga el asunto con seriedad y que se preste todo el apoyo posible a la población local. La protección de los bienes eclesiásticos es un principio fundamental, reiteró el departamento, añadiendo que seguirá adoptando todas las medidas legales y administrativas necesarias para proteger su carácter sagrado, preservar su identidad eclesiástica, defender sus derechos legítimos y continuar apoyando a la población local.
