Hazte socio/a
Última hora:
Operación al Papa

Pizzaballa: "En Israel ya no se habla de un proceso de paz. Tenemos que mantener la atención"

Tres años después del 7 de octubre, el patriarca de Jerusalén de los Latinos retrata una Tierra Santa marcada por la desconfianza. También expresa su preocupación por Cisjordania y por Gaza: Ausencia total de ley y las condiciones humanitarias emperorando

Cardenal Pierbattista Pizzaballa

(Guglielmo Gallone/Vatican News).- «En Israel ya no se habla de un proceso de paz». Tres años después del 7 de octubre, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca de Jerusalén de los Latinos, describe a los medios vaticanos una Tierra Santa marcada por la desconfianza. La desconfianza que caracteriza a una sociedad israelí cada vez más fragmentada, pero también la que atraviesa a las comunidades cristianas y a los habitantes de Cisjordania, en el Estado de Palestina.

Estos últimos, relata el cardenal, «no saben a quién dirigirse, a quién recurrir: lo que más preocupa es la ausencia total de ley, de respeto por la ley». Y después está Gaza, donde las condiciones humanitarias «no han mejorado; al contrario, la población está cada vez más desgastada, más cansada».

Las fracturas dentro de Israel

Pero el cansancio y el desgaste parecen ser características también de la sociedad israelí, donde, observa el cardenal, «desde 2023 se registra asimismo una gran fragmentación dentro de la propia sociedad. El anterior presidente, Reuven Rivlin, hablaba de las tribus de Israel, en referencia a la sociedad israelí. Ahora esta fragmentación es mucho más acentuada.

»En Israel ya no se habla de procesos de paz ni se cree que pueda existir una solución de dos pueblos y dos Estados. Hay una sensación general de desorientación y quizá también algo de rabia hacia el mundo. En definitiva, sienten que no se les escucha, que no se les comprende».

La situación de los cristianos en Tierra Santa

Un clima de incertidumbre que tampoco deja al margen a las comunidades cristianas. Según los datos del Rossing Center, los cristianos representan apenas el 1,9 % de la población israelí y, entre las personas entrevistadas en un estudio del mismo centro, el 36 % declara estar considerando la posibilidad de abandonar Israel o Jerusalén.

Este porcentaje aumenta especialmente entre los más jóvenes: siempre según el Rossing Center, el 48 % de los cristianos de entre 18 y 29 años y el 52 % de los que tienen entre 30 y 44 años tiene intención de trasladarse a otro lugar.

«Los cristianos, lo digo siempre, no constituyen un mundo aparte, por lo que viven lo mismo que viven todos», subraya Pizzaballa, quien recuerda que la emigración afecta a israelíes y palestinos, judíos, musulmanes y cristianos.

«En nuestro caso llama más la atención porque somos pocos», añade. Sin embargo, las razones son comunes: «La falta de confianza y el miedo ante las perspectivas de futuro. A estas circunstancias, en el caso de los cristianos, se suman las dificultades económicas, estrechamente vinculadas también a la situación política».

Los episodios de violencia contra los cristianos

La vida de las comunidades cristianas se ve especialmente afectada por los episodios de violencia e intimidación registrados en los últimos años, sobre todo en Jerusalén. Son casos que, explica Pizzaballa, «lamentablemente existen y, hay que decirlo, se concentran en algunas zonas concretas de la ciudad, en particular alrededor del barrio armenio, una zona de fricción entre los barrios judío, cristiano y musulmán.

«Los episodios continúan, aunque con altibajos, pero en los últimos meses parecen haberse reducido. Existe una mayor atención tanto por parte de los medios de comunicación como de las autoridades competentes».

La situación en Cisjordania

La preocupación se hace aún más profunda al observar la situación en Cisjordania, en el Estado de Palestina, donde el cardenal se reúne regularmente con las comunidades palestinas, que se enfrentan a actos cada vez más violentos por parte de los colonos israelíes.

«La comunidad está muy preocupada y asustada por el continuo deterioro de la situación, sobre todo en algunas zonas, como las de Taybeh y Aboud, así como en el interior, donde se encuentran los pueblos y donde la actividad agrícola sigue siendo importante y determinante para la vida de las familias.

»Lo que más preocupa es esta ausencia total de ley, de respeto por la ley. Estamos en la época de la cosecha de la aceituna, y las aceitunas son robadas, mientras que se prohíbe el acceso a los terrenos. Son situaciones que generan una desconfianza y una preocupación cada vez mayores entre la población palestina, que no sabe a quién dirigirse ni a quién recurrir».

Estamos en la época de la cosecha de la aceituna, y las aceitunas son robadas, mientras que se prohíbe el acceso a los terrenos. La población palestina no sabe a quién recurrir

"Tengo previsto regresar a Gaza"

Y después está Gaza, donde la llegada del invierno hace aún más dramáticas las condiciones de una población ya exhausta, a pesar del alto el fuego firmado precisamente el 10 de octubre de hace un año.

Sin embargo, el cardenal Pizzaballa no tiene dudas: «Sin duda, hay que ir allí, por lo que tengo previsto regresar».

También porque, insiste, «la situación humanitaria no ha mejorado en absoluto y las condiciones materiales en las que vive la población, entre tiendas de campaña, arena y falta de higiene, no han mejorado; al contrario, han empeorado».

¿Hasta cuándo?

Viene entonces a la mente la pregunta que atraviesa Tierra Santa desde hace al menos tres años y que, como nos ha contado el padre Gabriel Romanelli, el papa León XIV dirigió precisamente estos días al párroco de la Sagrada Familia de Gaza: «¿Hasta cuándo?».

También se lo hemos preguntado al cardenal Pierbattista Pizzaballa, quien nos ha respondido lo siguiente:

«Es una pregunta que todos nos hacemos, en la oración y también en nuestras relaciones de todo tipo, tanto políticas como religiosas. Por eso, debemos insistir en mantener viva la atención, porque es la única manera de poder poner en marcha, tarde o temprano, procesos serios de reconstrucción y de poner fin a esta situación terrible».

También te puede interesar

Lo último