Celebración del Corpus Christi en el Santo Sepulcro
Pizzaballa anima a los cristianos a ser signos de paz en medio de las dificultades, en la celebración del Corpus
Celebración del Corpus Christi en el Santo Sepulcro
(AICA).- El cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, presidió este jueves la solemne misa de la Fiesta delCorpus Christien la basílica del Santo Sepulcro, con la participación de numerosos obispos, sacerdotes y fieles.
Tras la celebración eucarística tuvo lugar una solemne procesión con el Santísimo Sacramento.
En su homilía, el Patriarca centró su reflexión en el misterio de la Eucaristía como presencia viva de Cristo, fuente de vida para el mundo y para los creyentes. "Recibir la Sagrada Comunión no es simplemente un acto de culto, sino la acogida de la vida de Cristo en lo más profundo de nuestro ser", afirmó.
Dios no se limita a hablarnos de la vida, no nos ofrece simplemente una enseñanza: se hace alimento
Al referirse al Evangelio de san Juan proclamado en la solemnidad, destacó que la vida procede de Dios y se comunica a la humanidad a través de Jesucristo. Recordó que la Eucaristía constituye la forma concreta mediante la cual Cristo continúa entregando su vida a los hombres y mujeres de todos los tiempos.
"Dios no se limita a hablarnos de la vida, no nos ofrece simplemente una enseñanza: se hace alimento", señaló el Patriarca ante los fieles reunidos en el lugar donde la tradición cristiana sitúa la muerte y resurrección de Jesús.
El cardenal Pizzaballa explicó que la comunión con Cristo implica una transformación interior que se manifiesta en la vida cotidiana. Según expresó, el amor recibido debe convertirse en amor entregado, el perdón acogido en perdón ofrecido y la vida recibida en vida compartida.
En referencia a la situación de Tierra Santa, subrayó que la celebración del Corpus Christi invita a mirar la realidad desde la perspectiva de Dios y a vivir según una lógica basada en el don y la comunión. Asimismo, animó a los cristianos a ser signos concretos de paz, esperanza y cuidado de la vida en medio de las dificultades.
El Patriarca destacó también el vínculo entre el Santo Sepulcro y el misterio eucarístico. Indicó que en ese lugar se comprende el significado del "cuerpo entregado", que pasó por la cruz y el sepulcro, pero que fue devuelto a la vida por el Padre.
Al concluir la homilía, exhortó a los fieles a dejarse transformar por Cristo y a redescubrir constantemente la novedad del don eucarístico. También encomendó a la Iglesia y a todos los presentes a la intercesión de la Virgen María, a quien definió como "mujer eucarística".
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